Entrevista a José Enrique Zaldívar. Veterinario. Segunda parte

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¿Hay algún otro error en el estudio?

 Sí. En las propiedades mágicas que se les ha atribuido a unas sustancias que al parecer el toro descarga en grandes cantidades durante la lidia y que reciben el nombre de endorfinas. Se nos quiere hacer creer que gracias a ellas, el toro neutraliza el dolor que se le está provocando. Por lo menos se reconoce que hay dolor, que ya es algo. Aquí también se han obviado datos científicos perfectamente contrastados. Por ejemplo: no se dice que las endorfinas se producen cuando hay hemorragias (cosa que es evidente en la lidia) para restablecer el volumen de sangre circulante, cuando hay que proporcionar sustratos de energía (no olvidemos que la lidia provoca un gran desgaste físico en el toro), cuando hay un shock neurogénico, cuando hay taquicardia e hipotensión, y cuando hay trastornos de ventilación cardiopulmonar (no hay más que observar la respiración del toro durante la corrida), y curiosamente también aumentan de forma considerable con el estrés. ¿Se me puede explicar por qué unas hormonas que nos sirven para cuantificar el estrés están por debajo de los valores esperados (cortisol) y otras, las endorfinas, que también son indicadoras de éste, están elevadísimas? Añadiré que los precursores hormonales que darán lugar a las descargas de cortisol son exactamente los mismos que darán lugar a las descargas de endorfinas. Yo sé la respuesta a este misterio, pero estoy esperando a que el autor del estudio la conteste.

 

¿Hay algún estudio que afirme que las endorfinas neutralizan el dolor?

 

 Ninguno. Independientemente de las cantidades en que sean descargadas, pero sí podrás leer muchos en los que se dice que sirven para medirlo y cuantificarlo. Quiero decir que a mayor concentración de endorfinas en sangre, mayor es el dolor que se ha padecido. Hay estudios científicos que indican que las mujeres que tuvieron partos más dolorosos eran aquellas que más endorfinas habían descargado a lo largo de él. Ya hay estudios sobre acupuntura, terapia que basa sus efectos analgésicos en las descargas de endorfinas que provocan la colocación de las agujas, que niegan esta circunstancia, y que hablan más bien de un efecto placebo con un fuerte componente emocional. Lo comento porque recientemente, un veterinario venezolano, que también es ganadero, afirmaba que podíamos comparar los efectos que producen las puyas con los efectos que producen las agujas de acupuntura. Y se ha quedado tan ancho después de largar semejante aberración.

 

 Afirmar que el toro de lidia produce diez veces más endorfinas que un ser humano, es no decir absolutamente nada, ya que nunca sabremos la cantidad de dichas sustancias que seríamos capaces de producir si se nos sometiera a una hipotética lidia, aunque estoy seguro de que las produciríamos en grandes cantidades. Ya que el profesor Illera se ha preocupado de analizar los niveles de cortisol que producen los toreros durante la lidia, podía haber aprovechado su sangre para medir las endorfinas que producen aquellos que han sido corneados por un toro. Quiero dejar claro que este comentario no supone un menosprecio hacía ellos. No soy de los que se alegran cuando un torero es corneado por un toro, aunque evidentemente muchas profesiones tienen sus riesgos, y ésta es una de ellas.

 

A finales de octubre se celebrará en Zafra, el IX Symposium del Toro de Lidia. Dentro de las ponencias que se van a presentar hay una que se titula: “nuevos avances en la investigación del dolor en el toro de  lidia” que será presentada por el profesor Illera. Estoy ansioso por saber lo que comentará al respecto, pero seguro que hablará de las endorfinas. Con anterioridad, en el VII Symposium que se celebró en la misma localidad, presento otra ponencia con el título: ” Neurofisiología del estrés y síndrome de adaptación en el bovino de lidia”.

 

Cambiando un poco de tema. Los taurinos se escudan en la tradición, entendida como una costumbre que se transmite de generación en generación con el único fin de preservarla, para justificar la tortura de animales en un sinfín de lugares de España. ¿La ética y la tradición están reñidas?

