Una rosa blanca para un día negro
No es un sarcasmo, por mi parte considero con todo mi respeto lo ocurrido en Barajas días a tras. Por desgracia para esos 153 fallecidos, y por supuesto para sus familiares algo que ni unos ni otros podían esperar, entre otras cosas porque si pensáramos en las posibilidades de sufrir un accidente cuando vamos a salir de viaje, no saldríamos de nuestras casas, donde seguro, que si nos tiene que pasar algo nos sucede de igual modo, quizá no tan dramático, pero la muerte siempre fue, es y será un drama.
Lo triste, por no llamarlo patético es el uso que se hace, por los medios de comunicación, de este tipo de accidentes. La morbosidad con la que las cadenas de televisión presentan el asunto, repitiendo hasta la saciedad, una y otra vez la misma historia. Creando hipótesis falsas o escasas de datos venidos de profesionales, buscando como verdugos a un culpable. Todo accidente que se produce, sea por causas mecánicas o naturales se produce, evidentemente, por una causa, o un encadenamiento de esta con otras. Y esto es explicable, por supuesto no debería ser motivo de especulación, que es lo que han estado haciendo todos los medios de comunicación de este País, al menos de los que yo tengo conocimiento: prensa escrita, visual, y radiofónica han dado las mismas informaciones como si una misma persona o grupo hubiera dictado los parámetros para dar la noticia, estableciendo y creando esa intriga al respecto del accidente.
Precisamente el miércoles pasado estuve viendo en televisión las imágenes que por ordenador intentaban esclarecer, o aportar algo de luz al asunto, y en ellas al avión se le incendiaba un motor al despegar, para ir a estallar en al aire antes de caer a tierra. Estas imágenes las pusieron un millón de veces todas las cadenas. Al día siguiente se arrojan más datos sobre el asunto y resulta que el avión no estalló en el aire, lo hizo al precipitarse contra el suelo, algo bastante lógico. Entonces para qué dan una información sin fundamentos técnicos.
Otra cosa es la insistencia en la búsqueda de culpables y lo poco que se ha hablado de la tripulación, tan victima como el pasaje. ¿O es que puede caber en la cabeza de alguien, que la tripulación va a arriesgar su vida, y con ella la de todos los pasajeros? No desentonemos señores periodistas. Ningún comandante de vuelo quiere estrellarse, porque en primer lugar, si nos ponemos egoístas, ellos también perecen en el accidente. Así que buscar una posible negligencia cuando se ha demostrado que no la hubo, al menos hasta el momento, ya dirán las cajas negras todo lo que en ellas ha quedado registrado hasta que el avión se estrelló, me parece digno de juzgado de guardia.
Me parece ruin por parte de los periodistas azuzar el fuego con especulaciones del tipo que la empresa está en crisis, o que el siniestrado avión iba a ser retirado. ¿Quiere una empresa que se le estrelle un avión y mate a todo su pasaje y la tripulación? No, eso es una verdad como la copa de un pino.
Entonces me pregunto que a qué tanta desinformación en todos los medios, y calentamiento de los familiares de las victimas en contra de unos u otros, cuando ellos lo único que quieren es saber qué ocurrió realmente, para lo que no hay más remedio que esperar.
Otra cosa es la actuación de los políticos que acuden como cuervos, yo diría como buitres a sacar réditos de las desgracias. Por que: ¿se puede ir a visitar a los familiares de las victimas, y cuando digo victimas también pienso en la tripulación, de un modo más discreto, si tanta parafernalia mediática a la caza de votos? Sí, creo que se podría hacer, y deberíamos aprender, sobre todo los periodistas a informar de una forma objetiva, sin especular, sin buscar a quien cortar la cabeza. El periodismo no debe ser el verdugo del pueblo, sino el que lo saque del oscurantismo y de la manipulación.
Mis más sinceras condolencias para los familiares de las victimas de este siniestro accidente, del que esperemos saber con detalle y con datos técnicos suficientes las causas por las que se produjo y entonces juzguemos y condenemos a los responsables, no antes, porque seguro que nos adelantaríamos a los acontecimientos cometiendo errores insalvables. Por cierto dejemos tranquilos a los familiares que lleven a cabo sus entierros como ellos decidan no como los políticos pretenden hacerlo: Politizando el siniestro, las victimas, los familiares, y, por supuesto, los sepelios.
Desde esta tribuna que El Librepensador me ofrece para escribir quiero reiterar a todos los familiares del pasaje y de la tripulación mi más sentido pésame.








