Capitalismo: la crisis permanente.
Ya he publicado en varios artículos precedentes la falta de cultura económica de nuestro presidente de gobierno, bueno de cultura económica y de economía en general. También he comentado mi escasa confianza en él y en su equipo (Bibianas, Solbes, Chacones, etc) para afrontar la que se nos viene encima. Lo único que se le ocurre a nuestro presidente ¿socialista? para salir de la crisis es animarnos a todos a consumir. Antes decían ¡ a las barricadas !, ahora dicen ¡ a los Centros Comerciales !.También he comentado que pese a sus buenas intenciones y su política de símbolos no lo considero en absoluto un hombre de izquierdas máxime, como en otra ocasión ya dije, si lo comparamos por ejemplo con Salvador Allende, de cuyo derrocamiento y vil asesinato se ha cumplido esta semana 35 años. Eso sí que habría que conmemorar también. Es importante recordar el 11-S norteamericano pero también el asalto al palacio de la moneda. Pero en esta ocasión no voy a criticar a ZP ni voy a decir la majadería mayúscula de que él es el causante de la crisis, ZP sí que nos ha mentido claramente como muchos otros políticos con tal de aferrarse al poder, nos ha mentido negando la mayúscula, la existencia de la crisis misma y nos ha mentido al minorizar o ridiculizar los efectos de la misma pero ZP no ha provocado la crisis. La crisis ya estaba allí lo que pasa es que a ZP le ha estallado en la cara. Algunos analistas económicos han empezado a hablar esta semana de que esta crisis es la mayor crisis que el mundo ha conocido desde el año 38. Incluso hay quien empieza a ver las coincidencias con la del 29. Se comienza a hablar de new deal, keynesianismo y todas esas milongas. De lo que nadie habla es de que el sistema capitalista en sí mismo es una crisis continua y ahora comenzamos a ver la punta del iceberg. El capitalismo es un sistema egoísta, cruel y perverso por naturaleza. Es un sistema numérico y no humano. Sólo importan cifras. Es un sistema basado en la explotación del ser humano por el propio ser humano. Es la nueva esclavitud y se ha conseguido. Ha desaparecido la esclavitud de toda la vida, la de Espartaco, la de los siervos de la gleba, la de los barcos negreros, por un nuevo modelo de esclavitud. La del individualismo, el consumismo y las hipotecas.
Los gurús del liberalismo y la socialdemocracia lo han conseguido al final. “Nos han vendido la moto” de que el consumo nos hará más libres. Han conseguido miles de millones de esclavos modernos atados a una losa muy pesada, la hipoteca de casi por vida. Nos hemos creído ricos. Han desaparecido las conciencias de clase. Los autónomos se consideran empresarios, los trabajadores ya no se ven como proletarios ( por ejemplo una conocida empresa de comercio de pan, repostería y varios denomina a sus trabajadores asesores de ventas, vamos lo que toda la vida han sido panaderos), los sindicatos se convierten en órganos burocráticos como si fueran ministerios. La economía consiste en satisfacer necesidades con recursos económicos limitados. Pero lo que habría que haber conseguido es satisfacer las necesidades básicas de la población mundial en vez de tratar de cubrir únicamente las necesidades superfluas y crecientes de unos pocos dejando a la deriva a la mayor parte del planeta. El capitalismo no tiene moral. Vale, puede ser que durante un cierto tiempo cree una riqueza relativa en una zona del mundo pero cuando lo considere oportuno esas inversiones creadoras de esa relativa riqueza se trasladarán a otro lugar del mundo, olvidándose de toda esa gente que durante ese cierto tiempo había elevado su nivel de vida. El capitalismo es también un sistema contradictorio, por un lado quiere individualizar los beneficios pero al mismo tiempo le interesa socializar las pérdidas. El capitalismo es un sistema feroz, despiadado e inhumano y que no da la cara. Cuando vienen mal dadas se trata de buscar culpables, ZP, los inmigrantes, las malas o peores gestiones económicas. No. Se puede gestionar mal pero tarde o temprano la supuesta gallina de los huevos de oro se acaba, por muy bien que se haya gestionado. Si Rodrigo Rato hubiera seguido en el Gobierno hubiera pasado lo mismo que ahora.
Recordemos lo que otras crisis pasadas trajeron a Europa, fascismos y totalitarismos varios. De hecho la historia se repite siempre, miremos el ejemplo italiano. Con todo ello no estoy defendiendo una vuelta al comunismo que también se ha demostrado ineficaz y tan perverso o peor que el sistema capitalista, los ejemplos están ahí, Pol Pot, Stalin, Ceaucescu y otros. Pero realmente hay que buscar otra salida. No me puedo creer que el hombre haya llegado a la luna, que el hombre pueda utilizar ordenadores, teléfonos móviles, que haya avances médicos, energéticos, arquitectónicos y que en tantos años de historia no haya gente inteligente que sea capaz de buscar sistemas alternativos al enriquecimiento injusto de unos pocos y la pobreza extrema de la mayoría. Por supuesto que en muchos aspectos hemos avanzado, pero en otros estamos igual, y no hace falta viajar a África para ver el tercer mundo, el cuarto mundo lo podemos ver en nuestras calles, prostitución forzada y vejatoria, inmigrantes ilegales, gente que se deja el pellejo en el estrecho, en fin que la esclavitud todavía no ha sido abolida. Es la nueva esclavitud moderna aunque ahora en vez de ir semidesnudos vestimos de Zara y los un poco más afortunados de Armani.









Claro, es fácil decir “el capitalismo salvaje de credo neoliberal” es una basura, es voraz y perverso. Cuando menos se lo esperen el capital devorará a nuestros hijos, violará a nuestras mujeres, acabará con todo sobre la faz de la tierra.
Quisiera contestar con mejores argumentos, pero, señor, elabore mejor su argumentación. Que usted sea socialista (de esos que sí creen en la dictadura del proletariado y la plusvalía) no lo vuelve automáticamente genial a la hora de difamar un sistema que usted considera erróneo. Bien puede hacer algo más que insultar. Cuando nostros los liberales hablamos pestes del socialismo, los de la izquierda no dudan en llamarnos cerdos fascistas del mal. No se engañe, en su ira hay un dejo de intolerancia que me parece triste.
Y no, ser de izquierda o lo que sea no lo exime a la hora de insultar por insultar.