Entrevista a José Luis Casero, presidente de Grupo Tempo y socio director de MKE.
Con motivo de la Marcha Mundial por la Paz, que el próximo octubre partirá desde Nueva Zelanda, queremos saber ¿cómo afectará la misma en la política y en los que la ejercen, a nivel internacional, nacional y regional? ¿Tomarán medidas los políticos a favor de erradicar la guerra del mundo? ¿Qué postura se prevé que adoptarán los políticos frente a este movimiento internacional al que se van a sumar millones de ciudadanos de todo el mundo?
Para ayudarnos a encontrar las respuestas a éstas y a otras preguntas relacionadas con la posición que los políticos adoptan a la hora de poner punto y final a las acciones bélicas, tenemos con nosotros, vía mail al experto en análisis político y marketing electoral José Luis Casero, presidente de Grupo Tempo y socio director de MKE.

El Librepensador: Muchas gracias por haber accedido a responder a nuestras preguntas, señor Casero.
¿Cómo cree que afectará la Marcha Mundial por la Paz en la política Internacional?
José Luis Casero:
Que la sociedad civil manifieste y actúe trasladando un mensaje de paz para su difusión por el mundo entero supondrá un punto de partida importante en el camino de ratificar la necesidad de compartir una conciencia universal basada en la paz como objetivo del ser humano. Pero no olvidemos que también han de subrayarse la profunda necesidad de conocimiento mutuo entre las diferentes culturas y religiones, así como de real respeto a la diferencia del otro y el establecimiento de una base justa de relaciones entre individuos, sociedades y estados.
Cómo van a reaccionar lo líderes internacionales, no a corto plazo, que sabemos que va a ser de manera positiva, sino a medio y largo plazo es la gran duda. En mi opinión va a depender de la intensidad y reiteración de la acciones del mismo tipo que se lleven a cabo, de la reivindicación permanente. La paz, como objetivo humano último, exige un permanente estado de alerta por parte de la sociedad. La historia nos ha enseñado que es muy difícil decir de forma convincente que la humanidad ha experimentado a lo largo del tiempo una mejora constante en la forma de gobierno de los países o en la conducta estándar habitual de los seres humanos ante los conflictos.
EL: ¿Cambiarán las políticas en lo concerniente a los conflictos existentes actualmente debido a la citada protesta sin parangón en la historia de la humanidad?
J.L.C:
Es lo que deseamos los que creemos, que somos la inmensa mayoría de la raza humana, en una sociedad más integradora, respetuosa, fraternal y justa. Sin embargo, la esperanza ha de ser realista para no caer en utopía. No vale una única acción, sino que desgraciadamente la historia nos ha enseñado que la naturaleza humana es peligrosamente dual, y que en la parte llamémosle más animal, tiende a ser depredador de sus semejantes. Y la historia nos ha enseñado también que tantos políticos y gobernantes, como los propios gobernados, pecan en ocasiones de ser “olvidadizos” y necesitan que se les recuerde que su mandato no es divino, sino muy humano y que son los hombres y mujeres a quienes gobiernan, el objetivo prioritario y también los que de manera directa o indirecta permiten su acción de gobierno.
EL: Todos sabemos que los políticos aceptan y no sólo lo aceptan sino que respaldan la fabricación de armas, el comercio de las mismas porque es uno de los pilares económicos de los Estados modernos, como pueden ser Estados Unidos, entre otros, así como España.
¿Por qué ese cinismo a la hora de esgrimir ideales como: Libertad, Democracia, Igualdad, Paz; cuando sus políticas son agresoras y basadas en la exclusión y esclavización, privatización, autoritarismo, fomento de diferencias, y realización de la guerra?
J.L.C:
En todo el mundo se han producido presiones por parte de diferentes empresas que ponen frente a objetivos como la paz, discutibles objetivos de paz económica. Las empresas fabricantes de armas son un claro ejemplo. Estados Unidos, seguramente, es el máximo exponente de este tema. Pero países como España también son exportadores de armas a otras naciones como Venezuela. Algo parecido ocurre con los recursos energéticos escasos. Hace años que podríamos estar utilizando otro tipo de automóviles, que no requieran del uso de gasolina, sino otras energías alternativas. Pero no se puede ni debe generalizar. Existen políticos que combaten este tipo de presiones y abusos. Personas que en su carrera política ponen más el acento en los objetivos de libertad y democracia que en el uso de las armas. Reducir el uso de las armas debería ser un objetivo de todo político que anteponga a los intereses económicos la vida del ser humano y que defienda de manera real y efectiva, ideales de libertad y respeto . Pero también existen las mal denominadas amenazas externas que generan inestabilidad y dudas y hacen que tras naciones se “escuden” en esto para seguir su política armamentística. Sin duda que el dialogo que permita el conocimiento y respeto, siendo la herramienta fundamental para conseguir esos objetivos de paz, no es entendido de manera igual por parte de los líderes de las naciones. Y es ahí donde está el problema. En el uso y abuso del poder para manipular y hacernos olvidar que los hombres y mujeres en su inmensa mayoría, anhelan sobre todo la paz, en todos los sentidos, también en su vertiente económica, social e intercultural.
