Amor en el Trópico
Lo decía claramente el prospecto: ‘La primera persona a la que mire a los ojos durante los dos primeros minutos bajo la acción de MIAGRA se convertirá en su amor durante al menos los próximos diez años. El amor será mutuo’. Las indicaciones no daban mucha más información ni aconsejaban ni detallaban en cómo debía ser esa mirada. También aclaraba que no había tratamiento alternativo en caso de intoxicación o de un malenamoramiento. En los efectos secundarios decía: ‘No olvide que el amor es ciego y tonto. Procure no equivocarse de persona al ingerir la pastilla’… Lo tenía ahí enfrente, el hombre más atractivo del barrio, hace meses que quería caer en sus brazos de la forma más apasionada posible pero la cosa no acababa de precipitarse, así que Chavela decidió ayudarse del último invento de la química sintética, la MIAGRA. Este cóctel de hormonas de largo alcance temporal estaba haciendo furor en Cubenezia. Era éste un país situado al otro lado del Gran Oceáno, más allá de las Islas Bananarias, esas hermosas islas donde las diferentes tribus obabenses solían pasar sus vacaciones. Dice la historia que ese país se gestó en un tiempo no muy lejano, concretamente cuando los obabenses se atrevieron a cruzar el Gran Oceáno en pequeñas barcazas de madera en busca de riquezas y de gloria. Unos cuantos terminaron por allí desperdigados, los más sin plata y casi todos sin epitafio que poner sobre sus tumbas. Pero de aquel cruce de espíritus y de aventuras surgieron naciones como la que hoy nos ocupa… Cubenezia andaba últimamente revuelta. Se había hecho con el poder la Tribu de los Macacos. Éstos estaban ejerciendo sobre toda la población una dura presión para intentar sojuzgarla y someterla a lo que ellos habían dado en llamar la PRM-República, la Patria Rendentora Macacoide, que propugnaba una vuelta a los orígenes, algo así como volver a vivir sobre palafitos y volver a alimentarse de los animalillos y de los frutos de la selva. Gran parte de sus habitantes querían abstraerse de tan dura realidad. Es ahí en ese contexto donde aparece la MIAGRA. Y es que vivir enamorado un período de al menos diez años podía ser un buen puente para despertarse en unos nuevos tiempos sin Macacos en el entrecejo día tras día… Y allí mismo, enfrente de Teo, se tragó la pastilla. Justo en ese instante, cuando la pastilla caía por la garganta de Chavela, sonó el móvil de Teo. Éste se disculpó un momento y salió afuera del restaurante a contestar la llamada. Chavela no pudo decir nada y se llevó las manos de forma desesperada a su cuello como intentando frenar la bajada de la pastilla. Pero ésta ya había llegado a su estómago. No sabía qué hacer. Se echó mecánicamente las manos a los ojos para no mirar a nadie durante esos dos cruciales minutos. Empezó a contar segundos pero su cerebro más bien quería quedarse en blanco. La situación se le había ido de control. En esos momentos de confusión escuchó a alguien. Era una voz gangosa que le gritaba: ‘- Chavela, Chavela, ¿qué te pasa?, ¿te encuentras bien?’. Pensó que era Teo y se retiró las manos de los ojos con tan mala suerte que ante su vista apareció Fidelvo. La transformación se produjo de forma instantánea. Chavela cayó locamente enamorada de Fidelvo. Ambos quedaron atrapados en la nube del amor. Al regresar de atender su llamada telefónica, Teo no pudo creer lo que estaba viendo: Chavela, la mujer más hermosa que jamás había visto, estaba abrazada al cuerpo enclenque del retrasado Fidelvo, y con verdadera pasión sus bocas se besaban a tornillo como si aquel instante fuese el último de sus vidas. Se cuenta que Fidelvo pasó a ser el hombre más feliz de la Tierra… También dice la historia que tan extraño fue este emparejamiento, que el rumor llegó hasta los mismos oídos de la Tribu de los Macacos, y en honor a las maravillas a que podía dar lugar la nueva PRM-República, adoptaron a la pareja Fidelvo-Chavela como emblema de su gobierno, y como signo de hasta dónde llegaría la entrega humana bajo su mandato.








