Hombres y mujeres

18/09/08 | por Salvador Moreno Valencia | Sección: Sociopolítica

foto realizada por salvador moreno valencia

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Estimados hombre y mujer;

El motivo por el que os escribo esta carta, no es otro que el de daros a conocer mi pensamiento. Yo, que como vosotros, he venido a este mundo del mismo modo, por ese acto natural por el que tú mujer concibes la vida, sí, tan desnudo como vosotros, tan indefenso y frágil como todos nacemos con la esperanza instintiva de vernos, de sentirnos, protegidos por nuestros progenitores, o lo que es lo mismo, nosotros como hombres y mujeres hechos hijos primero, padres luego.

Yo como tú mujer, como tú hombre, estoy aquí para intentar descubrir muchas cosas, bellas y por desgracia feas; por desgracia porque tú hombre, tú mujer habéis creado un mundo de injusticia y desigualdad olvidando el principio, que como decía es el de llegar desnudos con la instintiva esperanza de ser acogidos por nuestros progenitores.

¿Dónde se truncó vuestro camino para convertir el mundo en un lugar inhóspito, donde cada día, mujeres, y hombres, han de luchar sin paz ni descanso?

Tú hombre, tú mujer: ¿por qué os empeñáis en zaherir vuestra dicha sumergiéndoos en esa vorágine de sin razón, de locura en la que habéis olvidado que fuisteis humanos, y en la que olvidáis que somos humanos, que tus hijos mujer, que los tuyos hombre, que los míos, son humanos, y no meros números que cotizan al alza o a la baja en La Bolsa, porque un grupo de cínicos, hipócritas, avaros y codiciosos hombres y mujeres así lo deciden en pos de su enriquecimiento?

Siento tristeza por vosotros, y por mí, también compasión de nosotros los hombres, las mujeres, los niños, miembros de esta gran familia que conforma la Humanidad que parece haberse desbocado como un caballo que va sin remisión a estrellarse contra el muro de la hostilidad, la misma que mostráis, tú mujer, tú hombre, para salvaguardar las riquezas que acumuláis y guardáis en un cofre que no dudaréis en defender con vuestra propia vida, cuando la misma se vería a salvo si supierais abrirlo y compartir su contenido de oro quimérico, cuyo valor instaláis por encima del valor de la vida de hombres, mujeres y niños.

Tú mujer, tú hombre, que no sois capaces de mirar y ver, de oír y entender a vuestro igual, otro hombre que se instala al otro lado de vuestro precipicio, y os dice que estáis equivocados, que la vida de un hombre, de una mujer, de un niño, está por encima de todos los valores materiales que defendéis como arpías con dientes y armas, obcecados como cerdos en la avaricia, en la codicia, en el egoísmo que mostráis cuando creéis, o veis, que peligran vuestros tesoros infantiles, vuestras joyas, vuestros coches, vuestras casas, vuestros vestidos, vuestros zapatos, vuestras alfombras, vuestros abalorios todos manchados de sangre, de la sangre de inocentes, otros que no han tenido la suerte de estar al lado del telón donde unos señores juegan a ser los buenos del mundo demonizando, condenando a la desdicha, y al infortunio a otros hombres, y mujeres, y niños, que vinieron a este mundo tan iguales como vosotros, como yo, tan desnudos, tan inocentes, tan dóciles, tan frágiles, tan desconsolados buscando, o albergando la esperanza instintiva de ser acogidos, de ser respetados, de ser amados, de ser protegidos, derechos inalienables que todo hombre, mujer o niño debe tener sin duda. Pero esto es una falacia, y somos cómplices, tú hombre, tú mujer, yo hombre, de todos los crímenes que se cometen en esta tierra aceptándolos con nuestra actitud cínica de mirar para otro lado, excusándonos con esa doble moral que nos caracteriza aprobando los actos de los asesinos que permiten nuestro estatus.

Por eso, hombre, mujer, no queráis custodiar vuestros efímeros tesoros a costa de la vida de otros, por eso, mujer, hombre, no queráis instaurar vuestra felicidad sobre las cabezas de hombres, mujeres y niños oprimidos sin respeto, sin derechos, sin justicia; y no, por favor, no creáis a pie juntillas lo que os dicen esos mal nacidos, egoístas, codiciosos, avaros e hipócritas mujeres y hombres, que no dudan en erigir sus riquezas sobre la injusticia, la desigualdad manchando de sangre inocente sus, vuestros, nuestros codiciados tesoros.