EL: ¿Qué países actuarán en consecuencia, positivamente, a lo que la Marcha Mundial por la Paz exige?
J.L.C:
Los países con democracias consolidadas, en donde la voz del ciudadano tenga el poder del voto, de decidir realmente y hacerse escuchar frente a sus gobernantes. Desgraciadamente, o afortunadamente según se mire, en nuestro planeta, democracias que cumplan esas características sin interferencias de ningún tipo son aproximadamente un 35 o 40% de las naciones. Pues aunque casi 60% de los Estados son democracias formales, muchas de ellas se enfrentan a serios desafíos para su estabilidad, y son incapaces de garantizar a sus ciudadanos unos derechos básicos, como son libertad de expresión, derechos de índole económico, y en definitiva, poder de ejercitar el derecho tanto de participación como de acceder a una información independiente del propio gobierno en el poder.
EL: ¿La política es corrupción o acepta ésta como parte del juego?
J.L.C:
No, la política ni mucho menos es corrupción ni es un elemento de la misma, y menos considerar la política como un juego. Los corruptos son las personas, algunas de las cuales también han estado o están en política. Sí es cierto que cuanto más poder tenemos y durante más tiempo lo ejercemos, por la propia naturaleza del ser humano, se tiende, además de estar más alejado de la realidad de los ciudadanos, a tener una visión más confusa de nuestra propia persona y sus relaciones con los demás estamentos políticos, económicos y sociales.
Pero la profesión de político tiene mucho de servicio al ciudadano. Hay buenos profesionales de la política. Sobre todo, muchos alcaldes que tratan de hacer de sus municipios espacios más habitables para sus vecinos. Y mejorar la calidad de vida del entorno. El poder es lo que a uno le puede corromper, no la política como tal.
Quizás sería necesario endurecer las penas para que quienes ocupan cargos públicos se lo piensen dos veces antes de cometer una irregularidad.
El problema de fondo es que en España todos hemos de efectuar un examen de conciencia y actuar en consecuencia y sin hipocresía. Desde la propia Justicia que creo que es muy blanda y confusa para este tipo de delitos, a las propias organizaciones políticas que tienen que ser mucho más claras, contundentes y eficaces a la hora de actuar sus códigos disciplinarios frente a conductas sospechosa. Sin olvidar a los medios de comunicación que han de informar y no enjuiciar y los propios ciudadanos que han de actuar en consecuencia.
EL: ¿Qué opinión le merecen los principales políticos del mundo?
J.L.C:
Personalmente, a nivel mundial y a día de hoy, existe una mediocridad generalizada y consentida. La falta de visión de estado, mas allá de las políticas territoriales y domesticas del país, ha generado un generación de líderes políticos que no lideran. Frente a la visión generalizada, existen excepciones Y lo cierto es que todo ciudadano, en su ámbito territorial y mas allá del mismo, busca como referente político a quien disipe la sombra de la corrupción y su agenda no responda a intereses personales o de grupos de presión que actúan desde la sombra.
El mundo necesita políticos con mayúsculas. Necesitamos políticos con carisma con capacidad crítica para distanciarse del dogma y acercarse al ciudadano. El éxito de Obama, seguramente, radica en su carisma. A uno le puede gustar más o menos. Puede tener más empatía o menos por su ideología. Pero casi nadie duda de su capacidad para entender a sus conciudadanos y actuar en consecuencia. Sabe llegar a la gente. Es muy nítido en sus discursos. Y eso es valorado por los ciudadanos. Otro caso más próximo puede ser, en cierto modo, Sarkozy y Angela Merkel. Son personas con las ideas muy claras, y la gente aprecia su determinación a la hora de emprender reformas.
En España tenemos una clase política que rara vez aprueban a los líderes de los partidos políticos.
EL: Tras ver cómo el mundo de los políticos está constantemente salpicado de escándalos y tramas donde la corrupción es algo normal, nos podría decir ¿qué objetivos reales tiene hoy en día un político? ¿Existe la honestidad (real) en política?
J.L.C:
Creo que generalizar casos particulares en cualquier ámbito profesional es peligroso además de injusto. Por lo que dicen las encuestas de valoración de los líderes políticos en el caso de España muchos aspectos son mejorables. Incluso parece que padecemos a la peor generación de políticos de la democracia. No creo que eso sea asi, pero en la medida en que los mensajes, las ideas, los comportamientos no se adecuen a lo que pide los ciudadanos, nos encontraremos con una gran separación con la sociedad. Y eso no ayuda a comprender mejor la política, sino a enturbiar una profesión cuyo objetivo debería ser el servicio público. A todos los ciudadanos, sin excepción, y al margen de consideraciones partidistas.
