Reseña Histórica de la Republica de Panamá

 

 

Actos de Reversión del Canal de Panamá, 31-12-1999.

 

 

Dr. Belisario Rodríguez Garibaldo

Abogado, Sociólogo, Periodista, Analista Político, Profesor y Escritor

Miembro del Partido Revolucionario Democrático – PRD

E-mail: brodgari@hotmail.com

Web: http://www.pa/secciones/escritores/rodriguez_belisario.html


1- De la Independencia Panameña en 1903 al Golpe de Estado de 1968:


Antes que todo, es importante destacar que desde los tiempos de la colonia española, la formación económica panameña estaba ligada a su posición geográfica entre los dos océanos y su ruta de tránsito, que le daba una connotación mercantilista. Así podemos observar las famosas Ferias de Portobelo, en donde había mucho intercambio comercial y pasaba el oro de las colonias. Ya desde principios de la Colonia, el Rey Carlos V de España había iniciado exploraciones sobre la ruta de tránsito, en la posibilidad futura de construir un canal que uniera los dos océanos. Esta ruta de tránsito había sido expoliada por corsarios y piratas, que como el caso del corsario ingles Henry Morgan, terminan saqueando la Ciudad de Panamá en 1671.


Sin embargo, no fue hasta el auge de las luchas Independentista de América del Sur, encabezada por el Libertador Simón Bolívar, y la posterior creación de la Gran Colombia (Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Panamá), cuando los panameños declaran su Independencia de España el 28 de noviembre de 1821 y se adhieren libremente a la Gran Colombia, bajo el liderazgo de Bolívar, situación en la que vivimos hasta que esta nación se disuelve en varios Estados y Panamá mantiene luego su pertenencia a la República de Colombia. Sin embargo, la identidad nacional de Panamá va calando con el transcurrir de los años, generando varios intentos separatistas contra Colombia, y los cuales vienen a ser disueltos o reprimidos.


En este sentido, debemos agregar que el estado de abandono en que estuvimos los panameños por parte de Colombia, aunado al fracaso comercial de la Construcción del Canal por parte de Francia, y el sentimiento nacionalista de los panameños, lleva a un grupo de líderes criollos de Panamá a iniciar un nuevo Movimiento Separatista, con la ayuda interesada de los Estados Unidos de América de adjudicarse la Construcción del Canal, y declaramos así nuestra Independencia de Colombia el 3 de noviembre de 1903, con la conformación de una Junta Separatista de Gobierno.


Posteriormente, el señor Phillipe Bunau-Varilla, de origen francés y principal accionista de la Compañía Francesa del Canal, vende sus acciones y firma el Tratado del Canal con los Estados Unidos, legándoles a “perpetuidad” los derechos sobre el Canal, concediéndoles varias extensiones de Tierras para la construcción de Zonas Militares, y sobre todo firmando un tratado que ningún panameño firmó, abrogándose poderes plenipotenciarios en nombre de la Junta Separatista, quienes al parecer rubricaron lo actuado, ligándonos así históricamente con los Estados Unidos y manteniendo un Enclave colonial en nuestro territorio, la espina clavada en nuestro talón nacional, la cual llevó a varias generaciones de panameños en una constante lucha política y social para la recuperación de la Zona del Canal.


En este sentido y reafirmando lo explicado, nos dice la antropóloga panameña Brittmarie Janson Pérez: “La Independencia fue patrocinada por Estados Unidos y el promotor del Canal Francés, Phillipe Bunau-Varilla, para adelantar sus propios intereses. Concertada mediante tratado con Estados Unidos, ese tratado no fue firmado por panameño alguno, sino por el francés que engañosamente se adelantó a la llegada de la delegación panameña que había viajado a Estados Unidos para ese propósito. Además, el arrogante francés humilló a la delegación panameña al tratar de imponer a la nueva nación una bandera que él había diseñado”. [1]


Vale aclarar que desde esa entonces fueron muchas las luchas del pueblo panameño por reivindicar su soberanía. Por ejemplo, en 1925 una Junta de Inquilinos convoca a una Huelga de Inquilinos, la cual fue aplastada por el Ejército Norteamericano, y posteriormente se disuelve la Policía Panameña por orden del Gobernador norteamericano de la Zona del Canal, y bajo el beneplácito del gobierno panameño de aquel tiempo.


