Las tres narco-novelas colombianas

La conversación obligada en las reuniones sociales colombianas son las tres telenovelas nacionales que tratan de la mafia, la mentira, el engaño, la estafa, el narcotráfico y el paramilitarismo. Estas son: El Capo, de RCN, Las muñecas de la mafia, de Caracol y El Referendo de los noticieros de RCN y Caracol.
Algunos se preguntan cómo es posible que el prestigio del Presidente Álvaro Uribe continúe en un altísimo raiting después de comprobarse que el actual gobierno privilegia a los hijos del Ejecutivo para que se enriquezcan con legislación expedida a la medida, para favorecerlos; que el presidente figure en el número 82 de la lista de narcotraficantes de la DEA; que los dineros que regala el Estado, en calidad de subsidios para el agro, se entreguen a un círculo reducido de familias privilegiadas; que se adultere la contabilidad para recoger firmas a fin de lograr un referendo que busca reelegir al Presidente; que se entreguen notarías para sobornar a quienes debían votar favorablemente la primera reelección; que más del 50 % de los seguidores del Presidente que llegaron al Congreso lo hicieran gracias a los pactos políticos acordados con la mafia del narcotráfico y el paramilitarismo… y no sigo la lista de ilícitos porque me haría interminable.

Este hecho llevó a apodar a Uribe Vélez como el hombre-teflón, porque nada le hace daño. Día tras día salen escándalos que en cualquier otro lugar del planeta significarían, al menos, la caída de los funcionarios que los protagonizaron, pero en Colombia nada pasa. Las encuestas siguen mostrando que el Presidente arrasa con la favorabilidad de la opinión pública. ¿Por qué? Porque, como lo dice la Revista Semana, de esta semana en su artículo sobre el alto raiting de las telenovelas sobre la mafia: “Hoy día los medios están seguros de que lo narco es capaz de identificarnos, de que las telenovelas producen un goce. Eso quizás indicaría que estamos llegando a nuestras justas proporciones estéticas y éticas”.

Esta es la clave para entender por qué los gigantescos escándalos nacionales de este gobierno no mellan la popularidad de un Presidente reconocido como instigador del paramilitarismo, vinculado a los narcotraficantes antioqueños y protector suyo, cuando se desempeñó como director de la Aeronáutica Civil.

Todo se hace bajo el antifaz del “yo no fui”, nombre que le puso a su perro Carlos Upegui cuando era presidente de la Organización Ardila Lülle, porque ese era el lema que ante cualquier dificultad aplicaba el grupo. Es por ello que considero brillante y apropiada la sugerencia del periodista nariñense Pablo Emilio Obando, quien ha propuesto que a Álvaro Uribe se le declare interdicto.

¿Qué significa declarar interdicta a una persona? Es la solicitud que se realiza al juez para que declare que determinada persona está incapacitada de administrar sus bienes, ya sea porque tiene algún tipo de demencia o porque dilapida los bienes que posee. Declarada la interdicción, se hará necesario pedirle al juez que nombre un curador que se encargue de administrar los bienes y representar los intereses de esa persona.

En el caso de Álvaro Uribe, como declara que NUNCA se entera de los actos de corrupción, dolo y prevaricato de sus subordinados, significa que no está en capacidad de administrar el gobierno que se le ha confiado.

Lo más grave son las justificaciones o el silencio cómplice de la prensa a todos estos actos de corrupción o, si debemos creerle a la excusa de que no se entera de nada, a la “ineptitud” del jefe del Estado para gobernar a este país, porque esas justificaciones están corrompiendo la moral colectiva.

La Revista Semana comenta que  “Los hechos comprueban que, por lo menos desde hace dos años, las telenovelas que más producen rating son las que tocan temas relacionados con el mundo de los narcos.” Es el mismo rating que ostenta Álvaro Uribe.

Semana cita al psiquiatra José Antonio Garciandía cuando dice: “las telenovelas no están legitimando nada, simplemente muestran algo que ya está informalmente legitimado en la cultura nacional”. Y añade: “La televisión muestra con contundencia este fenómeno que flota en la cultura como una espada de Damocles, unos individuos que son protagonistas por su capacidad de rapiña, de eludir la responsabilidad de sus crímenes y por la habilidad para mostrar su comportamiento trasgresor como un fenómeno admirable que es tildado de inteligente pero que no es sino habilidad para la astucia basada en el engaño, la traición y la mentira”. Afirmaciones que explican que el prestigio de Álvaro Uribe no se haya afectado a pesar de la comprobación reiterada de que su gobierno está estructurado  “su capacidad de rapiña y de eludir la responsabilidad de sus crímenes y por la habilidad para mostrar su comportamiento trasgresor como un fenómeno admirable que es tildado de inteligente”… ¡La inteligencia “superior”, de que habla José Obdulio Gaviria, refiriéndose a su jefe el Presidente Uribe!!!