 

No creo que los conceptos tradición y ética estén reñidos, pero no debemos olvidar que la ética es un concepto totalmente subjetivo. Es evidente que podemos respetar un sinfín de costumbres que tienen mucho arraigo en los numerosos pueblos que forman parte de nuestra geografía, pero debemos erradicar todas aquellas que hacen uso de los animales, que son utilizados como meros objetos de diversión. El trabajo a desarrollar es bastante complicado, porque hacer entender a una parte importante de los ciudadanos que todos estos seres vivos tienen la capacidad de sentir, y por tanto de sufrir, no es tarea fácil. Mucha gente se imagina o piensa que el que un toro pesa 500 o más kilos le exime de esa capacidad. Incluso los hay que ni se lo plantean. Piensan que colocar bolas de fuego en sus cuernos, perseguirles por el campo hasta darles muerte con lanzas, hacer que se tiren al mar huyendo aterrados por un medio hostil que les rodea, o hacerles correr por calles empedradas, forma parte del derecho de la especie humana a someterlos a nuestro libre albedrío, y que han nacido para cumplir esa función. Lo cierto es que gracias a mi profesión he observado que desde hace años los sentimientos de la mayoría de la gente han cambiado, pero me sigue resultando chocante que esa entrega y cariño que una gran parte de la humanidad desarrolla hacía los animales de compañía, no se traslade a otras especies. Creo que aquí, el apego, el dar y recibir cariño, el sentir que ese animal depende de nuestras atenciones y cuidados, y que no pide nada a cambio para hacernos sentir bien, juega un importante papel.

Nuestros políticos dictan normas, pero no existen campañas de concienciación ciudadana en las que expliquen con meridiana claridad estos conceptos. Para mí sería de vital importancia dedicar una pequeña parte de los programas educativos en los centros de enseñanza a tratar esta problemática.

 

¿Se refiere a que educando a las nuevas generaciones en valores de respeto hacia cualquier ser vivo llegaría a erradicarse este tipo de festejos que embrutecen la cultura de un país civilizado?

 

Es evidente. Las nuevas generaciones deben ser educadas en el respeto a la vida del resto de los animales que pueblan nuestro planeta. Todos sabemos que existen muchos animales que son sacrificados en los mataderos a diario y de los que obtenemos muchos de los alimentos que nos llevamos a la boca todos los días, pero también se debería saber que muchos de ellos son explotados en condiciones deplorables, y por qué no decirlo, que son sacrificados sin guardar los mínimos principios éticos y morales. En este aspecto las normativas europeas son cada vez más exigentes, y tienen como fin que ese momento, el de la muerte de un animal en un matadero, sea lo menos cruel y doloroso para ellos.

 Además, existe una diversificación dentro del Reino Animal, que hace que unos animales sean contemplados y tratados de una manera, y otros de otra. Cómo comentaba antes, la cercanía o el apego que se pueda tener de unos y de otros, hace que cambie de forma radical nuestro comportamiento y consideración hacia ellos. Aún así, por lo que respecta a los animales de compañía, y me refiero especialmente al perro y al gato, queda todavía un largo camino por recorrer con respecto a algunos países de la UE, que tienen una cultura mucho más desarrollada en este aspecto.

 No hay más que echar un vistazo a las enormes cifras de animales abandonados, y a los impresionantes esfuerzos altruistas de los trabajan en protectoras y asociaciones animalistas para mantener a todos estos animales en unas mínimas condiciones de calidad de vida.

 La existencia en muchos hogares de animales catalogados como exóticos (iguanas, serpientes, determinadas aves que no han nacido en cautividad, urones, tortugas, monos, ardillas…) tampoco parece indicar que se estén haciendo las cosas demasiado bien.

 Lo circos con animales son otro de los frentes de batalla que deberíamos considerar seriamente, y conseguir que el público en general no acudiera a estos espectáculos con sus hijos, así como la existencia de zoos en que las condiciones de vida de los animales dejan mucho que desear. Hay que acabar con todo esto a través de leyes y normativas, y el que las incumpla que pague las consecuencias.

 En cuanto a la asistencia de nuestros jóvenes a los festejos que como bien dices embrutecen la cultura de nuestro país, creo que hay un componente que no podemos pasar por alto, y es el carácter festivo en que se envuelven. Son las fiestas de los pueblos, en las que se baila, se bebe, se ríe, se come, y se organizan otro tipo de actividades paralelas, y en ése todo, entran los festejos taurinos típicos de cada localidad. Muchos de los que acuden a ellos no lo hacen por la existencia de estos espectáculos con animales, sino que participan en ellos porque están ahí, con todo lo demás. Estoy seguro de que muchos de los que acuden a las manifestaciones populares que se dan a lo largo y ancho de nuestra geografía, no los echarían de menos. Otra cosa son aquellos que, como el Toro de la Vega, Coria, Benavente o Galápagos, por poner algún ejemplo, tienen una profunda raigambre en las poblaciones en las que se celebran.