Yo creo que la gran mayoría de políticos en nuestro país, son realmente honestos. Excepciones a reglas generales existen en todas las profesiones. La diferencia es que desde esa gran mayoría debería hacerse un esfuerzo mayor para no tolerar de ninguna manera, diferenciar y excluir sin comportamientos ambiguos a las personas que no tienen un comportamiento honesto y ético con la profesión que desarrollan, y no me estoy refiriendo a comportamientos delictivos. Precisamente por la gran consideración que tiene su profesión, el político creo que tiene una responsabilidad mayor que otras profesiones frente a los ciudadanos. Otra cuestión es que pienso francamente que en España hace falta una nueva clase de políticos. Necesitamos profesionales y hombres y mujeres de empresa de experiencia y éxito acreditado que puedan liderar una nueva forma de hacer política. Hoy en día existe mucha distancia entre el discurso de los políticos españoles y lo que demandan los ciudadanos. Los partidos parecen ceñirse sin más a su ideología y al objetivo lícito de obtener el refrendo de los ciudadanos, y sin embargo debe existir un objetivo superior que son los intereses de los ciudadanos
EL: ¿Las democracias actuales están condenadas a desaparecer, siendo victimas de la acción de los políticos que dicen apoyarlas?
J.L.C:
En absoluto. Y como todo, la propia historia y el papel que el ser humano juegue en diferentes temas claves como son la paz, la justicia, el equilibrio económico, la libertad en su más amplia expresión, va a exigir la introducción de mejoras o simplemente herramientas o instrumentos que hagan reales y efectivas las diferentes declaraciones universales e internacionales que afectan a los derechos humanos y libertades políticas, económicas y culturales.
Cambiarán algunas cosas o eso espero que cambien las cosas, ya que es intrínseco al tiempo y a la evolución del propio ser humano. De igual modo se podría pensar que el capitalismo, del que ahora se dice que está en crisis, puede desaparecer. Esto no es así.
No sólo fallan los modelos o sistemas. Falla su aplicación por parte de los gobernantes. El modelo no es responsable de los excesos. De los excesos son culpables quienes no han cumplido las reglas de juego. Con la democracia ocurre igual. Falta introducir mejoras que permitan una aplicación real y efectiva de numerosas libertades y derechos. La vida cambia más deprisa que la legislación, y esto en ocasiones genera insatisfacción y descontento. Por eso creo que los políticos tienen el reto y también la responsabilidad de actuar con mayor rapidez ante las nuevas demandas de los ciudadanos. Y a los ciudadanos actuar frente a sus gobernantes. Pero esto no significa la condena del modelo de democracia.
EL: Herodoto se hizo muchas preguntas al respecto de la división de lo que él conocía por Este y Oeste. Occidente y Oriente. Entre ellas le resumo algunas para que usted pueda darnos algunas respuestas si es que las hubiera, poniéndonos en situación y asumiendo la complejidad de las relaciones humanas.
¿Por qué los hombres no paran de enzarzarse en guerras?
La guerra es un fenómeno extremadamente complejo y como tal ha de enfrentarse el ser humano a ella, sin hipocresías. . Lo cierto es que la humanidad siempre ha temido la guerra y rehuido sus horrores, mientras que por otro lado se sentía fascinada por la emoción y la aventura. Durante milenios, hombres y mujeres han “admirado y a menudo adorado a los soldados que triunfan, y que bien nos salvan del enemigo o nos consiguen cosas de gran valor”. Además, componentes de índole religioso y económico crean mal entendidas justificaciones que han puesto a la vida del ser humano en un ámbito secundario.
¿Qué causas aducen?
Hasta las guerras se pueden clasificar. Quizá se pueda agrupar en tres grandes categorías: guerra limitada, guerra civil y guerra total. Y las causas de ellas son absolutamente diferentes. Casi se puede decir que toda guerra es diferente a otra. Las limitadas por los propios recursos limitados de los contendientes o porque uno de ellos o un tercero ajeno así lo decide. Las civiles son particularmente crueles y destructivas. Y las totales son guerras como las que hemos vivido en el siglo XX entre grandes facciones de los seres humanos que están dispuestas a todo para conseguir el objetivo final que es la victoria y si eso supone la destrucción total de la vida y desarrollo de ambos bandos , que asi sea.
Las causas en todas ellas son absolutamente dispares y responden desde la imposición y diferencias religiosas, económicas, raciales, culturales, hasta los más territorios, recursos etc. Pero todas ellas tienen en común, la ambición irracional por encima del dialogo y el respeto.
¿Qué pretenden al desencadenarlas?
