El Librepensador El Librepensador
Tamaño de fuenteAa
EL LIBREPENSADOREL LIBREPENSADOR
Buscar
  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida
Síguenos
EL LIBREPENSADOR > Blog > Cultura > Benarés
Cultura

Benarés

Última actualización: 10/06/2009 08:36
Jordi Sierra Marquez
Jordi Sierra Marquez
PorJordi Sierra Marquez
Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936). Hijo adoptivo de Soria desde 1992. Hombre de cultura y formación multidisciplinar. Se considera, con palabras de Baroja, hombre humilde y...
Seguir
Compartir
Compartir

La ciudad más antigua del mundo

Benarés pasa habitualmente por ser la más antigua ciudad del mundo. Desde hace milenios, todo el espectacular detritus de la enfermedad, la carroña y la muerte afluyen a sus ghat (así se llaman las plataformas, terrazas y escalinatas distribuidas por espacio de cuatro millas en la ribera izquierda del Ganges).

Los leprosos, los bonzos, los opulentos, los apestados, los brahmines, los gimnastas, los magos, los titiriteros, los encantadores de serpientes, las jovencitas de piel tersa, los virulentos, las suaves damiselas de las altas castas, los parias, los pedigÁ¼eños, los agonizantes: todos acuden a las aguas en confuso montón, y en ellas se desnudan, lavan sus ropas, exponen sus vergÁ¼enzas, liberan sus pechos, dejan que las febles túnicas se les adhieran al cuerpo, meditan, cruzan las manos sobre el ombligo, se quitan la pelusilla de los dedos de los pies, pliegan y dislocan los músculos y las articulaciones en inverosímiles posturas yóguicas, se afeitan, se cortan las uñas, se anudan el moño y echan su meadita, digo yo, como cualquier hijo de vecino.

De vez en cuando asoma por el horizonte un cadáver flotante con dos o tres buitres socavándole las entrañas. Nadie se inmuta ni se altera ante la aparición de estas insólitas embarcaciones.

Manikarna Ghat

Más allá, casi en las fauces del campo desolado, se alza la Manikarna Ghat, la terraza donde los hindúes incineran a sus difuntos.

La escena puede verse, pero no puede ni debe fotografiarse, hay que respetar las costumbres. Donde fueres, haz lo que vieres. Compórtate como un viajero, no como un turista. La familia del finado -por lo general un viejecito, un pajarito más bien anémico y desguarnecido- lo transporta hasta el lugar de la cremación sobre unas angarilla. Antes ha envuelto cuidadosamente el cadáver en papeles, refajos y cintas de colores brillantes. El cortejo es grave, silencioso y desfila con lentitud verdaderamente mayestática, con la severa precisión de una ceremonia de datación inmemorial.

Por fin depositan el fardo con unción y le aplican fuego en varios puntos con la ayuda de unas largas varillas. En la operación intervienen todos: familiares, deudos, amigos del finado, incluso los niños. Es un ritual puntilloso, reflexivo, sereno y petrificado desde hace miles de generaciones. Ni le falta ni le sobra nada, ha quedado así decantado en su aparente sencillez. A diferencias de nuestros protocolos funerarios de judeocristianos este no asusta, no repele, no evoca la imagen de san Jerónimo y la calavera, no es en modo alguno un memento moris (los brahmines están hechos con la antimateria de los cartujos), pero tampoco un gorigori moral a la manera del paganismo senequista y petroniano.

Curiosa e inesperadamente ni siquiera el olor desagrada, como podríamos esperar: no es acre, no es grasieno, no es agudo, no es imperceptible… Estamos, en cualquier caso, a millones de años luz de los abyectos entierros occidentales, con su dulzona necrofilia, su leucémica mortaja, sus mecánicos estribillos de pésame, sus velorios de comadres zumbonas, sus chistes verdes y hasta sus castizos copazos de anís.
Las puertas de la percepción

Aunque sea duro de creer, tal es el poder de evocación de la ciudad santa que una vez a punto estuve de servirme un vasito de esas aguas fecales del Ganges, con tropezones de miasmas en estado de efervescencia. Fue a la del alba de mi segundo día en Benarés, durante mi primera visita, hace ya bastantes años.

Durante el primero recorrí todas las tripas y mondongos de la ciudad, que es un laberinto indescifrable, gracias a la picardía y al talento de un nepalés listísimo que se pasó doce horas intentando dármela con queso y que al final se salió con la suya.

