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Internacional

Canto a las pistolas de un Patriota «Cinta Negra»

Última actualización: 16/10/2009 19:51
carloslopezdzur
carloslopezdzur
Porcarloslopezdzur
Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años....
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Una banda rockera, «Lynyrd Skynyrd», del Sur estadounidense recogía en una de sus letras lo que aún parece una obsesión estadounidense y que se emparenta al pensamiento conservador de las Derechas. La canción liga dos conceptos / Dios y las pistolas. Temas antitéticos, en apariencia, pero no para la mente conservadora que se toma en serio la sustancia del dicho «a Dios rogando y con el mazo, dando».

God and guns
Keep us strong.
That’s what this country was founded on.
Well, we might as well give up and run
If we let them take our God and guns.

[Del álbum de rock, «God and guns»]

La letrilla citada no es por casualidad que guste mucho a Chuck Norris, uno de los autores más vendidos del pensamiento ultraconservador en Norteamérica y crítico de las modificaciones a la Segunda Enmienda de la Constitución de los EE.UU. que avala el derecho a poseer y portar armas de fuego. El percentaje de estadounidenses que opinan que el «control de las pistolas» es un asunto importante se reduce y cada vez menos entre ellos apoyan cambios constitucionales al llamado Derecho a la Posesión de Armas.

Recientemente la Corte Suprema federal de los EE.UU. emitió la opinión de que «The 2nd Amendment / la Segunda Enmienda no proteje particulares formas de control de armas de fuego por los ciudadanos; el derecho se limita a las milicias». La organización NRA que, por más de 125 años, ha estado en el negocio de convertir las pistolas, rifles y aún las armas automáticas, en artículos de primera necesidad en cada hogar / como si fueran equivalentes a la aspiradora de polvo / o la lavadora y secadora de ropa / pone sus gritos en los cielos ante cada iniciativa tendiente e límitar la tenencia privada de armas. La Policía, institutos y fundaciones anti-criminalidad entienden de otro modo el problema: «La violencia de las pistolas ocasiona la muerte de casi 30,000 personas cada año, segunda causa sólo después de las muertes ocasionadas por heridas sufridas en colisiones vehiculares».

Aunque los norteamericanos están viviendo el nivel más bajo de criminalidad en más de tres décadas, el miedo a la violencia no los abandona. La industria de las armas y el amarillismo de la ultraderecha genera estos apetitos. La posesión de armas garantiza libertad. Hay toda una serie de filosofastros aportando municiones al postulado de la necesariedad patriótica de las armas, lo que es sacar punta a una bola de billar.

Para preconizar un patriotismo en una
América USA que ha perdido su sendero
y que está dividida como nunca antes,
se necesita un seis-veces campeón
en puño duro, un Karate Kid, un patriota
cinta negra, que tenga principios reaganescos
y lea a lumbreras del conservadorismo
incluyendo a Rush Limbaugh, Thomas Sowell,
Terence Jeffrey, Oliver North, Jerry Falwell,
Pat Buchanan, alguien que nos diga:
Wake up, America! y lo llamen The Hitman,
Hombre del Presidente, Guerrero de la Selva,
The Contender, The Cutter…
«Contrary to popular belief, America is not a democracy,
it is a Chucktatorship».

Hace 15 años se sabía, por un estudio realizado por el Departamento de Justicia, que el 35% de los estadounidenses poseían poco más de 192 millones de armas de fuego. Las pistolas fueron casi el 35% de este total y otro 40%, los rifles. El estudio observó que hay una significativa correlación entre el porcentaje de armas de mano y los homicidios relacionados a tales armas. Ya el poseedor de armas típico rompería con el típico varón de clase media, poseedor educado, que viviviera en áreas rurales y pueblitos alejados en el culo del mundo. En las ciudades de hoy, siempre crecientes, el estrés emocional y el hacinamientos habitacionales, son tan frecuentes y características, que cambian las circuntancias y usos. Un arma en la casa multiplica la probabilidad de que ocurra un suicidio, de que un un niño saque de la gaveta el arma guarda y se dispare accidentalmente o mata a alguien con ella, o por jaquetonería, el adolescente inmaduro la
llevará a la escuela, o el ladrón más hábil que, entra por puertas y ventanas, será quien la robe y mate al dueño legal con el arma robada.
Por otra parte, los defensores del control en la venta de armas caseras creen que es desproporcionado el número de estadounidenses armados frívolamente y cuando esta frivolidad se dispara y justifica es fácil cosechar noticias como las relacionadas a esos niños de clase media o rica manifetando sus tantrums en rebatiñas de disparos, matanzas a mansalva de compañeritos en las escuelas, o colegios, suicidios y otras patologías delictivas.