Termina anotando Semana: “las telenovelas están presentes en todos los sectores de la sociedad y no son, como se suponía antes, cuando el narcotráfico era aún incipiente en los años 70, un asunto de ‘levantados’, sino un mal silencioso que se ha instalado, desde entonces, en el conjunto de los millones de televidentes que encienden noche tras noche sus televisores para sufrir, llorar o reír, con las historias de narcos.

En Bogotá, Gloria Gaitán, por gentileza de Gacetillas Argentinas

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Acerca de Adriana Riss

Periodista -Escritora
  • Adriana Riss

    El problema nunca son los pueblos, menos uno hermano como el colombiano, el problema es con los gobiernos como el Uribe

  • Elizabeth

    Colombia es un lugar de contradicciones, completo, todos los climas, mujeres bonitas y hombres inteligentes, pero, si , ese pero de nuevo, porque?, porque son ingeniosos hasta la trampa, porqué esa moral tan rara?, de verdad no quiero insultar ni generalizar, pero hasta las buenas de las novelas son torcidas, se acuerdan de Betty la fea, le quitó el novio al la ejecutiva, se acuerdan? y esa era la buena, en sin Tetas no hay Paraíso, la mamá de Catalina le quita el novio a la hija? y esa también era la buena, qué es lo que pasa?.

    Los países y su gente los precede una fama, a veces injusta, pero basada en algo, conozco muchos colombianos, soy panameña, de hecho los panameños alguna vez fuimos colombianos y no sé si los colombianos que conozco y vienen a Panamá por pasar mucho trabajo en su patria, pero los que no la hacen a la entrada la hacen a la salida, no quiero insultar o faltar el respeto, pero hay que hacer algo.

    Tienen tantas virtudes y no se justifica que siempre anden en la trampa o sus mujeres en la explotación sexual o en la brujería.

    Tiene grandes escritores, actores, obras, ingenio, hacen la pieza más delicada de la mejor manera, entonces porque permiten que sean conocidos más por lo malo que por lo bueno?

    Ojalá los buenos colombianos que seguro deben existir se impongan y saquen la cara para quitar esa fama tan fea que tienen.

  • marledys zabaleta

    TE DUELE QUE URIBE ESTE FIRME

  • http://ninguno JHON

    esas novelas estoy cansado de que en colombia no pasen si no novelas, sobre todo esa novela , de pandillas guerra y paz, que cosa tan inmunda que han sacado es que no se pueden inventar otra cosa , la jente con la que yo hablo la mayoria dicen que esas novelas siemptre son lo mismo.

  • Prometheus

    -Soy un escultor Colombiano en exilio desde hace 8 Años.
    Desde luego, aunque para mí, -como para cierta minoría- es una vergüenza. La acogida y el “éxito” (no solo nacional) de este tipo de producciones Colombianas.

    Debido a mis experiencias personales puedo dar fé de que en Colombia, aún entrando ya en el siglo XXI para muchas familias de escasos recursos, la única relación con la cultura y el resto del mundo se limita a los programas televisivos.

    Para mí, en este caso lo más “extraño” y a su ves fascinante de mi Macondo, como feómeno sociológico y psicológico es, -por un lado la seducción y sentido de identificación que producen entre su público los personajes (maleantes, asesinos, prostitutas, etc. ). Y por otro, la falta de discernimiento, entre los más pobres (las mayorias), entre la ficción y la realidad.
    -Desde hace un tiempo me he preguntado el porqué de un modo u otro -y es porque Colombia es un pueblo de cultura muy PASIONAL (…) No es extraño que los “artistas” de la farándula local procuren no aceptar personajes antagónicos o ridículos, por motivos de integridad personal. -algunos incluso, al salir del estudio han sufrido recriminaciones, insultos y demás. (como consecuencia de su trabajo). (…)
    Este “fenómeno” social quizas beneficie al artista arriezgado, convencido y creador de nuevos valores. Aunque al tiempo, se convierte en blanco del rechazo, marginación y desprecio por las mayorias. Igualmente, cabe aquí mencionar, que diariamente muchos periodistas, intelectuales y miembros de la oposición reciben amenazas en contra de su integridad y la de sus familias (no solo por parte de los bandos armados).

    Una sociedad cuyo máximo contacto con el mundo sea la televisión debe permitir espacios para la “libre-expresión” y estimular programas que promuevan la paz, la tolerancia y el avance de la cultura.
    -¿Pero como conseguirlo si los dueños de los grandes medios de comunicación son justamente miembros del gobierno actual?(…)
    -Etica, desde luego, yo abogaría por ella, no en un intento de ocultar la realidad (al mejor estilo de campaña de propaganda Uribista). Pero, como negar que las telenovelas, en cierto modo hacen la función (a su manera provinciana, edulcorada, romántica y sobretodo mediocre) de retratar la realidad de un país mancillado por la ignorancia y la corrupción. (…)