Entrevista a José Enrique Zaldívar. Veterinario y miembro de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT) Primera parte

zaldivar¿No cree Sr. Zaldívar, que el posicionarse como abolicionista de la tauromaquia es políticamente incorrecto en este país?

 

No creo que sea políticamente incorrecto, aunque evidentemente dependerá de en qué ambientes te manifiestes como tal. En la actualidad se está llevando el debate a un terreno que no me agrada. Los taurinos nos están acusando de que, un movimiento que en el fondo lo único que busca es el respeto a la vida de un animal, el toro de lidia, está siendo manipulado y manejado por algunas tendencias nacionalistas. Argumentan que el único fin que se persigue es acabar con una tradición española o por decirlo de otra manera con un símbolo patrio. Cuando me inicié en la militancia abolicionista con la creación de AVAT, hubo quién me comentó, a raíz de mi comparecencia en el Parlamento Europeo de Bruselas, que tuviera mucho cuidado con mis compañeros de viaje, en clara referencia a lo que he comentado anteriormente. La verdad es que, el gran paso que se puede dar si se consigue una votación favorable a la iniciativa de PROU en el Parlamento Catalán, va a reabrir este debate. Yo quiero dejar claro, que desde nuestra asociación estamos en contra de cualquier espectáculo taurino, por lo que, en el hipotético caso de que se consiga la abolición de las corridas de toros en la Comunidad Autónoma de Cataluña, exigiremos que el siguiente paso sea acabar con los Bous al Carrer en todas las poblaciones catalanas. Para mí no tendría ningún sentido acabar con una manifestación taurina, la lidia, y mantener las otras. Algo parecido puede ocurrir en Galicia, en caso de que se pusiera en marcha una iniciativa similar, y se mantuviera la tradición de rapa das bestas, aunque ésta no tenga nada que ver con el tema que estamos tratando. No creo que se sea menos español, asunto que en mi caso tiene escasa relevancia, por militar en el lado antitaurino, aunque no voy a negar que la tauromaquia esté rodeada de un halo de nacionalismo rancio y patriotero.

 

¿Se refiere a que el simbolismo acerca del toro que está impregnado en muchos estamentos de nuestro país?

 

Claro. El toro de lidia es un emblema español que todavía paseamos por el mundo entero como un símbolo de nuestro país. Hace muy poco, en la cadena televisiva Cuatro, se presentaba el desafío que tiene el F.C Barcelona esta temporada: los seis títulos a los que aspira este equipo de fútbol eran presentados como seis toros a los que tendrá que lidiar, y sus jugadores se presentaban como los toreros que tenían que intervenir en la hipotética corrida futbolera. Evidentemente, se trata de un canal de televisión que pertenece a un grupo empresarial que se ha decantado claramente por el lobby taurino, y tienen que hacer publicidad de ello. También recuerdo una eliminatoria de la Copa Davis en la que participó España, que se celebró en el año 2008 en la plaza de toros de Las Ventas, y en la que el comentarista de TVE parecía que estuviera retransmitiendo una lidia en vez de un partido de tenis, y nuestros tenistas se permitieron el lujo de celebrar el triunfo con unos pases de muleta en la cancha de juego. En el deporte del baloncesto se ha utilizado muchas veces el símbolo del toro para representar a nuestro equipo nacional. Sin ir muy lejos, la mascota del Europeo de baloncesto celebrado en nuestro país en el año 2007, era un toro que recibió el nombre de Bravo; una idea de gran originalidad, sin duda alguna. Sé que en el vestuario del equipo de baloncesto de Real Madrid, cuya cancha es el Palacio de Vista Alegre, hay una bandera española con la silueta del toro colgada de la pared. Creo que eliminar del léxico habitual todos estos términos relacionados con la tauromaquia y la denostada bravura del toro de lidia como símbolo de la entrega y el pundonor de nuestros deportistas, será un paso más para acabar con esta cruenta tradición. Es curioso que se acuse a los antiespecistas del uso antropológico de los animales otorgándoles aspectos biológicos y sociales del ser humano, y que luego se haga ostentación de las discutibles características de un animal para hacer de él un símbolo de lo machos y valientes que somos. A algunos, estos comentarios les podrán parecer nimiedades, pero para mí dicen mucho sobre el uso y abuso que hace de ellos, para mantener el atavismo del que envuelven de forma premeditada al toro de lidia, y las tradiciones.