Ya en este tiempo, la Revolución Rusa y Mexicana, la Constitución de Weimar en Alemania y la Reforma Universitaria de Córdoba en Argentina, introducía nuevos aires de cambio en Latinoamérica. En Panamá estos aires se hacen notar con la conformación de la Junta de Inquilinos de 1925, la creación de una Federación de Trabajadores en 1926, la creación del Partido Comunista de Panamá en 1930, y el levantamiento del Movimiento de Acción Comunal en 1931 contra el Palacio Presidencial, deponiendo así a Florencio Arosemena como Presidente, pero de este movimiento surge sobresaliente la figura del Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien fuera varias veces presidente de Panamá posteriormente, y caudillo de tintes nacionalistas propios de nuestro contexto panameño.


También es importante recalcar, el papel que tuvo durante varias generaciones de líderes la conformación en 1944 de la Federación de Estudiantes de Panamá (F.E.P.), en la lucha histórica y generacional por la soberanía panameña, así como el rol de los líderes estudiantiles y del sector más popular del arrabal urbano (negros y mestizos), en las luchas contra las negociaciones de revisión del tratado con los Estados Unidos en 1936, y también en 1947, que introducían cláusulas lesivas a los intereses panameños, como la ampliación de las Bases Militares Norteamericanas en Panamá.


Es importante destacar las Huelgas de los Estudiantes Panameños en 1958, duramente reprimidas por el gobierno panameño de ese entonces, así como la siembra de banderas panameñas al costado de las bases militares, en ese mismo año, y la llamada “Huelga del Hambre y la Desesperación” de 1958, conformada por los grupos sociales de la ciudad de Colón, así como el famoso levantamiento guerrillero de 1959 en el Cerro Tute de la Provincia de Veraguas, encabezado por estudiantes panameños inspirados en la Revolución Cubana.


Pero de todos estos hechos, el más significativo, fue aquel que en la historiografía panameña se denomina la “Gesta Heroica del 9 de enero de 1964”, en la cual estudiantes panameños de bachillerato del Instituto Nacional, en cumplimiento de los convenios con Estados Unidos de que la bandera panameña seria izada a la par de la norteamericana en la Zona del Canal, y al observar que en el Instituto Escolar Norteamericano de Balboa no se había izado la bandera panameña, se apersonaron al área con la enseña patria, siendo atacados por los estudiantes norteamericanos y sus padres, los cuales rompieron la bandera panameña, y posteriormente fueron maltratados con toletes y disparos de balas por la Policía Norteamericana, dispersando así momentáneamente la manifestación.


Los estudiantes panameños volvieron al Instituto Nacional, y en sus alrededores estuvieron congregados con panameños del área que provenían de sectores populares, y con quienes marcharon hacia la Zona del Canal, siendo duramente reprimido por Soldados Norteamericanos, quines lanzaron los tanques y dispararon balas desde rifles, pistolas y bayonetas, dejando una secuela de decenas de muertos y heridos en estos enfrentamientos, y los cuales se prolongaron por varios días en las ciudades de Panamá y Colón, lo que llevó al Presidente Chiari de Panamá a romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos por un tiempo, en reclamo de la agresión acaecida.


Tal vez este hecho fue tan significativo en la Opinión Pública nacional y extranjera, que llevó a Panamá y Estados Unidos a plantearse la necesidad de hacer una revisión integral de sus relaciones, y de modificar sustancialmente los tratados del Canal. Ya en 1967 se dan negociaciones entre nuestros dos países para un nuevo tratado. Sin embargo la situación política panameña era crítica, por la falta de legitimidad en que había caído la élite política, por años de corrupción, fraudes electorales y gobiernos elitistas, que no velaban por el progreso nacional, sino por sus intereses y canonjías, lo que llevó a percibirse en las elecciones de 1968 como un fraccionamiento de la clase política, quienes utilizaban a la Guardia Nacional como mediadores de sus pugnas políticas.


El terreno estaba abonado para que 11 días después de arribar al poder el presidente constitucionalmente elegido, el Dr. Arnulfo Arias Madrid, un carismático líder nacionalista, fuera derribado por la Guardia Nacional, los cuales se veían afectados por decisiones administrativas del presidente, que relevaba a muchos oficiales de mando y funciones, y entonces con el beneplácito de la CIA norteamericana, estos iniciaron el 11 de octubre de 1968 el Primer Golpe de Estado en nuestra vida republicana, logrando así gobernar los militares e incidir políticamente en el país por dos décadas.


