La incontinencia verbal de Javier Clemente

Mi padre es un enemigo enfervorecido de la figura de Javier Clemente, de su concepto de fútbol, de su forma de vida, y de su manera de comunicarse, y claro, su salida de tono de la semana pasada no ha hecho más que aumentar ese odio colérico que mi padre siente hacia él. Por otro lado, mi padre es mi seguidor más incondicional, la única persona que lee todos mis artículos, y, claro, cuando me ha pedido que escriba algo sobre las palabras de Clemente no le he podido decir que no, así que va en su honor.
Javier Clemente es una de esas figuras extrañas que pululan por el bestiario futbolístico de nuestro país. Insolente, soberbio, arrogante y maleducado, lleva casi 30 años dando clases de como no hay que comportarse en la vida, en general, y en el fútbol en particular. Siempre en el centro de la polémica, la semana pasada se desmarcó del buen gusto diciendo que le gustaría que Manolo Lama (uno de los locutores radiofónicos más populares de nuestro país) estuviera muerto.
Una vez más, Javier Clemente ha confundido la disputa profesional, la diferencia de pareceres, la crítica profesional, con el ataque personal. Es de esas personas que no soporta una palabra contraria a su credo, porque su credo es el único. Con Clemente o se está con él, o se está contra él.
Podríamos hablar de su concepto futbolístico, parco en espectáculo y escaso en resultados (no nos engañemos, Javier Clemente lleva más de 25 años sin ganar nada como entrenador), aunque repleto de marketing periodístico.
Incapaz de pasar inadvertido, Javier Clemente se está comiendo las entrañas en ésta su nueva etapa en la segunda división española. Allí no hay cobertura mediática, no hay miles de micrófonos a su alrededor, por lo que sus groserias tienen que ser más graves para llegar al gran público.
Por suerte, la nueva hornada de personajes de nuestro fútbol son personas educadas, formadas y con criterio. Gente con la que se puede conversar, se puede disentir, se puede criticar, porque son personas seguras de sí mismas, de su profesionalidad y de lo que son, entrenadores que no necesitan de la polémica para sobrevivir.
Es una pena que personajes como Javier Clemente desvirtúen el espectáculo del fútbol y den argumentos a aquellos que consideran que el fútbol es un deporte para personas de bajo nivel cultural, pero no se paran a pensar que son esos personajes, y no los seguidores del deporte, los que carecen de nivel cultural alguno.









Gracias hijo por dedicarme, este articulo,ahora me doy cuenta que a merecido la pena ,todo lo que hemos luchado por ti, sin ningun esfuerzo. Un beso.