 

Hablemos del famoso estudio del profesor Juan Carlos Illera acerca del dolor del toro durante la lidia.

 

Ya lo he comentado en alguna ocasión. La argumentación del mundo taurino nunca había dado un paso tan atrevido. Como veterinario nunca habría pensado que fueran capaces de sacarse de la chistera una justificación así, envolviéndola en estudios “pseudocientíficos”. No me cabe la menor duda de que hay importantes intereses en que el público en general se crea que en realidad la lidia no supone para el toro un gran dolor y un gran sufrimiento cómo ha manifestado el profesor Juan Carlos Illera. Lo que más me ha llamado la atención es que desde las altas instancias de nuestra profesión (Consejo General de Colegios Veterinarios de España, los propios Colegios Veterinarios Provinciales, y las numerosas Facultades de Veterinaria que pueblan nuestra geografía, así como las Asociaciones Profesionales Veterinarias), nadie haya cuestionado semejante afirmación. Lo que me parece aún más grave es que nuestra Asociación haya sido boicoteada en todos estos estamentos: han sido muchos los correos y peticiones que hemos realizado para que en sus medios de comunicación se hicieran eco de nuestra existencia, y salvo la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC), y el Colegio de Veterinarios de Bizkaia, ninguno ha informado a sus colegiados y asociados de que existimos, y de que cualquier veterinario puede pertenecer a AVAT. Tampoco voy a obviar que muchos de los Colegios Veterinarios de España, y facultades han cedido sus tribunas y programado conferencias para que el estudio tuviera la máxima difusión.

 

La semana pasada en el debate que se celebró en el Senado sobre los espectáculos que reciben la calificación de interés turístico el senador del PP, señor Márquez, que es secretario tesorero de la Asociación de Parlamentarios Taurinos, y que suele estar presente en muchos actos que se organizan para defender la tauromaquia, hacía referencia a los estudios del profesor Illera, como un método objetivo de justificar estos actos de maltrato animal. Se refería al hecho de que este profesor lleva más de ¡veinte años! estudiando el maltrato animal. Si le digo la verdad es la primera noticia que tengo al respecto, pero es una prueba más de lo interesados que están los taurinos en que se difundan sus estudios sobre el toro de lidia. Evidentemente, no dijo que existe una asociación como la nuestra (formada por setenta veterinarios) que mantiene una seria discrepancia con esas conclusiones, discrepancias que son explicadas y razonadas con estudios que si han sido publicados en revistas científicas.

 

Pero en ese estudio se habla de la capacidad del toro para superar el dolor que se le provoca en un 90%.

 

Lo que puedo añadir al respecto es que ninguna revista científica se ha hecho eco de dicho estudio. Me refiero a revistas en las que existen comités científicos que analizan con rigor lo que van a publicar y que, por tanto, actúan como filtro para que lo que vea la luz en sus publicaciones sea rigurosamente cierto. El que medios taurinos como 6 toros 6, lo haya publicado, o el que en las secciones taurinas de El Mundo, ABC o La Razón se lo hayan hecho llegar a sus lectores, no significa que dicha afirmación pueda ser tenida en cuenta. Indiscutiblemente, al mundo taurino, cada vez más cuestionado, y que cada día cuenta con menos adeptos, le ha venido muy bien que determinados medios de comunicación hayan hablado y escrito sobre ello. Le puedo decir que entre los puristas taurinos esta afirmación ha provocado una sonora carcajada, y conozco unos cuantos médicos y veterinarios aficionados a la fiesta a los que les ha provocado la misma reacción. Afortunadamente en algunas cadenas de televisión y radios se nos ha permitido expresar nuestra opinión, y también hemos estado presentes en algunas facultades de España. Evidentemente, todavía no hemos recibido invitación para expresarnos en Colegios ni Facultades de Veterinaria.

 

¿Alguien me puede explicar cómo se sabe que el toro supera el dolor en un 90%? ¿Por qué no en un 10%, en un 30%, en un 50%? ¿Qué fundamento científico hay que sirva cuantificar dicho porcentaje? ¿Con respecto a qué especie se está comparando? ¿Algún otro animal ha sido lidiado para poder hacer un estudio comparativo?

 

 ¿Por qué el toro sí sufre, entonces?