Los aumentos en las compras de armas a finales de los decenios de ’80 y ’90 son productos de la propaganda de grupos e individuos de lo que llamaría la patriotería «cinta negra». Estos no desean legislación sobre control de armas y reaccionan con alarma e imprudencia ante auges del crimen. No es extraño que la Asociación Americana del Rifle (National Rifle Association, NRA) que tiene 125 años de existencia haciéndole creer a los estadoundenses que la democracia depende de estar más arnado que Rambo o The Destroyer representan valores. La NRA requiere voceros y propagandistas bona fide y Chuck Norris es uno. Toda genta que quiera una etiqueta de patriota en la frente o gente que tenga el descaro de adjudicar la responsabilidad criminal, no a políticas sociales equivocadas, sino a la inmigración, a la genética inferior o, ¿por qué no? a los enemigos imaginarios, como son terroristas que los EE.UU. inventa para amedrentar o justificar sus
agresiones, internas o externas, se presta al juego de vincular a Dios y las pistolas.

De hecho, siempre el enemigo es un residente étnico, sin el «Dios, con pistolas benditas», que tenemos en Norteamérica como «fundamento» de ideología.

Un estudio preparado por Philip J. Cook, de la Universidad Duke en Carolina del Norte, y Wendy Cukier Ryerson, de la Universidad de Toronto, publicado en una una edición especial de la revista Criminology and Criminal Justice, dice que: «Estados Unidos es, indudablemente, el mayor proveedor de armas ilegales (en particular pistolas y revólveres) de Canadá y México». Los conservadores se sienten cómodos con el hecho; más bien, guardan silencio, excepto cuando la acusación va un poquito más allá: «El contrabando de armas de fuego desde Estados Unidos pertrecha a los criminales en Canadá y México, contribuye a una tasa más alta de homicidios en Canadá e intensifica el crimen vinculado a las drogas cerca de la frontera mexicana». Mas a nadie le gusta el crimen y el pandilleja, por causa de un apetito estadounidense por las drogas. El narcotráfico, empero, en los EE.UU, encuentra su mercado para los productos y entre el 90 al 95 por ciento
de las armas ilegales en México, que el narcotráfico utiliza para sus crímenes, son de procedencia estadounidense. Las armas de los EE.UU. son las que dan el «poder de fuego del narcotráfico».

También se sabe, por estudios realizado en 2008, que las armas provenientes de la policía y de las Fuerzas Armadas son, a veces, la fuente principal de armamento ilegal en muchos países. Los EE.UU, ha exportado más de US$1,000 millones en armas a México en tan sólo 5 años. Las armas de los EE.UU. son las que dan el poder de fuego a casi todos los actos genocidas y crímenes de guerra.

Recientemente, 25 de marzo de 2009, un informe, titulado «Lluvia de fuego: Uso ilegal de Israel de fósforo blanco en Gaza», destaca cómo ha sido los EE.UU., principal proveedor de armas a Israel, los que fabricaron y vendieron las armas, contenedoras de fósfora blanco, lanzadas en Gaza durante 22 días de violencia, con el resultado de más de 1.300 muertes palestinas. Un tercio fueron niños, entre otras víctimas civiles.

Por de pronto, estas escenas de muerte en Gaza me evocan Vietnam y Chuck Norris, tratando de dar sentido a muchas contradiciones como el auto-proclamado ícono y patriota «cinta negra» que él es. Ahora es un defensor de Dios y las pistolas.

La guerra de Vietnam fue triste.
Allá le mataron a su hermano; allá desaparecen
gente que él ama; pero no por menos,
tiene Chuck sus fantasías de rescate.
Vietnam War POW/MIA es ya su causa
y él sabe vengarse, Ojo por Ojo,
como Octagón que sabe de matanza.
Tiene una meta: Tough Meets Classy.
Se hará respetar a billetazos.
Se unirá a clubes de los Wealthy Republicans
y donará su humildad, si algún residuo
le quedara de cherokee…

Al habla se ha puesto el Patriota Cinta Negra
con Marinos invasores, con altos mandos
de la Comandancia, ahora es Marino Honorario,
cómplice de códigos de silencio
y va a banquetes en Washington,
Distrito de Columbia.

