La mujer en las oposiciones

El otro día leí un artículo que hablaba sobre una mujer que trabajaba de bombero en Gran Canaria. Me hizo pensar sobre la situación actual de las mujeres a la hora de opositar hacia un puesto que exige realizar unas pruebas físicas.

En dicho artículo la mujer contaba su experiencia y relataba el día a día con sus compañeros. Me llamaron la atención un par de aspectos que voy a pasar a señalar.

Para superar unas pruebas físicas se les exige a los opositores, ya sea para acceder al cuerpo de bomberos, policía o guardia civil, que superen unas marcas. Dichas marcas son distintas para hombres que para mujeres. De ahí que mucha gente comente que se trata de una injusticia ya que a la hora de trabajar el hombre y la mujer deben estar igual de preparados, por lo que no deberían existir diferencias a la hora de realizar las pruebas de acceso.

La mujer aseguraba que las capacidades físicas entre hombres y mujeres son las mismas pero a la hora de realizar un trabajo asegura que la fuerza no es lo más importante. Según su experiencia como bombera lo que más destaca es la colaboración en todo el equipo del cuerpo de bomberos. Ante un imprevisto son el equipo entero los que se encargan de realizar el servicio, no una persona. Aseguraba también que “Tengo compañeros fuertes y otros más débiles, más altos, más bajos, más gordos… Al final todos estamos haciendo el mismo trabajo y nunca vamos a estar solos, ya que además esta es una de nuestras principales premisas. Ningún compañero, por muy fuerte que sea, puede sacar en peso muerto a una persona”.

En este tipo de oposiciones se trata de manera directa con el ciudadano y en muchos casos hay que solucionar problemas que presentan de manera rápida y eficaz. La rapidez de los primeros momentos es básica ya que en muchas de estas ocasiones la vida del ciudadano corre peligro.

Otro comentario destacable que hacía en el reportaje era que cuando se estaba preparando las oposiciones sus compañeros la animaban pero que conforme iba superando las pruebas físicas sus compañeros empezaron a verla como una rival más.

Ser responsable de la vida de una persona es algo que en los mejores momentos llena de satisfacción pero también hay que estar preparado mentalmente para enfrentarse a estos problemas y ser capaces de actuar rápidamente de forma adecuada.

Cada vez son más las mujeres que se deciden a opositar a un cuerpo de seguridad. Las mujeres hace años no se veían capacitadas para entrar en este cuerpo por el rechazo que sufrían, pero en la actualidad este rechazo apenas existe.

Trabajar en un oficio que te guste es fundamental, para los casos que hemos visto es necesario tener vocación y entrega, pero esta vocación hace que el camino para conseguirlo sea menos costoso.

Desde aquí animamos a todas las mujeres que se estén preparando una oposición que no cesen en su empeño y continúen luchando como cualquier otro opositor porque la recompensa merece la pena.

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