2- Desde el Golpe de Estado de 1968 a la Crisis Política de 1987-1992:


Desde el Golpe de Estado del 11 de Octubre de 1968, la Guardia Nacional se inicia en el poder a través de una Junta Militar de Gobierno, que gobernaba por decretos. Inicialmente el poder recae en la figura del principal golpista, el Teniente Coronel Boris Martínez, y de dos integrante de la Junta Militar, el teniente Coronel José María Pinilla y el Mayor Bolívar Urrutia, mientras el presidente derrocado, el Dr. Arnulfo Arias Madrid, se refugia en la Zona del Canal al pedir protección a los norteamericanos.


En los inicios del Golpe Militar se dan decenas de arrestos, exilios, desapariciones y asesinatos, tanto de seguidores de Arias como de líderes izquierdistas. En la Provincia de Chiriquí, algunos campesinos seguidores del Dr. Arnulfo Arias Madrid, inician una guerrilla de resistencia al régimen, siendo duramente reprimidos; a la vez que grupos de izquierda inician una guerrilla en el Cerro Azul, cerca de la Ciudad de Panamá, reprimidos con varios muertos y prisioneros.


Posteriormente la Comandancia de la Guardia Nacional recae en el Teniente Coronel Omar Torrijos Herrera, a quien sus otros compañeros golpistas intenta deponer el 16 de diciembre de 1969, aprovechando un viaje de éste por México, pero chocan con el apoyo decidido de la Guardia Nacional al Comandante Torrijos, quien vuela en avioneta hasta la Provincia de Chiriqui, parte de una caravana por todo el país, aclamado por la población, hasta la Ciudad de Panamá, donde lo esperaban tropas y oficiales leales quienes lo vitoreaban a su llegada, mientras que Boris Martines, Bolívar Urrutia y José Maria Pinilla huyen a la Zona del Canal al pedir protección norteamericana.


Desde ese momento, el después nombrado General Omar Torrijos Herrera se consolida en el poder político del país. La razones de este inesperado apoyo popular y de oficiales jóvenes de la Guardia Nacional, radica, según algunos interpretes, en la honestidad de Torrijos, quien no tenía antecedentes de corrupción, y estaba iniciando un discurso populista y nacionalista, que reivindicaba reformas sociales y la lucha por la recuperación de la Zona del Canal.


Es importante destacar que el General Torrijos convoca a una Asamblea Nacional en 1972 para que redacte una nueva Constitución, y está Asamblea esta conformada por 505 Representantes electos, imitando el estilo de la Asamblea Popular en Cuba. El General Torrijos gobernó con plenos poderes otorgados por la Asamblea, iniciando un régimen militar que contó con exiliados, presos políticos, poca libertad de expresión y supresión de los partidos políticos, pero que a su vez inició lo que se denominó como “proceso revolucionario”, con un conjunto de reformas sociales y económicas. Pero tal vez el principal logro del General Torrijos seria encabezar la lucha nacional por un nuevo tratado del Canal de Panamá, lo cual le llevó a recabar apoyo internacional con la causa panameña en varios países del mundo y en foros internacionales, como el Movimiento de Países no Alineados, Europa, América Latina, Oriente Medio, Asia y África.


Esta es la causa común de muchos panameños, a través de generaciones, en muchas clases sociales y diferentes círculos políticos, la cual llevó a que se firmaran los Tratados Torrijos-Carter del Canal de Panamá en 1977, entre la República de Panamá y los Estados Unidos. Gracias a estos tratados, Panamá recuperó el Canal y las zonas adyacentes el 31 de diciembre de 1999, último día del milenio, en medio de una fiesta nacional y democrática, lo que conllevará la responsabilidad panameña de la buena administración del Canal, así como el buen uso colectivo y económico sobre la soberanía total de nuestro territorio.


Además de esto, es importante aclarar, que en consecuencia de estos Tratados, los Estados Unidos condicionará al gobierno panameño la democratización de Panamá. Muchos intérpretes coinciden en que el General Torrijos no tenía pretensiones de usurpar el poder político de forma permanente, por lo cual inició el ya famoso “repliegue de los militares a los cuarteles”. En 1978 se legalizan los partidos políticos, la libertad de expresión y otras libertades fundamentales, el retorno de los exiliados y la liberación de los presos políticos, iniciando lo que la oposición denomino “veranillo democrático”. El General Torrijos inició, sobre las bases sociales que apoyaban su liderazgo, la creación del Partido Revolucionario Democrático (P.R.D.), de connotación socialdemócrata, el cual es hoy el partido político más numeroso del país y miembro pleno de la Internacional Socialista.


