El Librepensador El Librepensador
Tamaño de fuenteAa
El LibrepensadorEl Librepensador
Buscar
  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida
Síguenos
El Librepensador > Blog > Opinión > Discotecas
Opinión

Discotecas

Última actualización: 05/01/2009 23:43
Jordi Sierra Marquez
Jordi Sierra Marquez
Jordi Sierra Marquez
PorJordi Sierra Marquez
Jordi Sierra Márquez, Comunicador y periodista 2.0 – Experto en marketing digital. Licenciado en periodismo por la UCM y con un máster en comunicación multimedia.
Seguir
Compartir
Compartir

Los balineses creen que el paraíso es idéntico a Bali. Uno se muere, pero su vida sigue tal como era. ¡Fantástico optimismo! ¡Ya me gustaría a mí que lo de ultratumba fuese como era Bali antes de que el turismo la devastara! Llegué a esa isla en septiembre del 68 y allí, en efecto, estaba el jardín del Edén. Luego llegaron las discotecas. Los islamistas pusieron una bomba más feroz que el lobo de esta columna en una de ellas. Ahora acaban de aplicarles la pena capital. No eran balineses, porque Bali es hinduista. Quienes perpetraron aquel crimen se pudren ya en el infierno. ¿Se atendrá éste al modelo escatológico de muchas de las víctimas? ¿Será idéntico al lugar en el que murieron doscientas personas? ¿Seguirá siendo la depravada vida de sus asesinos tal como era antes de que Satán los acogiese en su seno? Lo digo porque todas las discotecas, aquí y en China, o en Bali, son un infierno en el que reina a sus anchas la depravación. Lo de Álvaro Ussía no es anécdota, sino corolario fatal de una lógica inexorable. Tenía que suceder, ha sucedido y sucederá. Noche madrileña de san Valentino y tragedia griega. Concurren en el episodio las tres fases de ésta: nudo dramático (muerte del protagonista), agnición (toma de conciencia por parte de los actores y los espectadores) y catarsis de los unos y de los otros al descubrir que el tañido fúnebre de El Balcón de Rosales dobla por la sociedad. Confiemos en que lo primero, en contra de mi vaticinio pesimista, no se repita, en que lo segundo no se nos olvide y en que lo tercero no sea pólvora en salvas demagógicas lanzadas por unas autoridades que sólo se acuerdan de santa Bárbara cuando las municiones guardadas en el pañol revientan. He ido seis veces en mi vida a otras tantas discotecas. Las recuerdo perfectamente, una por una, porque en las seis ocasiones pensé lo mismo: así debe de ser el infierno. Oscuridad, humo, orgía de decibelios, incomunicación, restregones de bolobos y contorsiones de neandertales poseídos por el amok, berridos de licántropos en noches de luna llena y barridos de llamaradas estroboscópicas, cancerberos nazis de espaldas como paredones de fusilamiento y cabezas con aspecto de hachas de sílex, narcotraficantes, macarras, horteras, chicas gogó que no hubiesen desentonado en Babilonia, pinchadiscos con ínfulas de directores de orquesta, matarratas servido a granel y aliñado con drogas de garrafón, y zafarrancho de animalidad generalizada. En ninguno de esos sitios aguanté más de diez minutos. Preferiría pasar el fin de semana entre barrotes antes que volver a una discoteca. Por mí, que las cierren todas. Ya sé que no lo harán. Quien lo haga, perderá votos, o eso cree, y por añadidura lo llamarán fascista. España no es un estado de derecho, sino de derechos: los de los delincuentes. Las víctimas –los jóvenes, sus padres, el vecindario- nunca tienen razón, y ni siquiera pueden refugiarse en Bali. Allí también hay discotecas. Y turistas. El infierno ya no empieza después de la muerte. Es un lugar hecho a imagen y semejanza del mundo de hoy.

Compartir este artículo
Correo electrónico Copiar enlace Imprimir
Jordi Sierra Marquez
PorJordi Sierra Marquez
Seguir
Jordi Sierra Márquez, Comunicador y periodista 2.0 – Experto en marketing digital. Licenciado en periodismo por la UCM y con un máster en comunicación multimedia.
Artículo anterior ¡Es la guerra!
Artículo siguiente Proteger los derechos de los palestinos

Lo más leído

Alpinismo. Al filo de la escalada

César Pérez de Tudela: la pasión por el alpinismo

Por
redaccion
Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Por
Jordi Sierra Marquez

Vicente Blasco Ibáñez y la Masonería

Por
Ricardo Serna
Psicoterapia online una ventana abierta al bienestar emocional

Psicoterapia online: una ventana abierta al bienestar emocional

Por
Jordi Sierra Marquez

Deportes y actividades en la Naturaleza Navarra

Por
redaccion
Santa Inquisición

La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad

Por
JavierFisac

¿Será SpaceX la primera Empresa en Proporcionar Internet al Mundo desde el Espacio?

Por
redaccion
Cuál es el mejor seguro médico para 2020

¿Cuál es el mejor seguro médico para 2025?

Por
Jordi Sierra Marquez
Ya tienes listo tu bikini para el verano

Ya tienes listo tu bikini para el verano

Por
Jordi Sierra Marquez
Libres Pensadores

Filosofía del Derecho

Por
brodgari
Anterior Siguiente

Quizás también te interese

Opinión

Rubal, ¡heredero mío!

13/07/2011
Opinión

El placer en las manos y el repudio en los ojos

14/11/2009

De vacas y escribas

17/12/2010

Los pueblos artífices de su destino

22/03/2010
El Librepensador

Medio digital independiente de información y opinión, con 17 años de trayectoria. Periodismo transversal, plural y transparente. Editado por Adstriva LLC.

Secciones

  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida

El Medio

  • Quiénes somos
  • Equipo
  • Estándares editoriales
  • Ética e independencia
  • Correcciones
  • Contactar

Ayuda y legal

  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Política Cookies

© 2026 El Librepensador · Editado por Adstriva LLC. Todos los derechos reservados.

¡Bienvenido de nuevo!

Inicia sesión en tu cuenta

Nombre de usuario o dirección de correo electrónico
Contraseña

¿Olvidaste tu contraseña?