Alcanzar una superioridad sobre el contendiente. Más territorio, más recursos, más razón, más fieles a la religión que se profesa… Este punto es particularmente doloroso, ya que ninguno de los grandes “profetas” de las religiones mayoritarias en el mundo propugnaba la imposición frente al diferente sino el amor y respeto al resto de seres humanos.
¿Qué piensan?
Algo deben de pensar los seres humanos que inician las guerras, aunque a veces lo dudo. No creo que sean locos, sino poco razonables. En un momento futuro, individuos distintos, seguro que no todos razonables, tengan la capacidad de empezar una nueva guerra total, y en ese caso la guerra es casi inevitable. A menos que se les detenga y se impida que tenga lugar. Solo hay dos cosas en mi opinión que sean capaces de hacerlo y que nos ha demostrado la historia: La Fuerza y el Derecho.
¿Qué objetivo persiguen?
Si lo supiéramos… pero bajo el amparo de “su razón” quieren tener y ser más que los otros, y no justifican en medios ni en daños para conseguirlo. “El fin justifica los medios” llevado al extremo origina resultados demoledores como nos ha demostrado la historia.
J.L.C:
EL: ¿Será posible que los políticos utilizando políticas correctas, y el sentido común, acaben con la opresión, las diferencias, y la guerra en el mundo?
J.L.C:
No quiero ser pesimista, pero mire, solo basta ver la gran dificultar de constituir una organización política de todos los pueblos del mundo como es el caso de la ONU, e imagínese el esfuerzo de los líderes políticos cuando se les requiera que todas las naciones cedan su soberanía, y el derecho de hacer la guerra por su cuenta… Unos por llamarlos de alguna forma Estados Unidos de la Tierra, con un único cuerpo de fuerzas armadas en el que el sentido agresivo ya no tenga ningún sentido. Serán necesarias además de muchas décadas, grandes dosis de sentido común y de entendimiento.
EL: Se pregunta Ryszard Kapuscinski en su libro Viajes con Heródoto: si el mundo se rigiese por el sentido común, ¿habría existido la historia? ¿Existiría?
¿Existe el sentido común en la política?
J.L.C:
El gran maestro de reporteros además señalaba algo fundamental que es la existencia de muchos y únicos mundos y la imperiosa necesidad de conocerlos y entenderlos porque las diferentes culturas de los mismos es el espejo en los que vemos reflejada nuestra propia cultura e idiosincrasia, como reflejaba el griego Herodoto con su infatigable voluntad de recorrer el mundo de punta a punta con el único fin de conocerlo, estudiarlo y comprenderlo. Creo que lo que señala en su magnífico libro es que nunca estamos frente a la historia real, sino siempre ante una contada, tal como alguien sostiene que ha sido. Existen muchos sentidos comunes, y resulta ingenua eliminar un factor de subjetividad que siempre deforma la realidad. Y en política, resulta igualmente difícil alcanzar un estado ideal, pero se pueden acercar posiciones y partir de una serie de principios inherentes e irrenunciables a la propia naturaleza humana como son la libertad, la igualdad, el dialogo, la no violencia y el respeto de la diferencia.
EL: La historia de la humanidad habla por sí misma del carácter beligerante de los hombres, ¿es la política la clave para reconciliar a los hombres y llevarlos a la Paz definitiva?
J.L.C:
Por supuesto. Como la política según sostengo y creo firmemente ha de tener como una de sus principales bases el dialogo, dialogo en mayúsculas, con voluntad de entendimiento, empatía y respeto, creo que es junto con la necesaria movilización de la sociedad civil, los elementos claves para poder abordar reformas pacificas en la sociedad actual. Y de ahí la dignidad y ética que ha de demandarse de los políticos. Deseo y asumo, que la Marcha Mundial por la Paz sea el principio de una historia que nos corresponde a todos y a todas escribir.
EL: Hasta aquí las preguntas señor Casero, agradecemos desde nuestro diario su atención, su tiempo, y por descontado sus respuestas, y esperamos que la Marcha Mundial por la Paz, influya realmente en el mundo político, y no quede como una anécdota sin igual, un record para el libro Guiness, sino que sirva como acicate a los que gobiernan el mundo, y decidan, por fin, dejar sus políticas bélicas en el lugar que les corresponde: LA HISTORIA.
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Valora en Bitacoras.com: Con motivo de la Marcha Mundial por la Paz, que el próximo octubre partirá desde Nueva Zelanda, queremos saber ¿cómo afectará la misma en la política y en los que la ejercen, a nivel internacional, nacional y regional? ¿…
Y porque no se dedica a la politica este señor? Lo que dice es tan razonable que me asusta que no hallamos sido capaces de movilizarnos antes. Aunqeu lo visto que a los profetas que hablaban de paz amor siempre han sido asesinados o crucificados, nos hace falta muchos siglos de evolucion…