Mucho se comenta que el General Torrijos pensaba disputar electoralmente la Presidencia de Panamá en 1984 con el Dr. Arnulfo Arias Madrid, pero “un no esclarecido accidente de aviación” le cortó la vida a Torrijos en 1981. Este accidente ha sido denunciado por los familiares del General Torrijos como un asesinato, propiciados por miembros de la Guardia Nacional, en colaboración con la CIA norteamericana, toda vez que Torrijos presentaba un problema para los intereses geo-estratégicos de los Estados Unidos en la región centroamericana, por el apoyo de Torrijos a los sandinistas para que derribaran a Anastasio Somoza, y el apoyo que Torrijos brindaba a la guerrilla salvadoreña en esa época.


Fue entonces, a partir del año 1983, en que se realizan reformas constitucionales que introducían nuevamente el modelo político de democracia liberal, pero a la vez se creo una nueva ley que convertía la Guardia Nacional en las Fuerzas de Defensa de Panamá, un ejército en toda regla, con el objetivo de defender el Canal en cumplimiento de los tratados canaleros, y que convertían desde ese momento al General Noriega en Comandante en Jefe de esta institución castrense. A su vez se acordó celebrar elecciones en mayo de 1984.


En 1984, el General Noriega impuso como candidato del Partido Revolucionario Democrático (socialdemócrata, torrijista) al Economista panameño graduado en la Universidad de Chicago, Dr. Nicolás Ardito Barleta, quien había sido Ministro de Economía en el gobierno de Torrijos y vicepresidente del Banco Mundial (World Bank). Cuando éste gana oficialmente las elecciones de 1984, la oposición de la Alianza Democrática Opositora, cuyo candidato era el Dr. Arnulfo Arias Madrid, acusó al gobierno y a los militares de que dichas elecciones eran fraudulentas, generando protestas y enfrentamientos entre los seguidores de ambos bandos políticos. A su vez la gestión presidencial de Barleta se caracterizó por hacer ajustes fiscales y reformas estructurales, apoyadas por los Organismos Financieros Internacionales, además de una fuerte protesta de organizaciones obreras y gremiales, a la vez que era manipulado por el mando castrense, que recaía sobre el General Noriega. Poco tiempo después los militares lo obligaron a renunciar, y siendo relevado en la Presidencia por su vicepresidente Erick Delvalle.


Sin embargo el detonante de la Crisis Política fue cuando el Coronel Roberto Díaz Herrera (primo del General Omar Torrijos Herrera), quien había sido obligado por Noriega a jubilarse, desconociendo su futuro ascenso a General, hizo fuertes declaraciones ante la prensa nacional y extranjera,[2] sobre la participación de Noriega en el brutal asesinato del Dr. Hugo Spadafora Franco (quien fuera torturado y decapitado), en el asesinato del General Torrijos, en la participación de Noriega en el tráfico de armas, drogas y lavado de dinero, como la responsabilidad del mando castrense que había organizado el fraude electoral de 1984 en la propia residencia de Díaz Herrera. De aquellas declaraciones surgieron fuerte jornadas de protestas cívicas, que produjeron enfrentamientos con unidades antidisturbios.


Estas jornadas de protestas eran dirigidas por la Cruzada Civilista Nacional, creada el 9 de junio de 1987, y compuesta por gremios empresariales, de profesionales, clubes cívicos y partidos políticos de oposición. El Gobierno se vio obligado entonces a declarar el estado de sitio y suspender las garantías constitucionales. Un día importante de esta Jornada de Protesta fue el 10 de julio de 1987, mejor conocido como el “Viernes Negro”, por la cantidad de heridos y detenidos en aquellas protestas.


Por otra parte en Estados Unidos se desencadenó una campaña política e informativa[3] contra el General Noriega, que se inició por parte del gobierno norteamericano al acusarle de tráfico de drogas, lavado de dinero, violación a los Derechos Humanos y su participación en el crimen del Dr. Hugo Spadafora Franco, y estas acusaciones se acrecentaron por un informe de la CIA en este sentido, y el posterior inicio de un juicio contra Noriega en tribunales de Tampa y Miami.


