Todo orquestado
Al parecer, en este mundo, todo está, de algún modo orquestado. Quiero decir que todo está bajo control, nada escapa a la mirada vigilante del poder. Aunque parezca mentira, en tiempos de democracia, el gran hermano es real.
En estos últimos tiempos, desde que acabara la II Guerra Mundial ha comenzado una feroz batalla por el control de los recursos, todos cuantos hay debajo, y sobre la tierra, porque conseguir este control supone el control de la especie. Pero la batalla por estos recursos está ya ganada a favor de las grandes corporaciones como son el BM, FMI, y para los Estados ricos pertenecientes al G8. La crucial batalla que estos mismos organismos han comenzado es la del control de los fenómenos atmosféricos: conseguir sequías, hacer caer lluvias torrenciales, crear terremotos, tormentas, tifones, huracanes, intentar controlar las temperaturas… Experimentos que ya han sido probados en países como Afganistán, Irak y otros.
Quién posea este control sobre el tiempo poseerá el poder total sobre la raza humana.
Últimamente he venido observando un fenómeno no natural, todo lo contrario, algo que en el cielo es provocado por aviones. Tras visitar páginas en Internet que hablan del fenómeno definido como Chemtrails, que como todo fenómeno tiene sus seguidores y detractores, los primeros lo denuncian enfáticamente y los segundos lo desmienten sin dejar lugar a la duda, hay demasiada especulación sobre este tema, y demasiado listo que pretende hacer su agosto vendiendo máscaras antiveneno, y un largo etcétera de blog donde se pueden leer los comentarios más irrazonables del tema, como que se está llevando a cabo un exterminio sistemático de la humanidad y nos están gaseando con estos vertidos…
Así que tras haber observado el fenómeno por mí mismo (y hacer caso omiso de tanto blogero catastrofista), en diferentes días, y coincidiendo este con las subidas de temperaturas en la zona, tengo mis dudas sobre si son fenómenos naturales llamados cirros como defienden algunos en la red, o son fenómenos producidos por algún maquiavélico plan (lejano a los Nostradamus del mundo), para ejercer el control sobre los fenómenos atmosféricos naturales propios de una zona determinada.
Porque no deja lugar a dudas es que si controlan estos fenómenos naturales controlaran a la humanidad. No quiero yo pecar de fanático y catastrofista, tampoco de escéptico en este caso, por lo que he comenzado una exhaustiva observación diaria para comprobar el hecho, y ver qué consecuencias directas tiene sobre la temperatura, la lluvia y los vientos de la zona en la que los observo, no ya en las personas, en las plantas o en los animales porque sus efectos se verían a largo plazo, no sin embargo en los ya mencionados como la lluvia, los vientos, la temperatura que sí que son manipulables químicamente.
Algún experimento puede que esté detrás de todo esto, y como siempre el oscurantismo propio del poder es que el que se cierne sobre nosotros. Yo por lo pronto os recomiendo el libro Calor Glacial del periodista, Luis Carlos Campos Nieto que habla de todo lo contrario a lo que se nos está vendiendo con el rollo del cambio climático.
Mientras tanto voy a seguir mirando al cielo y si el fenómeno se repite habrá que hacer una investigación más seria sobre el asunto. Por lo pronto las olas de calor están controladas, lo mismo que las lluvias.
Lo que no me cabe duda es que sea un fenómeno aislado, o un experimento para poder interferir en el tiempo, detrás de esto hay grandes intereses económicos, y si no al tiempo.
¿La gran mentira?