 

La respuesta es bastante sencilla: porque es un mamífero con un sistema neuroendocrino perfectamente desarrollado. En el estudio al que usted ha hecho referencia anteriormente se han cometido graves errores en cuanto al protocolo seguido en el desarrollo del estudio y en cuanto a la interpretación de los resultados, y lo que es más grave: se han ocultado hechos científicos ampliamente demostrados que lo echan por tierra.

 

¿A qué se refiere?

 

Antes de seguir con la explicación me gustaría hacer una puntualización importante: se ha hablado de que a los toros analizados se les habían implantado unos microchips para obtener muestras de sangre durante el desarrollo de la lidia. No existen en el mundo científico dichos “artilugios”, y por tanto es rigurosamente falso. Yo leí en una ocasión en algún medio que el profesor Illera hacía esa afirmación, y también salió publicado en un periódico de tirada nacional. He estado indagando y buscando en internet aquellas declaraciones de Illera, y misteriosamente han desaparecido.

 

¿Y qué daños le produce la lidia?

 

 Lo que afortunadamente está y puede ser comprobado, son los profundos daños anatómicos que las diferentes suertes de la lidia provocan en el toro. Estos daños, estudiados por veterinarios de la facultad de Córdoba a petición de la Unión de Criaderos del Toro de Lidia, hablan de roturas de estructuras vertebrales, de sección de nervios espinales, de hemorragias en el interior del canal medular, de lesiones del plexo braquial (centro nervioso que se ocupa de la inervación de las extremidades anteriores del toro), de grandes hemorragias en los músculos que participan en la locomoción del animal, de perforaciones de la pleura que provocan neumotórax y por tanto insuficiencia respiratoria, de fracturas de costillas, y de pérdidas de sangre del hasta el 18% del volumen sanguíneo. Todo lo anterior está relacionado con el uso de la puya, instrumento cortante de 8.7 cm, capaz de penetrar en la zona dorsal del toro entre 20 y 30 cm. Alguno se extrañará de cómo un instrumento que mide 8.7 cm y que tiene un tope, puede penetrar más de lo que sus dimensiones deberían permitir. Que no se extrañen, es así.

 

¿Y en cuanto a la estocada?

 

La estocada debería seccionar la vena cava caudal y lesionar la arteria aorta posterior, pero la realidad indica que es capaz de lesionar el lóbulo apical pulmonar derecho, traspasar el diafragma, perforar la panza y a veces el hígado, y en otras ocasiones (en toros brevilineos) romper el corazón del animal. Todo ello va a provocar grandes hemorragias en la cavidad torácica, haciendo que la sangre pase de pulmón a bronquios, llegue a la tráquea, y salga por la boca y la nariz del toro. En otras ocasiones esa profusa hemorragia no saldrá al exterior, sino que inundará la cavidad torácica del toro, que se ahogará en su propia sangre. En otras ocasiones seccionará ramas nerviosas de los nervios espinales dorsales provocando la desconexión nerviosa de la caja torácica que hará que el animal muera en una lenta asfixia. Después de toda esta sangría: ¿se puede afirmar que el toro no sufre?

 

Pero esto no termina aquí, tras la estocada todavía falta el descabello y la puntilla.

 

Exacto. Aún queda el descabello y la puntilla cuya misión es seccionar la médula espinal a nivel del primer espacio intervertebral, que junto a las lesiones nerviosas apuntadas por el uso de la puya echan por tierra el estudio del profesor Illera.

 

 Cuando tuve constancia de la aparición del estudio, estuve durante bastante tiempo buscando datos científicos, publicados en revistas científicas, que me sirvieran para entender si dichas afirmaciones podían tener cierta consistencia, y fruto de esta investigación, hice pública una revisión bibliográfica en la que quedaba claro que no podía ser tenido en cuenta.

  En el estudio al que estamos haciendo referencia se dice que el toro se va adaptando a la lidia, y que es capaz de controlar el estrés que ésta le provoca. Dicha afirmación se basa en la medición de los niveles de cortisol (hormona que sirve como indicadora del estrés) y que es descargada por una glándula que recibe el nombre de suprarrenal por su proximidad a los riñones. Curiosamente los niveles de dicha hormona en los toros analizados después de ser sacrificados en la plaza, eran, según el estudio, inferiores a los que presenta un toro que es transportado, por lo que se concluía que, una lidia estresa menos a un toro que un viaje en un camión.