Posteriormente el Presidente Delvalle intentó destituir al General Noriega, pero se encontró con la renuencia de los mandos castrenses, y del Partido Revolucionario Democrático, quienes iniciaron un juicio político contra Delvalle en el Parlamento, destituyéndolo como presidente y nombrando al entonces Ministro de Educación, Manuel Solís Palma, como presidente provisional. Los Estados Unidos reconocieron solamente al gobierno del Delvalle, quien exiliado desde los Estados Unidos ordenó congelar millones de dólares del gobierno panameño depositado en Bancos de Nueva York, y aunado con el embargo comercial, financiero y bancario que ordenó el Congreso de los Estados Unidos contra Panamá. Todo esto, sumado a que en Panamá había fuertes protestas políticas y una recesión económica avanzada, contribuyó a debilitar al Gobierno Panameño.


Noriega reaccionó movilizando a sus partidarios del P.R.D., empleados públicos, sectores de la izquierda, así como sectores sociales, obreros y populares, que se aglutinaron en coordinadoras de defensa de la soberanía nacional, de la no injerencia de Estados Unidos en asuntos internos y en defensa de los tratados del Canal de Panamá. Y ante la posibilidad de una agresión militar norteamericana contra Panamá, se crearon desde estos sectores sociales “Los Batallones de la Dignidad” una suerte de milicias populares que se entrenaron para repeler un ataque estadounidense, pero que a su vez fueron definidos por la oposición como “grupos paramilitares”, por su rol de choque en las manifestaciones políticas de ambos bandos enfrentados.


Es importante destacar, que Grupos de Oficiales de las Fuerzas de Defensa (otrora Guardia Nacional) intentaron un Golpe de Estado contra el General Noriega, primero en 1988 y luego en 1989, y en este último mantuvieron a Noriega como rehén, pero al no recibir ayuda del Comando Sur Norteamericano, acantonado en las bases militares de la Zona del Canal, fueron vencidos por las tropas leales a Noriega, y posteriormente fusilados los líderes golpistas por orden de Noriega, en un país donde no existe la pena de muerte en la jurisdicción ordinaria ni en la jurisdicción militar.


Es importante destacar, que las Elecciones Generales de mayo de 1989 se celebraron con fuertes enfrentamientos, en una sociedad polarizada políticamente. El candidato presidencial del P.R.D. y sus partidos aliados (sobre todo de la izquierda) era el empresario torrijista Carlos Duque, acompañado con Ramón Sieiro (cuñado de Noriega) y el diplomático Aquilino Boyd como vicepresidentes. Por la Alianza Democrática Opositora estaba el Abogado Guillermo Endara para presidente, discípulo del Dr. Arnulfo Arias Madrid (quien había fallecido años antes por su avanzada edad); el Dr. Ricardo Arias Calderón, líder e ideólogo de la Democracia Cristiana, y el empresario Liberal Guillermo Ford para vicepresidentes.


Las elecciones fueron acusadas de fraudulentas por la oposición, generando fuertes protestas políticas, que fueron reprimidas por la policía y por partidarios del gobierno, en especial por “Los Batallones de la Dignidad”, generando el asesinato del guarda-espalda de Guillermo Ford (candidato a vicepresidente opositor), quien fuera también violentamente golpeado con varillas de hierro por seguidores del gobierno, a la vez que el candidato presidencial Endara fuera también golpeado fuertemente y mandado al Hospital. Posteriormente el Tribunal Electoral anuló las elecciones argumentado injerencia extranjera, tal como la ayuda económica de 10 millones de dólares por parte de Estados Unidos a la campaña de los candidatos opositores.


De esta forma se nombro al Director de la Contraloría (Tribunal de Cuentas), Francisco Rodríguez, como Presidente Provisional, quien inició un proceso de “rectificación torrijista”, volviendo al modelo de la Asamblea Popular de 505 Representantes de la época de Torrijos, quienes al ser posesionados nombraron al General Noriega como Jefe de Gobierno, con plenos poderes políticos y militares, dentro de un “estado de guerra no declarada”.


Las condiciones estaban dadas para una invasión militar por parte de los Estados Unidos. En las bases militares norteamericanas de la Zona del Canal había un fuerte despliegue de fuerzas, tal como una Compañía de Combate de Marines, 500 policías militares, 350 pilotos de helicópteros, personal de apoyo, otros 150 soldados de la Fuerza Aérea, más población civil norteamericana, sumado a los efectivos militares permanentes de las bases norteamericanas que sumaban 10 mil soldados.


