Rosa Montero: “He querido retratar esa sensación vagamente apocalíptica que todos sentimos en el mundo actual”
Su anterior novela, Historia del Rey Transparente, se desarrolla al final de la Edad Media e Instrucciones para salvar el mundo en la modernidad. Sin embargo, existen muchos paralelismos. Ambas son historias de supervivencias en un mundo hostil y amenazante.Sí, está bien observado. Supongo que, aunque mis novelas son todas aparentemente muy distintas unas de otras, al final escribes en torno a los mismos fantasmas y las mismas obsesiones. Durante años he creído que escribía sobre perdedores, porque ya se sabe que la narrativa del siglo XX y del XXI es esencialmente una narrativa de perdedores, esto es lo que todos decimos, y es verdad, la novela actual está protagonizada por antihéroes. De modo que yo pensé que también escribía sobre perdedores, hasta que hace cosa de un par de años, en un acto público, alguien me preguntó que de qué trataba la novela que estaba haciendo. Yo estaba escribiendo Instrucciones para salvar el mundo, y contesté que era una historia contemporánea, urbana, protagonizada por un taxista, que sucedía toda de noche…
Y de repente me escuché a misma decir: “En suma, es nuevamente una historia de
superviviencia, como todos mis libros”. Me quedé atónita, porque ahí me di cuenta de que no escribo sobre perdedores, sino sobre supervivientes, que es algo muy distinto. ¿Y qué separa a un perdedor de un superviviente? El simple hecho de que el segundo no se rinde jamás. Tal vez la vida de ambos sea exactamente igual, pero el superviviente nunca se rinde.
Y eso lo cambia todo.
Leola y Fatma son mujeres capaces de sobreponerse a la adversidad gracias al amor por la vida. Nyneve y Cerebro comparten la sabiduría de las viejas hechiceras. León y Matías son dos gigantes buenos. ¿Cómo dibuja a sus personajes?
Qué bueno, no me había dado cuenta de cuantas cosas semejantes hay en ambas novelas… Vuelvo a repetir lo que he dicho antes sobre la vitalidad de tus propios fantasmas. Verás, tú nunca escoges las novelas que escribes, sino que las novelas te escogen a ti, Surgen del mismo estrato del inconsciente del que surgen los sueños y, lo mismo que los sueños, vienen cargadas de símbolos que dicen algo muy profundo de ti, algo tan profundo que a menudo ni siquiera tú misma lo entiendes. Y con los personajes sucede igual, aparecen de la nada, surgen en tu cabeza y empiezan a desarrollarse como seres vivos.
Y lo curioso es esa persistencia de algunos personajes,… De los enanos, que tantas veces aparecen en mis libros… o de esas viejas sabias… O de esos hombres grandes y buenos, que serían un poco la representación del “bruto inocente”, un arquetipo de varón que yo creo que es universal. Lo que quiero decir es que, en apariencia, los personajes se van dibujando solos. Tú simplemente te metes dentro de ellos y vas haciendo ese viaje en su interior hacia otras maneras de vivir.
Este libro arranca con una bajada a los infiernos. Los personajes han conocido el dolor y la desesperanza, pero finalmente logran reconstruirse gracias al amor, la compasión y la solidaridad. ¿Son esas las cualidades que esconden las instrucciones para salvar el mundo?
Supongo que sí, solo que así enunciado suena enorme y pomposo, y mi novela, esta novela, es o intenta ser justamente lo contrario. Yo creo que Instrucciones para salvar el mundo ya indica desde el mismo título el tono del libro… El título es un poco burlón, un poco humorístico, porque nadie puede dar instrucciones para algo tan enorme como salvar el mundo… De manera que ya indica que vamos a hablar de cosas grandes y muy graves pero vamos a hacerlo desde lo pequeño, desde lo diminuto, y desde cierto tamiz de humor. El mundo no lo puede salvar nadie, y desde luego si alguien cree que puede salvarlo, lo mejor que podemos hacer todos es salir corriendo, porque los salvadores de mundos han sido siempre los peores asesinos y los más grandes carniceros. Ahora bien, lo que viene a decir la novela es que, ahora que los dioses se han muerto y las ideologías se han revelado como algo terrible; ahora que ya no hay ninguna respuesta total que explique este mundo doloroso y caótico, por lo menos hay una pequeña verdad a la que sí que podemos agarrarnos; por lo menos podemos intentar ser buenas personas, maldita sea, y con eso no salvaremos el mundo, pero tal vez consigamos salvarnos nosotros.
