Comiendo Pelos como Herejía Poética, libro de Marian Ramentol y Cesc Fortuny, editado por Ediciones Atenas de Barcelona.
No todos los días tiene uno la fortuna de ser regalado con semejante joya; contar con el comentario del Editor José María Pinilla, que nos habla de este libro que sin duda dará que hablar en el panorama Poético, tanto Catalán como Español. (Sí, ya lo sé, es correcto, al menos en mi modo de entender los nacionalismos), dejando la política a un lado, yo por lo pronto les dejo este comentario a título de introducción de “Comiendo Pelos como Herejía de Poética” y amenazo con traerles, en una semana una entrevista de los autores del mismo, así que ahora disfruten con estas elocuentes palabras que nos brinda José María:
Las comparaciones no son odiosas. Comiendo Pelos como Herejía Poética, se nos presenta con toda la carga sentimental que se le exige a la poesía, como una enmienda a la totalidad, donde cada estrofa del poema constituye poema por sí mismo, cuando no, un verdadero aforismo, al estilo oriental de los maestros zen. Debemos recordar el pensamiento de la sabiduría sufí -tan anterior a estos tiempos de consumos y globalizaciones- lo esencial lo hemos relegado por lo inmediato. Lo que realmente importa queda arrinconado entre las cosas que nos quedan por hacer y que nunca haremos. Y cuando el alma se ahoga y grita, desgarrada y enferma, busca la luz, se aleja del vacío y camina hacia la poesía única cura y única puerta hacia un tiempo de bendiciones y amaneceres.
Los textos del presente volumen trascienden la re-escritura incorporándola sin negaciones, ni rechazos, e invitándonos a traspasar el esqueleto que refleja el espejo de la ilusión, para ingresar en una galaxia de universos nuevos e inexplorados.
No, las comparaciones no son odiosas. Recordemos algunos parajes del libro, por ejemplo: «No existen las ciudades en ruinas, sólo son cementerios donde los rascacielos disponen de panteones pret-à-porter» O: «La humanidad se está suicidando en defensa propia. O: «Esperamos tanto, que perdemos la esperanza». O bien: «Todo tiene su tiempo, odiar tiene su tiempo, matar también». O bien: «Necesitarás una coraza para pasear tu inmunidad por este mundo». O tal vez: «El pecado es todo aquello que no es necesario». O tal vez: «Somos un laberinto abocado a la incomodidad». O en otro orden: «La naturaleza es una hoja de cálculo… ¿y si el lenguaje de Dios no fuesen las matemáticas? O mejor añadamos una última: «La memoria puede ser compartida en una matriz universal».
La deshumanización del arte, supuso, desde tiempos, un destierro, asumido tanto por la vía del impresionismo como por la estirpe racionalista del cubismo. Ambos nacieron de la desilusión en que los ojos quedaron cuando se les arrebató el mundo de lo sensible. Ahí se encuadra la desazón existencial, que según Andreu Navarra genera la motivación temática de Comiendo Pelos.
El arte siempre intenta hacerse humano. No se trata de partir del objeto, sino de reconocer sus raíces en nuestra mirada. He ahí el método: partir de la raíz que genera en mí el objeto, para llegar a él. Por eso el arte no puede contentarse con la abstracción de la metáfora, hay que exigirle que traduzca a la perfección racionalista el caos de un mundo que tiene sordas penumbras y desorden. Y ahí nacen las derivaciones entre una poesía ingenua y una poesía sentimental, entre una poesía en contacto directo con la vida y una poesía elaborada. La primera, es anterior a la aparición de la palabra en el proceso de creación, la elaborada, aspira a suplir con su presencia la presencia del mundo, y logra la precisión de su ajuste figurativo, por medio de la eficacia.
En nuestro devenir poético, decía Luis Rosales, en un artículo de 1987, «creo, que debemos a Guillén la precisión del lenguaje, a Lorca la pasión anímica y a Rafael Alberti la libertad poética. Cántico, Poeta en Nueva York y Sobre los ángeles creo que son los libros donde se expresan las virtudes correspondientes a cada uno de estos poetas de manera ejemplar».
Sucederse, insistir, es caminar hacia el poema. La Arquitectura de la palabra, el lenguaje poético, gracias a un proceso de conexión simbólica entre el mundo y su representación, hace emerger el ámbito vivo del alma, desde el poema y ante el poema. Por eso, porque Somos un laberinto abocado a la incomodidad, este libro es, en palabras de los autores, coraza suficiente para pasear tu inmunidad por este mundo.
Les recomiendo su lectura. Luego serán ustedes quienes lo recomienden a otros. Al fin y al cabo, será una manera de salvarse de la globalización en la escritura.
José María Pinilla
Editor

Fragmento. Pag. 57 de Comiendo Pelos como Herejía Poética
En los campos de batalla,
el sol luce muy distinto,
calienta justo esa parte del espíritu
que nos permite olvidar que el resto,
también tiene alma.
Nos hemos vuelto a meter en el túnel del tiempo,
estamos en el centro neurálgico del terror,
en el valle de la muerte que nos condena,
las estrellas bajo las alas de Nuit,
no son más que una bandera de estercolero.
Los peces se pelean en el río
mientras se acaba el mundo detrás del mundo.
La verdadera mística reside en los ojos
de cristal de los muñecos,
cuerpos inquebrantables
carentes de espíritu
debatiéndose al borde del colapso,
ahora somos suficientemente buenos
para poder asesinar a nuestra gente.
Mi demonio de la guarda se ha evaporado
a través de las rendijas en las fibras de la realidad.
Dicen que cuando no tienes razón
pero no estás equivocado,
es la hora de tocar fuerte los tambores y avanzar.
Llevas una palabra de lluvia en la frente,
esta vez el abrazo de un ángel
no será sólo nieve de ayer,
será la nueva cicuta que te condene.
Ahora que las zorras rebosan de los burdeles
y los haces aterciopelados de este sol ilegítimo
nos duerme y nos inunda,
un olor afrodisíaco mortal disfruta con tu fracaso
y viene a echarte de la cama
con una manguera de incendios.
¿Estarás bien?
Un serafín juega con sangre humana
para robar las señas de identidad
a los amantes.
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… Para inspirarse, junto a la crecida elocuecia de Jose María Pinilla y la lectura del fragmento de la pag.57 de Marian y Cesc, que en parte me pareció didactica por alguna palabra y los versos que dicen: cuando no tienes razón pero no estás equivocado… intelectualizando mi propia experiencia, rebrotan mis versos ya sabeis que del abismo al extranjero firmamento que llama a mi amada. Un abrazote de Julián desde Madrid.
Me agradaría contactarme con la poeta Mariam Raméntol
afectuosamente
Pablo Cassi