 

Son los mismos que afirman que sienten amor por el toro.

 

Me resulta difícil entenderlo, pero esto al fin y al cabo no es más que un negocio. Lo del amor al toro, visto lo visto, es un chiste de mal gusto. El hecho de que los taurinos manifiesten un profundo desconocimiento de las graves lesiones anatómicas y de las grandes alteraciones fisiológicas que sufren los toros durante la lidia,  durante los espectáculos taurinos que les sirven de diversión, me hace pensar que su supuesto amor al toro, del que tanto alardean, no es más que un ejercicio de hipocresía. He podido constatar este hecho en algunos debates de radio y televisión en los que he intervenido.

 

¿Por qué se empeñan en propagar a los cuatro vientos que si desaparece la tauromaquia desaparecería el toro de lidia, cuando éste no se trata de una especie? ¿Mienten o manipulan?

 

 Éste es un debate que se mantiene entre los propios taurinos. Evidentemente, el toro de lidia no es una especie, y para mí, tampoco es una raza, pese a que se presuma que es una selección artificial que se remonta a siglos. Se dice que el toro de lidia español es un descendiente del uro, y tal vez, el único representante actual de esta especie de bóvido. Del mismo modo, podemos decir que se ha demostrado una relación estrecha entre el uro y las vacas domésticas. De hecho, el uro ha quedado clasificado como una subespecie, la del Bos Taurus Primigenius. Algunos investigadores caracterizan al toro como un Uro degenerado, cuyo tamaño se ha reducido por la domesticidad completa de las razas domesticas, o a la incompleta, que es propia de las razas bravas.

 Se dice que el origen de la primera forma de cría del uro (Bos primigenius) se produce al ser mantenidos grupos de estos animales, en recintos fuera de los campamentos y seleccionados inicialmente en función de la forma de los cuernos (que recuerda la imagen de la luna creciente) para utilizarlos en rituales religiosos dedicados precisamente a la Diosa Madre Luna.

  También la evolución de las técnicas de caza favoreció el proceso de domesticación de los bovinos: el hombre empieza de hecho a organizar verdaderas batidas, empujando a los animales al interior de grandes recintos; en las más afortunadas, el número de animales capturados era superior al que podía ser consumido en tiempo útil para que no se pudriese la carne y eran mantenidos en recintos o llevados en caso de necesidad para fines alimenticios y/o religiosos. A esto nadie puede negar que se llama DOMESTICACIÓN.

 Lo que está claro es que TODAS las razas de bóvidos proceden del Uro primitivo, TODAS.

 En la página del Centro Etnográfico y Bibliográfico del Toro de Lidia, de la que he sacado lo apuntado anteriormente, se puede leer:

 

 

  “La definición del prototipo racial para el vacuno de  lidia plantea numerosas dificultades, debido a que esta raza se ha seleccionado hacia la bravura, hacia la idoneidad para la lidia, dejando como secundarios los aspectos morfológicos o externos.

Debido a esta diversidad la primera pregunta que se nos plantea es: si el ganado de lidia constituye, o no, una raza.

La Real Academia Española define el concepto de raza de la siguiente manera: “cada uno de los grupos en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia”.

  A nuestro modesto entender, y basándonos en esta definición, podemos aplicar este concepto para referirnos al ganado de lidia, ya que su rasgo diferenciador, “la bravura” se transmite genéticamente”.

 Y yo me pregunto: “¿Podemos admitir que un carácter de dudosa heredabilidad como es la bravura, sea suficiente para establecer que el toro de lidia es una raza? ¿Podemos admitir que un animal con una gran variabilidad de caracteres morfológicos es una raza? ¿Existen dos toros de lidia morfológicamente iguales?” ¿Todos los toros que salen al ruedo hacen ostentación de eso que llaman bravura? Soy incapaz de recordar la gran cantidad de artículos taurinos en los que los cronistas hablan de la mansedumbre de las reses lidiadas, utilizando para ello todo tipo de adjetivos calificativos. El toro que no demuestra su valor en el ruedo es un perro, un cordero,

  Existen estudios que demuestran grandes diferencias genéticas entre los toros de las diferentes ganaderías y sus encastes. Es éste un dato más para poner en entredicho la catalogación del toro de lidia como raza.

