Cómo cada familia británica paga para mantener la barbarie de la tauromaquia
Aunque los ingleses parecen haber descubierto la piedra filosofal del negocio oculto de la tauromaquia, no podemos olvidar el papel que siempre ha tenido Holanda y que ya levantó una gran polvareda en la Unión Europea. La gran mayoría de ciudadanos holandeses votaron “no” al Tratado de la Constitución Europea en el referéndum de consulta años atrás. A la salida de los colegios electorales muchos de ellos explicaron a los medios de comunicación el motivo de su respuesta. El proyecto suponía un blindaje a las corridas de toros. El mismo eurodiputado Daniel Cohn-Bendit, defensor del “sí”, admitía que “en todos los lugares había un gran cartel con un “decimos no”, junto a un toro al que estaban matando”
El Tratado consideraba las corridas de toros como “cultura”, y con esa pretendida justificación no las prohibía. Los holandeses son un pueblo con un sentimiento muy fuerte de protección hacia los animales, así que su movilización en contra supuso un gran paso hacia la erradicación de una verdadera cultura sin violencia.
Estoy convencido, quizás fruto de mi optimismo matutino, que ya no hay quien pare el final a largo plazo de las corridas de toros. La presión popular en Europa va en aumento. Los nuevos valores de civismo, tolerancia y respeto se están implantando cada día más en nuestro país, incompatibles con lo que nos ofrece la tauromaquia, sangre gratuita. Será complicado, porque los taurinos no lo pondrán fácil. Buscarán desesperadamente un intento de cerrar filas para evitar que España legisle a favor de la vida. Manipularán la realidad. Bucearán entre las mentiras más atroces para conseguir las preciadas subvenciones que conserven su negocio y su posición social. Convencerán a ciertos sectores económicos y sociales para proseguir su genocidio silencioso, con grandes dosis de beneficios monetarios. Pero, a pesar de tanta hostilidad, las corridas de toros, como las fiestas crueles e inmorales que campan a sus anchas sin legislación alguna acabarán. Las dehesas ganaderas serán convertidas en parques naturales y verdaderos centros de interpretación de lo que fue la extinguida tauromaquia. El jardín de los horrores.









Cuando en un país gobierna una dictadura, los ciudadanos que quieren informarse sobre la realidad de su propio país deben recurrir a los medios extranjeros para conocerla. Así ha sucedido durante la dictadura militar de Videla en Argentina, la de Pinochet en Chile, y la de Franco en España (entre otras). Y en el caso de la tauromaquia (una verdadera dictadura que ha copado los medios de comunicación que muestran tan sólo lo que les conviene para seguir manteniendo el negocio), se está repitiendo este mismo patrón, ya que desde medios extranjeros como el Daily Mail hemos podido conocer que en algunas ganaderías la mano de obra consiste en inmigrantes marroquíes (a saber si tienen contrato laboral, y en qué condiciones), mientras la industria cacarea defendiendo que si se aboliera la tauromaquia se perderían “muchos puestos de trabajos”. Mientras, los medios de nuestro país se han atrevido a violar todos los códigos deontológicos de la profesión, publicando informaciones sesgadas en todos los casos, así como barbaridades sobre supuestos informes ¡científicos!, ecológicos (estos dan vergüenza ajena), y culturales… para vergüenza de la mayoría de los españoles.
Bravo por tu artículo.
Como algunos ya sabemos, el juego político es más pueril de lo que pensamos, y si en Europa años atrás ya se estuvo a punto de suprimir las corridas de toros por ser contrarias a las leyes más básicas de protección animal de la UE, un eurodiputado español abortó esta ley a su capricho. Fué Javier Elorza (PP), taurino por los cuatro costados, como el mismo declaró, el que se jactó de haber comprado a algunos eurodiputados influyentes en la materia “con dos cenas”.
Han pasado varios años ya, y lo que parece un tema cerrado puede resurgir tras el escándalo hecho público por la plataforma SOS “Stop Our Shame” sobre las subvenciones que recibe la tauromaquia en España, pagadas por todos los ciudadanos europeos. Una vez se corten las ayudas, se demostrará que la tauromaquia no puede sobrevivir con los beneficios que dice obtener, contradictorios con los datos que revelan las encuestas, con una media del 80% de los españoles en contra.
Qué lástima tan profunda genera pertenecer, unido en tiempo y espacio, a una sociedad que se permite frivolizar con la tortura pública e institucionalizada, en función de las pérdidas o beneficios monetarios que genera tal aberración.
Tortura institucionalizada. Tortura pública.. de un animal de otra especie, si.. pero tortura hasta la muerte de un cuerpo que sufre, que piensa y siente… y lo peor de todo: institucionalizada y pública.
Ni siquiera el cinismo inconsciente y majadero, de algunas mentes obtusas que balbucean sin rubor alguno, no se qué cuentos del arte, la muerte del toro o chispazos de pseudo-metafísica boba, puede superar semejante disparate intolerable.
Ciertamente pertenecer a un Estado que gobierna así sus asuntos, le llena a uno de nihilismo.
Al menos esa mayoria social disgustada, y la existencia de intelectuales con sentido común, como el arriba firmante Javier Montilla, es innegable que generan como él mismo dice, algo de “optimismo”.
En cualquier caso qué repugnante resulta recordar que algo así acabará.. a largo plazo.
Totalmente de acuerdo, cuando se acaben las subvenciones estaremos mucho más cerca del fin de este maltrato animal, aquí en Extemadura se financia la construcción de nuevas plazas de tortura, como la de Navalmoral de la Mata o la de Moraleja, se dan todo tipo de subvenciones para la supuesta cultura taurina, las televisiones públicas retransmiten corridas de toros, se declarán de interés turístico actividades como los toros del acerico, entre otros muchas cosas chocantes está el organismo autónomo de la tauromaquia de la diputación de Badajoz con 467.500 Euros, se puede ver aquí
http://www.dip-badajoz.es/diputacion/presupuestos/index.php#general
Por favor que quiten las subvenciones y pasen a darlas a la creación de espacios naturales protegidos y al vacuno en ecológico que permitiría conservar la dehesa sin maltratar a los animales.
Me parece vergonzoso que alguien se gane la vida torturando , matando y disfrutando y que encima a mucha gente le guste y disfrute con la tortura y muerte de un animal y que encima este subencionado por el estado.Pero que pasa aqui estan todos locos o que le pasa a la gente.
Yo jamas me fiaria de una persona asi,los politicos que defienden estas torturas deberian estar todos en la carcel por complices de asesinato.Esta locura tiene que acabar algun dia,
La tauromaquia está agonizando. Entre todos debemos cumplir con nuestro deber moral que es el de darle una muerte lo más rápida posible. Y mejor a corto que a largo plazo.