Varios incidentes se produjeron posteriormente, como cuando soldados norteamericanos violaban el espacio aéreo y territorial de Panamá, sobrevolando la capital y patrullando carreteras adyacentes a la Zona del Canal que estaban en jurisdicción panameña. En una noche, cerca del Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa (sede del Estado Mayor panameño), unos soldados norteamericanos que estaban bebiendo cerca del área, y al no detenerse en un retén militar, realizaron un tiroteo con soldados panameños, muriendo un soldado norteamericano.


Las condiciones estaban dadas para una invasión militar. Mientras, la oposición política panameña y varios exiliados panameños en Norteamérica llevaban meses solicitándole al Capitolio una Intervención armada. En Panamá nadie esperaba que el ataque fuera a escaso días de la navidad, en un país donde la mayoría de la población es católica. Entre las compras navideñas y los preparativos de la cena de navidad, nadie esperaba que el ataque militar fuera en ese tiempo. Pero el 20 de diciembre de 1989, a la media noche, el ejército de la potencia más poderosa del mundo, invadió un país de sólo dos millones de habitantes, generando miles de muertos y la posterior ocupación militar del país, siendo así la agresión norteamericana más importante de nuestra vida republicana.


3- Desde la Invasión Norteamericana de 1989 hasta la Actualidad:


Pasada la medianoche del día 20 de diciembre de 1989, el ejército norteamericano, de la potencia militar, económica y política más poderosa del planeta, invadía un país pequeño de dos millones de personas solamente. Desde ese momento la Ciudad de Panamá se transformó en un campo de batalla. Panamá se convirtió en un campo de prueba de la tecnología bélica más avanzada, que luego EE.UU. utilizaría en la Guerra del Golfo Pérsico. Nuevos aviones Cazas F-117 A, Aviones bombarderos C-130 y B-52, Aviones bombarderos Sealth Bomber que son invisibles al radar, Aviones Cazas Bombarderos de proyectil láser que calcinan todo lo que dispara, Helicópteros Apaches, Helicópteros Cobra, Vehículos Hummer, Tanques y vehículos de artillería, cascos y chalecos anti balas, además de todo el Comando Sur norteamericano, y el pie de fuerza acantonado en las bases militares adyacentes a la Zona del Canal, lo que sumaron en total un alrededor de 25 mil unidades.


El Bombardeo sobre el perímetro de la Ciudad de Panamá fue impresionante, tomando en cuenta que Panamá no tenía una importante Fuerza Aérea, ni radares, ni defensa anti – aérea, pero dicho bombardeo tenía como objetivo ablandar las posiciones del ejercito panameño. Según el Instituto de Geociencias de la Estación Sismológica de la Universidad de Panamá, en el área metropolitana se dieron un total de 417 explosiones de alto poder destructivo en las primeras 14 horas del día 20 de diciembre de 1989.


Muy especialmente, los norteamericanos se ensañaron con el Barrio populoso El Chorrillo, en el cual viven alrededor de 25 mil personas, y donde estaba ubicado el Cuartel Central sede del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Panameña, siendo el barrio totalmente bombardeado y quemado casi en su totalidad. Los mismos soldados norteamericanos le llaman hoy en día a El Chorrillo, la “Little Hiroshima”, pero en Panamá se le conoce hoy como el Barrio Mártir de El Chorrillo.


También hubo bombardeos y posteriores combates en zonas donde habían cuarteles militares panameños, y que colindan con zonas civiles y barriales, tal como en las áreas de Tinajita, Panamá Viejo, Tocumen, San Miguelito, Vía Transístmica, Aeropuerto de Paitilla, Fuerte Amador, Balboa, Río Hato (provincia de Coclé), Chilibre (a las afueras de Panamá), Cristóbal y Coco Solo (Ciudad de Colón).


Vale aclarar, que producto de la confusión reinante por la invasión norteamericana, y por el estado de indefensión e inseguridad que había en las calles, producto a su vez por que los organismos de seguridad panameños estaban siendo diezmados, se produjo por parte de la población un saqueo generalizado de los comercios, supermercados y almacenes desde el día 21 de diciembre de 1989, causando pérdidas económicas al sector por el valor de miles de millones de dólares. Pero así como hubo estos actos de pillaje, tal vez producidos por la desesperación, también hubo muestras de valentía sin precedentes por parte de los combatientes que resistían al ejército invasor, y quienes lucharon por días, haciéndoles difícil la ocupación del país, y que algún a día estos soldados panameños habrá que hacerles un patriótico homenaje que merecen.