  Lo cierto es que es un debate bastante interesante, pero los que nos decantamos por la abolición de la tauromaquia en todas sus manifestaciones no debemos preocuparnos demasiado de él. Lo que no debemos olvidar es que el toro de lidia es un animal criado para el disfrute público de su sufrimiento y agónica muerte. De nada deben valernos los falsos argumentos de que es un animal que vive 3 ó 4 años a cuerpo de rey. En días pasados, un empresario taurino me echaba en cara que nuestra postura no demostraba nuestra defensa del toro de lidia. Argumentaba que abolir las corridas de toros era impedir el nacimiento del animal: “tanto le queréis que pretendéis que no nazca”. No tengo el mínimo reparo en decirlo: “si la abolición de la tauromaquia supone la desaparición del toro de lidia, adelante, que desaparezca”.

Lo que la gente debe saber en que en las ganaderías del toro bravo, el 70% de las hembras nunca llegarán madres, ya que después de las tientas acaban en el matadero.

 

  Para acabar, ¿la tauromaquia sólo subsiste por las subvenciones públicas?

 

 Sobre el tema que me preguntas no estoy demasiado bien informado, por lo que mis opiniones al respecto pueden que no tengan demasiada consistencia. Consulto con frecuencia una página en internet: http://reguerodedinerosangriento.blogspot.com/ en la que quedan patentes los millones de euros con los que el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos ayudan a la tauromaquia. Resulta evidente que a todos los españoles a través de nuestros impuestos colaboramos con su mantenimiento. Hace tiempo se inició una campaña que bajo el eslogan de ” ¿Toros?, con mis impuestos no” organizada por Stop Our Shame, dejaba constancia de este hecho. Podemos decir que la mayoría de las infraestructuras de las que goza el mundo taurino para el desarrollo de sus espectáculos son de propiedad pública y por lo tanto en la mayoría de los casos, sus mejoras y mantenimiento recae en el gasto público. La UE también provee de subvenciones a los ganaderos del toro de lidia, que ya tienen una denominación de origen para la carne de su ganado. La mayoría de los festejos populares reciben ayudas para su celebración, así como las ferias taurinas y los muchos eventos que se desarrollan alrededor del toro de lidia. Por poner un ejemplo cercano, la Mesa del Toro, plataforma creada para defender la fiesta en la UE, estuvo presente en el Parlamento Europeo de Bruselas en el año 2007, y recibió una importante cantidad de dinero de diversos gobiernos autonómicos. El último dato con el que cuento y lo he podido certificar durante el mes de agosto en Santander, es que el Ayuntamiento de dicha ciudad, ha empleado 400.000 euros en ayudas para la semana taurina que allí se celebró en el mes de julio.

 El argumento que ellos, los taurinos, usan es que todos estos festejos reportan importantes beneficios en las poblaciones en que se celebran. Atraen a gente de otros lugares, que dejan su dinero durante los días en que se celebran, y reportan también beneficios a los organismos públicos de dichas localidades. Yo me pregunto si la tortura y el sufrimiento de unos cuantos animales, para diversión de los que acuden, justifica este tipo de razones. No puedo decir otra cosa que no sea, no. Existen muchos pueblos y ciudades en nuestro país que organizan fiestas sin la presencia de estos animales que tienen gran éxito y un gran número de visitantes. Aquí no hay más que una cuestión de fondo: ética, moral, y capacidad de evolucionar. Justificar en un beneficio económico el dolor y el sufrimiento de un animal, no puede ocupar el más mínimo espacio en un cerebro como el mío.

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Acerca de Javier Montilla

Periodista liberal. Columnista de opinión, soy crítico musical de las principales salas de audición de Barcelona. Anteriormente fui columnista de El Plural y de Nueva Tribuna, con una visión liberal, además de colaborar puntualmente con el diario Público, La Verdad de Murcia, Hoy-Diario de Extremadura o El Periódico de Extremadura, entre otros medios. He ...