Ian Gibson: “No puede reabrirse una herida que nunca se cerró”
Han pasado 72 años del asesinato de Federico García Lorca y su memoria sigue viva. Ian Gibson, hispanista apasionado del poeta granadino y que conoce su vida y su muerte como nadie, pues ha dedicado parte de su vida en honrar su memoria, nos sumerge en la honra de los perdedores de la guerra y también en la del poeta, ahora que es probable que se exhume el cuerpo del escritor. Gibson considera que la recuperación del cadáver puede ayudar a reconciliar definitivamente a los españoles.
Dices que la obsesión de toda tu vida ha sido saber dónde está enterrado Federico García Lorca. ¿Por qué?
Bueno, una de las obsesiones, sí. En 1966, ¡y han pasado años!, me llevó a conocer el sitio la persona que decía -y creo que no mentía- haber enterrado allí a Lorca y a sus tres compañeros de infortunio. Se llamaba Manuel Castilla Blanco y, claro, ha muerto. Le grabé sus declaraciones al respecto y están en mi archivo en Fuente Vaqueros para quien quiera escucharlas. Estábamos todavía en pleno franquismo, estaba prohibido ir por allí, y aquel hombre tuvo la valentía de acompañarme. Desde entonces no hay día en que no haya pensado en el triste fin del poeta y en la necesidad, a mi juicio, de localizar sus restos. Y ello, entre otras razones, porque en Granada hay mil versiones acerca de su último paradero.
La derecha cree que es un error abrir tumbas porque van a reabrir heridas. Pero, ¿no crees que las heridas están ahí y sólo se cerrarán si se descubren los restos de los represaliados?
Es lo que dice la derecha, claro, machaconamente. Y estoy en total desacuerdo. No puede reabrirse una herida que nunca se cerró. Ellos tuvieron cuarenta años para desenterrar a los suyos mientras los otros, los perdedores, los rojos, los “sin Dios” ni podían acercarse a las fosas comunes donde yacían sus seres queridos. A la derecha española le falta magnanimidad, y eso que se llaman católicos. ¡Qué hipocresía! Es patético. Me provocan lástima y rabia. De cristianismo no tienen la más mínima idea. Están todavía con los Reyes Católicos.
¿Por qué existe un miedo en la derecha ante la decisión del juez Garzón de abrir una investigación en torno a los desaparecidos durante el franquismo?
Es muy fácil explicarlo. Ellos saben, y no quieren que el mundo lo sepa, que aquí hubo una política de exterminio que algunos historiadores de primera fila ya van calificando de genocidio u holocausto. No quieren que el mundo lo sepa, pero el mundo lo va a saber. Lo peor de todo es lo que se hizo después de la guerra: decenas de miles de fusilamientos hasta 1945 y después. Y sin que la Iglesia dijera nada. Si la derecha fuera inteligente, que no lo es, aceptaría los hechos -los actuales no tuvieron la culpa- y afrontarían los hechos. Pero son incapaces de ello, como he dicho no saben lo que es la magnanimidad ni practican el cristianismo que dicen profesar.
¿En qué medida crees que la ley de memoria histórica no ha sido más que una ley ineficaz por no haber sido más valiente?
Pudo haber sido más valiente pero no hay que pedirle peras al olmo. Y algo es algo y, en este caso, mucho. Estamos en el buen camino y cuento con que Garzón no se eche atrás. Hay que hacer esto ahora o nunca porque si el PP vuelve en cuatro años, adiós y buenas pascuas.
Hablando un poco de Federico García Lorca. Uno de los grandes tabúes sigue siendo la homosexualidad del poeta. Me imagino que para ti fue un verdadero calvario indagar sobre su homosexualidad por el miedo y los reparos de los estudiosos y entendidos.
Sí, fue un gran problema. Federico García Lorca era incapaz de afrontar la cuestión, como ha reconocido recientemente su hija Laura, presidenta de la Fundación Federico García Lorca, y los lorquistas españoles se callaron lo que sabían al respecto para que no les cerrase el acceso al archivo. Yo no me callé y, claro, mi biografía, cuya primera edición salió en 1995, supuso un enfriamiento de nuestras relaciones. Hoy, muertos Francisco y su hermana Isabel, la familia acepta con normalidad el hecho de la homosexualidad del poeta y apenas hay algún crítico que no lo tenga muy en cuenta a la hora de escribir sobre su obra.
Era curioso como Federico siendo homosexual tuvo episodios de homofobia en su obra, supongo que fruto de la represión.
Supongo que te refieres a la “Oda a Walt Whitman”, donde se nota que Lorca tiene un serio problema con su homosexualidad, como apenas podía ser de otra manera. Teme sobre todo que le tomen por “marica”, por afeminado, y por ello arremete contra ellos en el poema. Cernuda, el poeta español más valiente de todos los tiempos a la hora de afrontar su homosexualidad y darle voz en su obra, consideraba que la oda lorquiana era algo así como una escultura agrietada. Es decir, un poema imperfecto. Estoy de acuerdo. Lorca parece abogar en ella por una especie de homosexualidad “pura” incapaz de convencer a nadie, empezando con él mismo.
Supongo que Lorca es el muerto de la guerra civil más representativo, pero no olvidemos que detrás de Lorca existen muchas familias que esperan dignidad.
Es el más célebre, desde luego, y el que más expresa el dolor de la tragedia. Pero no hay que olvidar a las demás víctimas y yo las olvido nunca. Hay que honrarlas a todas y hacer todo lo posible porque las familias puedan acceder a sus restos y darles, si así lo desean, decente entierro.
En cuanto a su ideología, ¿crees que Lorca era izquierdista?
Sí, sí, por supuesto, pero sin ser militante de ningún partido. Lorca habría sido incapaz de militar en un partido, con un carné y todo el follón. Él fue militante en su obra, incluso revolucionario, y por ello, entre otras razones, acabaron con él. Según uno de los hermanos Rosales, Ramón Ruiz Alonso, el ex diputado de la CEDA que detuvo al poeta y que probablemente fue uno de los denunciantes, dijo tajante: “Hizo más daño con la pluma que otros con la pistola”. El daño era abogar por la dignidad de las mujeres y el derecho de cada persona a vivir su vida libremente, con tal de no hacer daño a los demás. Y de haber dicho públicamente, claro, que la burguesía granadina era “la peor de España”.










Javier, buen trabajo.
te felicito.
un abrazo
salvador