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Entrevista a Eva Monzón, autora de la novela Entreactos

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entreactos1Hoy tengo la satisfacción de contar con la escritora Eva Monzón, ganadora del Premio ALFONS EL MAGNÁNIM VALÉNCIA DE LITERATURA de 2006, con la novela Entreactos, que ha sido editada por la Editorial Algar.

Eva es de origen santanderino, pasó su infancia en Palma de Mallorca y actualmente reside en Valencia.

Como escritora la avalan varios libros, entre los que cabe destacar su novela corta Tiempo muerto, publicada junto con varios relatos cortos, por la editorial Bartleby. También ha escrito la colección de relatos cortos Retazos y la novela juvenil La cicatriz de Paula.

1ª; Tu novela Entreactos ha sido la ganadora del citado premio de Literatura. ¿Qué supone en tu vida, personal y profesional, haber sido galardonada con dicho premio?

E: En mi vida personal fue el reconocimiento más allá de mi propia intuición, o sueño, de que no era absurdo pasarse las horas ante un ordenador tejiendo vidas con palabras, fue una fuerza externa que vino a decirme: “Ánimo, sí eres escritora, te lo ha reconocido gente ajena e importante. Ahora a seguir”. En la vida profesional, más allá de la satisfacción de ver publicada una obra, es una buena ocasión para comprobarlo, ya que acabo de terminar mi nueva novela; “Secretos: Sombras del alma” y veremos si el galardón ayuda a la hora de encontrar editor.

2ª; ¿Es necesario obtener premios para que a las escritoras o escritores se les reconozca, y se les otorgue un lugar en el mapa literario?

E: No debería serlo, pero ayuda. Otra manera, aún más difícil que ganar un premio, es que tu libro caiga en gracia, independientemente de su calidad,  o que le den una publicidad que sólo las grandes editoriales pueden dar –ya sea por la obra en sí, o por el escritor, que a veces ni lo es–. Y creo que para que se te reconozca en el mundo literario hay que denostarlo con más de un libro, un premio, o una gran venta –genios excluidos–.

3ª; Con varios libros escritos y publicados: ¿en qué lugar clasificarías tu voz narrativa en el actual panorama literario?

E: Tal como he dicho antes, creo que mi voz aún no puede escucharse, aunque sí creo que al menos, su susurro puede ir aumentando, quisiera que así fuese y para ello sigo escribiendo. A ver, si con esta novela recién terminada, logro un eco un poquito mayor.

4ª; ¿Van unidas la Enseñanza, la Psicología y la Literatura?

E: En mí, sí. Enseñar a alguien que no sabe, ya sean conocimientos o conductas equivocadas, es un esfuerzo para llegar a lo más íntimo de la persona, y creo que eso mismo es la literatura: Ella alcanza el centro mismo del ser; reconocemos al leer, o escribir, todo aquello que queríamos saber, que en realidad sabíamos desde siempre, pero que al leerlo, se nos presenta como real. La literatura nos ayuda a vivir, y vivir nos enseña a escribir, leer, aprender o enseñar.


5ª; ¿Qué nos cuentas en tus libros?

E: En ellos, a pesar del distinto hilo argumental de cada uno, lo que quiero transmitir, es la capacidad de vivir, de humanidad, que demuestra cualquier vida, independientemente del contexto, de lo equivocado o acertado que esté, o de su capacidad para actuar. Me asomo a lo imposible; mostrar tantas vidas como circunstancias se den en ese mundo que se abre y nos dé la experiencia, imposible en la realidad, de vivir más de una vida, más de una vez.

6ª; Has sido educadora, ahora te dedicas a la psicología clínica, y a escribir: ¿en cuáles de estas materias te sientes más cómoda y por qué?

E: Yo escribo desde siempre, desde que me deslumbré al entender, que lo que la maestra se empeñaba en hacernos repetir una y otra vez; la “eme” con la “a”; “ma”, tenía significando, que mamá no era sólo un letra detrás de otro, sino que era Mamá, y de ahí, otra mamás, y otras y se abrió el caleidoscopio de lo infinito que pueden llegar a ser las palabras y lo que evocan. Siempre también, me han gustado las historias, trasmitirlas, ¿Y qué es enseñar, si no? y más aún, contarle a una persona su propia historia para que la pueda modificar para vivir mejor. Pero si me he de quedar con algo, es con escribir, de las tres, es la única actividad de la que no puede prescindir.

7ª; ¿Cómo se valora actualmente el papel de la mujer en la Literatura?