En Instrucciones para salvar el mundo aparecen todas las amenazas que atenazan al hombre moderno: la soledad, la inmigración, el cambio climático, la invasión tecnológica, la deshumanización de las grandes ciudades, el terrorismo… Un panorama desolador para describir el nuevo milenio que, sin embargo, ofrece un atisbo de esperanza. ¿Se considera, pese a todo, una escritora optimista?
Yo creo que soy una persona muy vitalista, muy voluntarista y razonablemente optimista. Y además tengo la suerte de ser alegre, es decir, tengo la suerte de que la química de mis células me predispone a la alegría, enseguida siento que la sangre corre caliente dentro de mis venas, enseguida soy capaz de disfrutar con cualquier cosa. Pero es que además esta novela me parece especialmente luminosa, especialmente animosa. He querido retratar esa sensación vagamente apocalíptica que todos sentimos en el mundo actual. La vida es una enorme confusión que parece llena de amenazas por todas partes. De ahí esa especie de catálogo de peligros que hay en la novela, el cambio climático, el terrorismo, todo eso conforma un marco vertiginoso en el que nos movemos. Por todos los santos, ¡si incluso pueden caernos encima de la cabeza los satélites que se salen de sus órbitas! Si lo miras bien, vivimos en un panorama aparentemente tan catastrófico que casi resulta chistoso. Con Instrucciones para salvar el mundo he querido reflejar ese ambiente un tanto agónico y al mismo tiempo conjurarlo, superarlo… Digamos que esta novela pretende ser un poco como esa bolsa de plástico que le dan a la persona que está sufriendo un ataque de ansiedad, para que respire dentro de la bolsa y deje de hiperventilarse y marearse.
¿Por qué transcurre toda la novela de noche?
Porque habla de la larga noche del alma…. De la oscuridad de la vida. La novela empieza en un atardecer y termina, varios meses después, una mañana, y todo el trayecto es de noche en noche… pero al final vuelve la luz. Hasta en los peores momentos de dolor, hasta en nuestros instantes más bajos, tenemos que confiar en que algún día volverá la luz.
Eso es lo que hacen los supervivientes… confiar en que llegará ese día. Además, por las noches el mundo es otra cosa… hay algo fantasmagórico, poderoso y mágico en las noches, y esa atmósfera de interesaba mucho para mi novela.
¿Qué papel tiene el humor en Instrucciones para salvar el mundo?
Yo creo que un papel bastante grande… Cuanto mayor soy, más importante me parece el humor como vía de conocimiento. El humor es un antídoto contra la desmesura de la propia vanagloria y permite entender la vida más serenamente. Y más sabiamente.
Su novela tiene mucho de fábula, de cuento moderno con ingredientes clásicos que atrapa desde la primera línea. ¿Cuál es su secreto para provocar esa corriente de empatía con sus lectores?
¡Muchas gracias! No sé si es así, ojalá lo sea, pero, en cualquier caso, no hay secretos ni fórmulas. Justamente la única escritura que merece la pena es aquella que carece de fórmulas. Escribes simplemente desde la necesidad de escribir, para intentar entender el mundo y poner un poco de luz en las tinieblas, para rozar la belleza y emocionarte hasta los huesos, para reírte y compadecerte de la conmovedora y disparatada aventura que es la vida humana. Y lo más maravilloso es que haya lectores dispuestos a compartir ese camino conmigo… La verdad, no sé cómo agradecérselo.
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