Gallardón y la dignidad del ser humano.
Al señor Gallardón se le ha ocurrido una última genialidad, acabar con los hombres anuncio en Madrid. Para ello, vía ordenanza municipal, lo va a perseguir. La verdad que hay que darle la razón en su argumento. Cuando alguna vez he visto alguno por la calle o en la televisión me digo, pobre tipo, no me gustaría estar en su pellejo, aunque también habría que preguntarle al susodicho tipo a ver que piensa puesto que, como aquellos enanos que acabaron prohibiendo en un circo y no se les preguntó su opinión, seguro que decían en su fuero interno “y ahora, ¿de qué cojones trabajamos?”. Ya digo que me parece bien la idea del alcalde madrileño e, incluso tendría que ir más allá. Por ejemplo el papel de las mujeres florero y, a ser posible, semidesnudas, en la promoción de cualquier “chorrada” dispuesta a ser vendida. ¿No es atentar contra la dignidad de la mujer colocar a una buenorra medio en pelotas a anunciar, se me ocurre, un desodorante?. Esto es un tema que, por ejemplo, también habría que revisar. Pero a lo mejor en este momento no es tan urgente. Lo que sí que es urgente y prioritario, y esto ya no sólo va para el alcalde madrileño sino para todos los alcaldes o , mejor dicho, políticos españoles que pudieran tener competencia para ello, es acabar con el dramático espectáculo de las prostitutas por las calles y carreteras españolas. Eso sí que es atentar contra la dignidad, en primer lugar, de la mujer y, en segundo lugar, de todo el género humano. Esa pobre carne de cañón desesperada que deambula en busca de un capullo que aprovechándose de su posición paga un “polvo” o una “mamada” a 20 euros, corriendo riesgos de todo tipo, enfermedades, vejaciones, depravados apestosos, viejos verdes y que, encima y muy posiblemente, tengan que ceder la mayor parte de ese dinero a su “chulo”. Esto señor Gallardón sí que es degradante, y es lastimoso ver que absolutamente nadie hace nada. Nos preocupa más la defensa de los derechos del gorila, o incluso de los cangrejos de río, que por supuesto hay que defender, que la defensa de los derechos de esta gente totalmente desamparada, de estos parias del siglo XXI. No miremos a otro lado, la realidad está ahí. Con todo esto no quiero entrar en el debate fácil de si se debe legalizar o prohibir la prostitución. Entiendo que habrá putas no obligadas y deseosas de serlo. Según como se plantee puede ser un trabajo fácil, pensemos en el denominado “alto standing”, pero me temo que este porcentaje será el menor.
Por favor si vamos por la calle o por las carreteras y las vemos, no las miremos como escoria humana, detrás hay una persona, posiblemente con sus padres, hijos, hermanos, en definitiva familia. ¿Acaso nos gustaría ver así a nuestras madres, hijas, mujeres o novias?.









Enhorabuena por tu artículo.
A Gallardón lo que verdaderamente le interesaría es que los anuncios se hagan en Cuatro (grupo Prisa) para que, de esta manera, engorde las cuentas de su patrocinador político.
Un saludo