Isabel Corro era la dirigente del Comité Nacional de Familiares de Víctimas y Caídos durante la Invasión Norteamericana del 20 de diciembre de 1989. Este Comité realizó durante cada año, en el 20 de diciembre, y para conmemorar el aniversario de la invasión, la famosa Marcha Negra, que concentraba hasta 100 mil panameños cada año, y que fue un pilar en la resistencia social y popular contra el gobierno pos invasión. Así mismo este Comité recababa información, listados y testimonios, así como exigía exhumaciones de fosas comunes y demandaba una indemnización al gobierno norteamericano. Isabel Corro nos dice lo siguiente en una conferencia celebrada en la Universidad de Panamá:


“Durante 72 horas El Chorrillo permaneció incomunicado. Los norteamericanos pagaban 6 dólares por cada cadáver entregado. Un testigo dice haber acarreado 200 cadáveres para que le pagaran. En bolsas plásticas fueron lanzados cadáveres al mar con bombas de inmersión. Tres camiones refrigerados de 40 pies entraron a El Chorrillo para recoger cadáveres. Muchos heridos eran juntados con los cadáveres. Cuando se exhumo la fosa común del Jardín de Paz se encontraron los restos de un militar con pierna y brazo enyesado. Seguramente lo sacaron de un hospital para después asesinarlo. Había cadáveres que tenían las manos amarradas a sus espaldas. Sin dudas fueron ejecuciones sumarias. Además hubo cadáveres con ropas civiles, ancianos, mujeres, niños. Calculo en alrededor de 4 mil los muertos panameños durante la invasión”. [4]


Pero el nuevo régimen del presidente Endara (quien tomó posesión como presidente electo en una base militar norteamericana) tuvo que soportar presiones, sobre todo de los movimientos populares y sociales, de los estudiantes, de los sindicatos, de los transportistas, del Comité de Familiares de los Caídos durante la Invasión (Marcha Negra), de los empleados públicos, de la nueva Policía Nacional (producto del ejército desarticulado) que intentó darle un Golpe de Estado en 1990 (en medio de grandes oleadas de protestas sociales), de los organismos de derechos humanos y de la oposición política – minoritaria en el parlamento, pero contestataria – del Partido Revolucionario Democrático (PRD).


En 1991, el presidente Endara convoca unas reformas constitucionales a través de un referéndum, y el NO ganó rotundamente. Sin embargo entre los principales logros de la presidencia de Endara observamos que logró sanear la economía de la crisis en la que estaba inmersa, gracias a una ayuda extraordinaria de los Estados Unidos de millones de dólares, y a través de planes de austeridad fiscal, haciendo frente a los compromisos financieros internacionales, con una relativa inversión social y en infraestructuras, con el apoyo público al sector empresarial para realización de inversión privada nacional y extranjera, etc.


Pero con toda esta movilización social contra el gobierno, no fue difícil para el PRD levantar de nuevo su plataforma política a través de una imagen renovada, con una figura política que no estuviera desgastada por su relación con los militares, y es así como el PRD en su Congreso Extraordinario elige como candidato para las elecciones de 1994 al Dr. Ernesto Pérez Balladares, un Economista graduado en EE.UU., quien fuera ministro de Economía en el gobierno del General Torrijos, y que con un discurso moderado, reconciliador, pragmático y renovador lanza su candidatura en las elecciones de 1994, en las que resulta triunfador, y devolviéndole al PRD el poder del Estado, renovándole su imagen y estructura, e incorporando a las filas del Partido a nuevo sectores de la sociedad.


Si hubiera que hacer un balance del gobierno PRD de Pérez Balladares, diríamos que ejecutó un programa de reformas estructurales de la economía, siguiendo el modelo señalado por los organismos financieros internacionales, pero con estas medidas que fueron difíciles para las mayorías – privatizaciones, reducción del gasto público en el área social, reformas a la ley laboral, etc. – también se concedieron permisos a empresas internacionales para grandes obras, carreteras e infraestructuras, y se atrajo en gran medida la inversión nacional y extranjera. El Presidente Pérez Balladares intentó reelegirse a través de un referéndum de reforma constitucional en 1998 que se lo permitiese, pero el gran resentimiento contra su política económica, aunado con divisiones internas en algunos sectores del PRD, no le permitieron la reelección, y gano el No rotundamente en el referéndum.


