Bruni versus Marianne
Uno se pregunta si París puede volverse celosa. También la Marianne puede hacerlo. Daría la impresión que son demasiadas hembras para un mismo imaginario colectivo como para agregarle una más. Sarkozy lo está intentando con Carla Bruni. Hay que esperar un poquito para ver cómo resulta el experimento. La Francia republicana y cerebral también tiene su fondo irracional. Y llegar a ese fondo significa ganar un puesto en el imaginario que se sostiene sobre él. Hemos conocido casos de esta naturaleza, en condiciones ambientales bien distintas, en otra latitudes, y que 60 años después todavía siguen vigentes. Y es que la biología por mucha luz y razón que se le ponga encima acaba abriéndose paso, y emerge desde la raíz del pueblo hasta las cumbres del poder. Y si bien una cara bonita por sí sola no puede conquistar los corazones de la gente, nadie duda de que el continente siempre ayuda al contenido… Francia está soltando los lazos de la caja, desconoce lo qué hay dentro y la agita intentando descubrir la sorpresa. Pero aun con toda esa pátina de belleza, la emoción del regalo no parece tener la fuerza suficiente para apoderarse de sus deseos y hacerle olvidar sus problemas.