¿Qué hará Chuck Norris «ahora (que) es cristiano» y defensor de los valores tradicionales de la familia? Es un «arrepentino» que a muchas cosas dota de aforismos, dizque ejercita su pensamiento para no dejarse llevar por los instintos malos y las pasiones chuecas, porque no se debe tomar la justicia en las propias manos, pero tampoco hacerse el indiferente. [Se supo que tuvo algunos amoríos fuera del matrimonio (hasta una hija bastarda); como es feo y acompleja se supo que su matrimonio se derrumba y una modelo lo espera en otra cama… pero él es predicador fiero, cree en las armas y los valores].

Me divierte estudiar a este especímen: «el creador del Reino de Chuck». «Contrary to popular belief, America is not a democracy, it is a Chucktatorship». De sangre cherokee y blanca, hijo de un padre problemático, pienso en un filosofastro resentido, que como su padre, «tampoco quiere al indio, ni a su genética cherokee».

… y la distancia afectiva sostenida a punta
de cañona, no es puritanería, nunca olvida
la memoria de exterminio.
Mataron indios como quien mata a nadie
cayeron pueblos / etnias / hambreadas,
indios macilentos y robados,
en senderos de lágrimas, clasificados
como incivilizados / salvajes / y en la tierra
dignos de saquo porque no eran
como ellos, otros blancos, puritanos, mentirosos,
racistas, explotadores, asesinos…

Y los abuelos la receta estám pasándola a sus nietos
Thomas Jefferson, jactándose está
de sabio bueno, y da el consejo a Peter:
Sea la pistola como la sombra de tu paso.
«Let your gun therefore be
the constant companion of your walks».

Al ser más feo que buen mozo, Chuck Norris echa la culpa del pasado, los males sociales, sus miserias sufridas, a la genética. Entonces, vive «in denial», renegando de sí mismo y construyendo con sus libros formas de evasión histórica, étnica y humana.

En la Frontera Texana los indios atacaban
a colonos blancos. El Patriota Cinta Negra quiere,
por tanto, menospreciar al indio,
reenfantizar su blancura que en su niñez
fue dudada, porque sangre cherokee
le corre por las venas y no puede sacarla.
En su niñez no era atlético ni fuerte,
era tímido y vergonzoso.
La mediocridad la tenía al punto
que lo creyeron tonto.
Vieron a un miserable indígena,
etnia patarajada.

Si estas premisas son ciertas, si se las creemos, porque él fue quien las dijo, no veo que sea enteramente el hombre superado. Por amor a Norteamérica, él cree que ha sido destinado a un futuro brillante de «patriota cinta negra». Y él batallador a su manera con tal de recibir el calificativo que un jefe lipano dio a John Coffee: «You’re bravo too much!»

Antes que dar buenas patadas,
hay que dominar los Colt de 6 tiros
y adorar a Walker, a Benjamin McCulloch
y Bigfoot Wallace y aquí está el Patriota
Cinta Negra, Chuck Norris, hijo
del camionero tan racista,
mecánico borracho.
Un padre que lo ignora.

Porque siempre se ha sentido atormentado
because of his mixed ethnicity,
Norris busca los factores del progreso:
Ya entró por la puerta grande, la Fuerza Aérea,
ya lo vemos en Corea y ha comenzado
a dar sus pasos en Tang Soo Do.
Se vengará en grande, tangsudamente,
con las artes marciales. Dará puños y patadas.
Habrá que tenerle miedo cuando venga
karateando y salga en las portadas
de Black Belt Magazine.

La tasa de asesinatos de 2008 ha bajado, nacionalmente, por tercer año consecutivo. Siempre los estudios sobre criminaidad comienzan destacando el uso de armas y homicidios en las comunidades afroamericanas porque, en los lugares en que ellos se concentra, es donde más probabilidad hay de muertes por disparos. «El número de negros asesinados, entre las edades de 15 a 29, se redujo en dos tercios, de 54 en 2007 a 19 el año pasado», ejemplifica un estudio de la Norheastern University, refiriéndose a la Ciudad de Milwaukee. «El homicidio tptal se redujo en un 32 por ciento, de 105 en 2007 a 71 el año pasado —el número más bajo desde 1985»

Una parte del éxito que se asocia a estas reducciones, al menos entre las 25 ciudades consideradas para el estudio de la Northeastern University, donde en 2008 aportaban su combinado de 4,291 asesinatos, son políticas más duras y estrictas contra la adquisición de armas y más patrullaje en áreas de pandillas. El resultado, en términos generales, parece un modesto 2.7% de reducción, siendo que en 2007 se registraron 4,409 asesinatos. los ciudades Chicago y Nueva York están experimentando los niveles más bajos de homicidio en 40 años. — Baltimore, Philadelphia y otras ciudades de la Costa Este que, por excepción, exprimentan un ligero aumento de muertes en sus conocidos «bloodstained corridors», corredores de sangre, contrario a la teoría conservadora que aduce que los «inmigrantes son fuentes y criaderos de crimen y desorden», están manteniendo sus desesperadamente marginados vecindarios, hispánicos y afroamericanos, con el crimen
reducido y frenado. No es en los ghettos, sino fuera de sus márgenes, donde toma vigor la violencia y el asesinato.

