Gustav se llama el horror
Mientras Gustav decide arrasar parte de Cuba y Nueva Orleans, Obama hace su entrada en un enorme escenario rodeado de miles de adeptos al político, por otro lado Bush se dice que no es bueno retirarse mucho de los lugares que van a ser afectados por el temible Gustav, sobre todo de Cuba. Un millón de habitantes de la ciudad que vio cómo una bestia con nombre de mujer los dejaba sin casa, no quieren hacer caso a la obligatoriedad de abandonarlas, ya restauradas; es más fácil salir huyendo que afrontar las desgracias que nunca vienen solas, este Gustav viene con las elecciones de EEUU.
Y en tanto esto ocurre en aquéllas latitudes, en estas, cercanas a la Europa de los tantos y pico de países Rusia ha puesto su punto de mira en Georgia, y este no es nombre de un tornado, ni un huracán, ni nada parecido, es el nombre de una tierra, que para su desgracia, está en el mismo sitio que algo que se llama combustible. Y no vamos a dejar que esos ex-rojos, ex-bolcheviques se hagan con el control de tan preciado material, no señor, sí señor, dicen los navis cuando se presentan ante un superior, Europa, EEUU, Rusia, sí señores, el cinismo y la doble moral. Por lo pronto usted saque los tanques de Georgia, para que nosotros podamos llevar los nuestros, a esos rebeldes hay que mantenerlos a raya.
Sí, ya lo sé, en mi tierra a esto se le llama meterse en camisa de once varas, y qué, la verdad en este mundo se llama Dólar, Euro, Pen, Libra, Corona, Pan, Pan y la mató.
Adivina adivinanza: Verde en el campo, negro en la plaza, rojo en mi casa ¿Qué es?