Por todo ello mujer, hombre, mirad a los ojos de otros hombres, y mujeres, y sobre todo a los de los niños, para descubrir que sois, que somos lo mismo, que tú soy yo, que yo soy tú, que vosotros sois nosotros y que ellos, ellas somos todos y vinimos a este mundo desnudos, frágiles, indefensos y con la esperanza de ser acogidos, de ser protegidos, respetados y tratados como lo que realmente somos, VERDADEROS SERES HUMANOS, IGUALES AL NACER Y AL MORIR, ¿POR QUÉ DIFERENTES AL VIVIR?



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7 comentarios
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  1. Salvador, me has dejado sin palabras y con la emoción atascada en mi garganta. Es la voz de tantos inocentes, pisoteada a diario por la Injusticia mundial, que ha hablado a través de tí.
    Son los señores del dinero, de los bancos que se caen en estos días y que los estados prestos ayudan a recuperarse, los amos del petróleo y de las guerras, de la avaricia y del egoísmo, que se han reunido en fuerte abrazo finaanciero para legarnos este mundo inhóspito en el que estamos, muy a nuestro pesar, sumergidos e impotentes. Y nosotros, humildes corderos, les hemos creido sumergiéndonos a nuestra vez en ese mundo de abalorios y porquerías que tu tan maravillosamente describes. Para obedecer a estos amos de la inmundicia trabajamos cada día más horas por unos 15 días de miserables vacaciones y largamos a nuestros hijos muy rápido a la calle para que, prestos, se hagan responsables a una edad que debieran estar jugando todavía.
    Gracias por tus palabras, quien quiera oir que oiga….
    Un abrazo fraterno
    Mary-Su Sarlat

  2. Enhorabuena, Salvador, por este escrito en el que expresas tan bien una realidad. Me ha encantado, eres genial.
    Un cariñoso saludo
    Maite

  3. Salvador mis felicitaciones por tu documento ensayista en donde nos haces responsables y participes de nuestra condición humana , ya bien sea feliz o triste. Es lamentable encontrarnos casi maniatados en el momento de actuar por el bien de otros o propio. De alguna manera como tú, muy bien indicas algunos miembros de nuestra raza humana se les ha olvidado de donde vienen y hacia donde van. Al olvidarse ellos de esta realidad desgraciadamente el atropello y la injusticia nacen de estos corazones.
    Me quedo sin palabras por la forma sencilla y clara con que has iniciado tú documento, gracias por la invitación a leerlo , es realmente un placer porque pienso de la misma manera.
    Existe el racismo entre los seres humanos de una manera increíble, cada día que pasa mis ojos ven situaciones que se salen de los patrones de conducta establecidos por esta misma sociedad humana.
    Gracias y adelante Salvador, adelante ,

    Saludos,
    Soledad

  4. Estimado Salvador, esta carta me ha conmovido y creo que deberías enviarla por separado, para que todos la lean, para que se tome conciencia.Un saludo desde Mar del Plata, Argentina

    Silvia Loustau

  5. Gracias,Soledad, Silvia, Mary-Su y Maite por vuestras palabras y lo que es más importante, por haberle dedicado vuestro tiempo a este diario en el que me siento orgulloso de colaborar.
    saludos
    salvador

  6. El ser humano: capaz de lo mejor y de lo peor; de ser magnífico y una basura… ¿Alguien puede pensar que
    estamos hechos a imagen y semejanza de Dios? No soy creyente, pero si lo fuera, dudaría mucho de esa condición abstracta porque, si realmente, para algunos, su esencia es igual a la de los hombres ¡qué desgracia! Más me inclinaría, si es que esa otra imagen abstracta existiera, que el ser humano lleva en su interior un demonio y no un Dios justo. Lo peor es que cualquiera de nosotros, repito, cualquiera, bien adoctrinado, puede ser capaz de cometer algo que, en frío, jamás hubiera pensado que podría hacer. Y que nadie me venga diciendo “yo sería incapaz de…” porque los ejemplos son demasiado abundantes. Lo peor es que, casi siempre existe una justificación para nuestros actos más despreciables y, en nombre de lo que sea: la bandera, la patria, la religión, la fidelidad… podemos ser capaces de dormir en paz, sin remordimientos de conciencia.

  7. @Stella Manaut:
    Muchas gracias Stella, tienes razón en lo que dices.
    un abrazo
    salvador

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