 

En este razonamiento “pseudocientífico” se comete un grave error,  que es conocido por la ciencia médica hace tiempo y que explicaría la razón de que los niveles de cortisol en el toro muerto tras la lidia sean menores de los esperados. Los párrafos que se pueden leer a continuación, figuran en una tesis doctoral realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en el año 2002. En ella se dice:

 

 “Para que ocurran ciertas respuestas endocrinas, cómo la que media la liberación de cortisol, es necesario que estén intactos el estímulo neuronal y la transducción de la señal al sistema nervioso central. La respuesta a estímulos nociceptivos requiere VÍAS NEURONALES INTACTAS. El dolor actúa como estímulo del sistema neuroendocrino. Los estímulos nociceptivos NO ACTIVAN la respuesta hormonal (lo que ha medido el profesor Illera) a menos que estén intactas las vías neuronales. La respuesta puede AMORTIGUARSE o evitarse por LESIONES NEURONALES O DE LA MÉDULA ESPINAL”.

 Para hacer inteligible lo expresado anteriormente, te diré que la nocicepción es el proceso neuronal mediante el que se codifican y procesan los estímulos nocivos. Esta actividad se inicia en los nociceptores que son los receptores del dolor. Una vez estimulado, un nociceptor transmite una señal a través de la médula espinal al cerebro que emitirá la respuesta pertinente.

 

 La razón de que explique todo este “rollo” es para que se entienda que los valores de cortisol, y por tanto la respuesta al estrés en el toro durante la lidia, que ha quedado plasmada en el estudio, carece de validez al no haberse tenido en cuenta las numerosas lesiones de estructuras nerviosas que se le provocan al animal, lesiones que tienen su máxima expresión con la sección o corte de la médula espinal.

 No olvidemos que los niveles de cortisol han sido determinados en su mayoría en toros muertos, y que por tanto no podemos hablar de estudio neuroendocrino durante la lidia, sino mucho después de que ésta haya finalizado, que es cuando se ha procedido las extracciones de sangre para medir los niveles hormonales. De ahí viene la invención de la colocación de los microchips, que hubiera permitido, según cuentan, la toma de muestras de sangre para su posterior análisis a lo largo de toda la corrida, es decir, que habría permitido un estudio seriado. Curiosamente, en el estudio, se nos dice que los máximos niveles de cortisol fueron detectados en toros que habían sido devueltos a los corrales antes de pasar por la suerte de varas, es decir, que no habían sufrido ninguna lesión neurológica, a excepción de aquellas que podría haber provocado la colocación de la divisa. Se concluía que estos toros, intactos, habían sufrido un gran estrés.

 

Si te ha gustado este artículo usa los botones para compartirlo en redes sociales con tus amigos o síguenos en Facebook o Twitter para estar al tanto de nuestros nuevos artículos.

Acerca de Javier Montilla

Periodista liberal. Columnista de opinión, soy crítico musical de las principales salas de audición de Barcelona. Anteriormente fui columnista de El Plural y de Nueva Tribuna, con una visión liberal, además de colaborar puntualmente con el diario Público, La Verdad de Murcia, Hoy-Diario de Extremadura o El Periódico de Extremadura, entre otros medios. He ...
  • unicornio

    La verdadera bondad humana, con toda su pureza y libertad, puede ponerse en primer plano sólo cuando su recipiente no tiene poder. El verdadero examen moral de la humanidad, su examen fundamental (que yace enterrado profundamente lejos de la vista) consiste en su actitud ante esos que están a su merced: los animales. Y en este sentido la humanidad ha sufrido una derrota. Una derrota tan fundamental que todas las demás provienen de ahí.
    Milan Kundera, escritor checo
    “Un animal no puede defenderse; si tú estás disfrutando con el dolor, disfrutando con la tortura, te gusta ver cómo está sufriendo ese animal… entonces no eres un ser humano, eres un monstruo.”
    José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998

    La suposición de que los (demás) animales no tienen derechos y la ilusión de que nuestra manera de tratarlos no tiene significando moral es un verdadero ejemplo de la crueldad y barbarie occidental. La compasión universal es la única garantía de moralidad”.
    Arthur Schopenhauer