Pero los Chuck Norris no comprenden ésto, por lo que en mis poemas a fines «A las pistolas» y «El patriotismo cinta negra», dispongo la conclusión de la chuckrocracia:

Los chicos del arrabal urbano deben estar
contentos; un hombre armado es más perfectamente
ciudadano, tener una pistola es un derecho,
la pistola es la patria, municiones, el credo.
El respeto se gana con disparos
y la paz se hace con Dios
enriqueciendo.

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Porcarloslopezdzur
Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años. Caribeño, con visión hostosiana y bolivariana, es candidato doctoral en Filosofía Contemporanea en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Literatura Comparada e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. También hizo estudios graduados en Filosofía Contemporánea, siendo discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum. Su libro, El Hombre Extendido, fue laureado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine, en 1986. Anteriormente, fue premiado su libro de ensayos y poemas Cuaderno de Amor a Haití por el Liceo Iberoamericano de Cultura de Los Angeles; posteriormente, López Dzur ganó varios premios en las categorías de ensayo investigativo sobre temas cubanos y de poesía por textos de su libro inédito, Tantralia, reconocido por la Casa de la Cultura de Long Beach en 1996 y 1998. Fundó y dirigió en San Diego la revista multicultural Sequoyah, junto a los profesores César A. González, Dr. Juan Manuel Bernal Becerra y la Dra. Ivon Gordon-Vailakis. La revista se continúa en modelo virtual: Ver. Su primer libro fue Sarna de la ira parda (Editorial QeAser, 1980), cuentos; al que siguieron La casa (1988), poemas y dos ediciones de El Hombre Extendido. Publicó las novelas Simposio de Tlacuilos (Editorial Nuevo Espacio, New Jersey, 2000) y Las máscaras del tabú (Great Unpublished, South Carolina, 2001). Sus libros más importantes están inéditos en papel, pero se han compartido extensamente en sus bitácoras y en innumerables revistas electrónicas, incluyendo Desde El Límite, Tertulia de Mizar (Puerto Rico), El Perro Andaluz, Adamar (España), Bar de las Virtudes, Argos (México), Muestrario de Palabras, Letralia, Mondo de Kronhela (Argentina), Parnassus, y otras. Entre ellos, están Teth, mi serpiente, Tantralia, Heideggerianas, El libro de la guerra, Leyendas históricas y cuentos coloraos, Epoca de San Sebastián del Pepino, Canto al hermetismo, El ladrón bajo el abrigo, Memorias de la contracultura, Manual de filosofía para incrédulos y las novelas Para matar a los dioses, El pueblo en sombras, Diario de Simón GÁ¼eldres, Berkeley y yo y otros. Sobre su obra ha dicho el crítico y poeta Joserramón Meléndes: «Lo qe aya qe decir de Carlos A. López se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradisión puertorriqueña qu conocimos asta Luis Rafael Sánchez». El antropólogo mexicano Luis F. Cariño Preciado, al reseñar su poemario La Casa (California), anotó: «Cuando uno viaja por las letra de López Dzur quisiera oirlas pronunciadas por él y de inmediato comentarlas. El manejo que hace del lenguaje es tan nuevo... nos tiene acostumbrados a un nuevo manejo del idioma, a una novedosa forma del lenguaje, gracias a la cual nos transporta a originales interpretaciones del todo y sus partes. Leer sus textos es someterse a una ráfaga de ideas y pasajes mentales contrarios a sí mismos y entre sí, pero consecuentes en la esencia». El 4 de abril del 2000, el laureado poeta puertorriqueño Vicente Rodríguez Nietszche comentó sobre la poesía de López Dzur: «Tus poemas están escritos con verdad y sustancia vitales que podemos llamar poesías». Carlos López administra y coordina una bitácora de información comunitaria, política y educativa, en el Condado de Orange, California: La Naranja
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