Cuando las musas se van de vacaciones yo me bajo al bar

11/10/08 | por Salvador Moreno Valencia | Sección: Sociopolítica

Es lo mejor que uno puede hacer si se enfrenta al frío papel en blanco, y trata de poner sobre él algunas frases cuya sintaxis sea, cuanto menos, perfecta. Pero esto, por desgracia para el autor, y a lo mejor, por suerte para los lectores que se libran de leer otro artículo plasta del que subscribe. Estando en ello, en la lucha con el papel en blanco, y en la disyuntiva de bajar o no al bar, recibo una llamada, como si alguna musa se hubiera puesto de acuerdo con Zeus para enviarme inspiración: malas noticias. Una musa con traje suicida ha decido arrojarse por el balcón de la casa de su pareja (amigo mío desde hace muchos años), al abismo, precisamente, al mismo abismo, por que el balcón citado (por el que en tantas ocasiones me he asomado, por el que en tantas ocasiones he contemplado amaneceres, atardeceres, plenilunios propios de noches de hombres lobos, oscuridades profundas y eternas, por ese mismo balcón que me regaló en mil ocasiones los besos de alguna amante, en el que nos amamos algunas mujeres y yo), se asoma al abismo que da nombre al lugar, ese tajo por el que la Ciudad de Rilke es conocida, la Ciudad Soñada se ha hecho eco de esa muerte, una muerte anticipada por que la musa se ha disfrazado de suicida y ha saltado al vacío desprendiéndose de todo lastre terreno, dejando atónitos a sus amigos, sobre todo a su compañero, al que han estado interrogando desde la diez de la mañana para saber las razones, o si había habido indicios de violencia.

Y este no es otro caso de violencia de género, sino de suicidio, puro y duro, una muerte anunciada en arrebatos anteriores de una chica depresiva (según me acaba de contar mi amigo en conversación telefónica). Sí, ya he dejado el tono lírico y he pasado al tono brutal de la muerte, una muerte premeditada que va a complicarle las cosa a ese amigo, compañero de la musa que en la madrugada del viernes decidió vestirse con la lira mortuoria diciendo adiós al mundo, al de los vivos para abrazar en la noche de los tiempos los espíritus que pululan por las calles solitarias y centenarias de una ciudad que ahora, tras esta muerte murmurará y creará rumores lejanos de la verdad, una verdad que tan sólo sabe Carmen, pero que ya nunca podrá contarnos.



Comparte este artículo

http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/delicious_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/blinklist_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/technorati_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/google_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/facebook_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/twitter_48.png http://www.ellibrepensador.com/wp-content/plugins/sociofluid/images/meneame_48.png

Deje su comentario

Nube de etiquetas