E: Supongo que más o menos, como siempre, exceptuando la época en la que se tenía que usar un seudónimo masculino para poder publicar. No creo que ahora sea impedimento, puede que incluso, en algunos sectores sea hasta beneficioso, me refiero a la literatura romántica, algún que otro best-seller, infantil, e incluso poesía –de hecho cuando dices que escribes, la gran mayoría, te pregunta que si poemas, cuando contestas que, sobre todo, novela y relatos se sorprenden, algunos siguen insistiendo y te preguntan que si novela corta o rosa–. Hay y ha habido grandes escritoras, pero como en todos los ámbitos profesionales, menos que hombres –sólo tres mujeres han sido aceptadas en la Real Academia de la Lengua, actualmente, está, muy merecidamente, Doña Ana María Matute, pero me consta que hay más mujeres escritoras–. Supongo que la pregunta trasciende al ámbito ya social –o como dijo Virginia Woolf; “Sin una independencia económica y vital, una mujer no puede ser libre para escribir”–. Quizás, a pesar de haber dicho eso hace más de un siglo, aún esté vigente.

8ª; ¿Existen todavía prejuicios por parte de los editores/as a la hora de elegir una mujer para publicarle una Obra?

E: Lo difícil creo, es que te quieran editar tu obra; no depende de que se sea hombre o mujer, depende de que se sea conocido/a o no, que piensen que pueden llegar a ganar dinero con ella –es un negocio, no hay que perder eso de vista–, lo ideal sería que hubiera editoriales no tan pendiente de ventas –subvencionadas, quizás, por el estado, por decir algo, una clara utopía– a las que recurrir y poder publicar, con un mínimo de calidad, por supuesto, pero sin esa tensión que sólo da el tener que ganar dinero. A nadie le gusta arruinarse. Pero que el camino sea difícil no es malo, quizás, lo malo fuese que se hiciera imposible.

9ª; ¿Cómo crees que sería el mundo gobernado por un matriarcado?

E: Con eso se podría escribir una novela de ciencia-ficción. Pero supongo, que sería como el patriarcado, con sus defectos y sus virtudes, y claro está, los que reclamarían igualdad, en ese mundo, serían los hombres –si se pudiera dar la vuelta una temporada, no irá mal, desde luego, para que sufrieran en carne propia–, pero no creo que fuese la panacea tampoco, aunque todo puede ser, tiempo al tiempo.

10ª; Retazos del ayer, la búsqueda de Clara en su pasado: ¿es parte de tu propio recuerdo?

E: Si la pregunta es si tiene algo de autobiográfico, la contestación es que no. Mis personajes tienen todos sus propios recuerdos, que yo no comparto, lo que sí puedo llegar a tener en común con ellos, son los sentimientos, las emociones que puedo reconocer de mis propias experiencias, de mis recuerdos, siempre diferentes a los de ellos. En realidad, lo que distingue una experiencia de otra, es más la forma que la cualidad: todos conocemos, por ejemplo, el sentimiento de alegría, aunque la fuente de nuestra risa sea diametralmente opuesta a la de otro, el asunto está en que ambos sabemos lo que es y la reconocemos en otros.

11ª; A la hora de afrontar la tan temida -por algunos escritores- hora de enfrentarte al papel en blanco: ¿cómo lo solucionas?

E: Ni me lo pienso, empiezo a escribir lo que sea –claro que antes hay una idea ya elaborada, a veces se escribe más sin papel que con él–,y cuando ya llevo varios folios –a veces, muchos–, sé lo que quiero decir y entonces es cuando empiezo, a veces, he rechazado los folios hechos empezando todo de nuevo. Digamos que lo soluciono borrando, creo, sinceramente, que es más importante saber qué borrar, que qué escribir.

12ª; La muerte está presente en tu novela Entreactos como en la vida misma: ¿es la muerte la tragedia humana?

E: O la liberación. Si no hubiera un final, no habría un principio, y además, el miedo a la muerte, no sólo ha creado religiones, sino el Arte: el intento de trascender a la propia vida. Puede que sin la muerte, nadie necesitase del Arte, y eso sí que sería un mundo yerto.

13ª; ¿Es la aceptación de la muerte el camino para conseguir la felicidad?

E: Dudo mucho que alguien acepte así, sin luchar y a secas, tranquilamente, que va a morir. Pienso que la felicidad estriba, más bien como he dicho antes, en vivir con ella y superarla; quien tiene miedo a la muerte, tiene miedo a la vida, y es aquí, mientras estamos vivos donde podemos ser felices. En la muerte, ya se verá.


Muchas gracias por ser tan amable y concederme tu tiempo. Te deseo suerte y que sigas cosechando premios. Al leer Entreactos he podido comprobar que no será este el único premio que recibas. Y a los lectores les aconsejo que adquieran y lean esta novela que nuestra estimada Eva Monzón nos ofrece, es un buen regalo para la mente, para el sentimiento y para aprender siguiendo los pasos de su protagonista Clara.

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Acerca de alvaeno

Hace tiempo, cuando tenía cuatro años, perseguía moscas, las atrapaba y les cortaba las alas; también huía del pescadero que dada mi fragilidad de piernas, siempre me pillaba y me ponía cabeza abajo en la boca del pozo… Más información sobre mí: http://www.alvaeno.com