¡Benarés! A Aldous Huxley, orgulloso descendiente de una dinastía de científicos, le curó la ceguera un santón de las orillas del Ganges. Romain Rolland escribió allí el prólogo arrollador de su Vida de Ramakrishna, libro que leí -boquiabierto- a los dieciocho años en los jardines de la Facultad de Letras y que derribó en un auum casi todas mis convicciones anteriores. ¡Benarés, las puertas de la percepción, una faena de Ordóñez en la Maestranza, el descenso suave de una forma cubierta de nieve, el aprendizaje amoroso de Dafnis y Cloe! A su sola mención vuelve a darme vueltas la cabeza. Las piscinas de tranquilas aguas verdinegras, las vacas que te lamen las manos como perros, los templos poblados de monos, las pesadas campanas a ras de suelo, los pétalos primorosos y húmedos en el regazo de los dioses, los bonzos de macizas gafas (fueron los primeros intelectuales de la historia, anteriores a Homero, a Hammurabi, al escriba sentado), la roca desde la que Buda habló en público por primera vez, las mujeres cetrinas, de nariz afilada y perla en el entrecejo que bajan en calesa al Ganges protegidas por el soplo inconsútil de sus saris…

Compartir este artículo
Correo electrónico Copiar enlace Imprimir
PorJordi Sierra Marquez
Seguir
Fernando Sánchez Dragó (Madrid, 1936). Hijo adoptivo de Soria desde 1992. Hombre de cultura y formación multidisciplinar. Se considera, con palabras de Baroja, hombre humilde y errante, escritor y viajero. Pretende ser un hombre sin etiquetas, que no tiene ni dios ni ley ni patria ni rey ni frontera ni bandera, que va a pecho descubierto y desnudo por el mundo.Su pensamiento político parte de un liberalismo heterodoxo y radical, construyéndose su propio sistema, entremezclando filosofía oriental, como el taoísmo o el hinduismo, con una defensa a ultranza de los derechos individuales, a la vida y a la propiedad privada. Antiestatista sedicente, en puridad puede ser considerado un anarquista individualista sui generis (anarquismo de mercado).
Artículo anterior El pulso del mundo
Artículo siguiente Mi Héroe: Eudoxio de Cízico
No hay comentarios

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Most Popoular

Vicente Blasco Ibáñez y la Masonería

Por
Ricardo Serna

Los análisis genéticos están ahora a nuestro alcance

Por
redaccion

Deportes y actividades en la Naturaleza Navarra

Por
redaccion
Santa Inquisición

La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad

Por
JavierFisac

Acer presenta su nuevo dispositivo informático AIoT compatible para vídeo en streaming de Amazon Kinesis

Por
redaccion

¿Será SpaceX la primera Empresa en Proporcionar Internet al Mundo desde el Espacio?

Por
redaccion

Cursos de seducción que pueden interesarte

Por
Maite Nicuesa Guelbenzu

Reducir el tiempo de desplazamiento al trabajo ahorraría 214 millones de toneladas de CO2 para el 2030

Por
redaccion
Libres Pensadores

Filosofía del Derecho

Por
brodgari

8 consejos para el cuidado del cabello en otoño

Por
redaccion
Anterior Siguiente

Subscribe Newsletter

- Advertisement -
Ad image

Quizás también te interese

Cultura

Crítica de “Stone”

31/12/2010
El arca de Noé, de Khaled Al Khamissi
Cultura

El arca de Noé, de Khaled Al Khamissi

12/12/2014

Infiernos e infiernillos (1)

23/06/2009

Recuerdos del abismo

25/06/2014
EL LIBREPENSADOR

Your instant connection to breaking stories and live updates. Stay informed with real-time coverage across politics, technology, entertainment, and more. Your reliable source for news, 24/7.

Facebook Twitter Youtube Rss Medium

Categorías

  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida

Enlaces útiles

  • Quiénes somos
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Política Cookies
  • Contactar
  • Equipo
  • Estándares editoriales
  • Ética e independencia
  • Correcciones
© EL LIBREPENSADOR. Todos los derechos reservados.
EL LIBREPENSADOREL LIBREPENSADOR
¡Bienvenido de nuevo!

Inicia sesión en tu cuenta

Nombre de usuario o dirección de correo electrónico
Contraseña

¿Olvidaste tu contraseña?