Fue así como en elecciones internas del PRD (socialdemócrata), el hijo del fenecido General Torrijos, el Economista Martín Torrijos Espino, es postulado como candidato del PRD en las elecciones de 1999, año de la reversión del Canal a Panamá. Su candidatura también se presentó como renovadora, con mucho apoyo de la juventud, la clase media y los profesionales, pero haciendo énfasis en un proyecto de nación a largo plazo, que integre a todos los sectores sociales, y retomando las ideas centrales del Torrijismo, pero adaptándolas a nuevos tiempos históricos.


Pero el desgaste que el PRD había obtenido en la administración gubernamental hizo que perdiera las elecciones, siendo entonces ganadora por el Partido Panameñista (derecha), la Presidenta Mireya Moscoso (viuda del fenecido presidente Dr. Arnulfo Arias Madrid), quien habrá entonces de administrar el país por medio de un triunfo democrático. Es a ella a quien le ocupó celebrar ceremonialmente la reversión del Canal en el año 2000, donde miles de panameños sin distingos políticos o sociales, avanzaron sobre la cima del cerro que alberga el Edificio de la Administración del Canal de Panamá, para colocar una bandera en homenaje de todos aquellos que perdieron su vida para ver coronando este sueño.


Si hubiera que hacer un balance de la presidencia de Mireya Moscoso, se podría establecer que hubo una marcada desaceleración de la economía en ese periodo, aunado a la falta de definición de una política económica, que en todo caso estuvo definidas con reformas y aumentos de impuestos, ciertas inversiones sociales, un retorno al “paternalismo” de Estado para con los pobres y protección de los sectores productivos, como también con una baja en la inversión privada nacional y extranjera, así como fuertes protestas sociales al finalizar su mandato por parte de los sindicatos y grupos estudiantiles, que solicitaban la reincorporación del Catedrático de Economía Juan Jované al frente del Sistema de Seguridad Social.


Es en este marco coyuntural es que se celebraran las elecciones de mayo del 2004, cuyo principal candidato es nuevamente el Economista Martín Torrijos Espino por el PRD (socialdemócrata), y su principal adversario es el ex Presidente y Abogado Guillermo Endara, pero postulado esta vez por el minoritario Partido Solidaridad (centro y liberal). El Partido Panameñista (derecha) postula al Abogado y ex Ministro de Asuntos Exteriores José Miguel Alemán, así como el minoritario Partido Cambio Democrático (liberal) postula al empresario Ricardo Martinelli. Este es en suma el panorama de las elecciones de mayo del 2004, resultando finalmente triunfador Martín Torrijos Espino por el Partido Revolucionario Democrático (PRD).


Al hacer un balance del gobierno de Martín Torrijos (PRD) de 2004-2009, podemos sintetizar que estuvo marcado por reformas a la constitución, reformas económicas a la seguridad social, saneamiento del déficit fiscal en aras de equilibrar a las finanzas publicas, generación de programas sociales, promociones de inversiones privadas en áreas urbanísticas y turísticas, así como el proyecto nacional de la ampliación del Canal de Panamá, apuntalando al crecimiento económico del país con una reducción porcentual del desempleo. Sin embargo con una situación de pobreza de hasta mitad de la población, una crisis del sistema de transporte urbano, además de algunas fallas del sistema de salud acompañada de una reformas económicas a la seguridad social que enfrentaron múltiples protestas sociales, mas un actual incremento de la inseguridad publica con aumento de la criminalidad, fueron factores que genero malestar social en amplios segmentos de la población panameña.


En este sentido luego de elecciones internas del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD) se proclama la candidatura de Balbina Herrera Araúz, que era Ministra de Vivienda en el gobierno de Martín Torrijos, apoyada por el Partido Popular (democristiano) y el Partido Liberal, que se unificaron en al Alianza de un País para Todos (centroizquierda). De esta forma fue que la oposición política articulada en torno al partido Cambio Democrático (liberal), el Partido Panameñista (derecha), Unión Patriótica (liberal) y el Movimiento Liberal Republicano Nacional (MOLIRENA) levantaron la candidatura presidencial del empresario Ricardo Martinelli de la Alianza por el Cambio (centroderecha), para las elecciones de mayo de 2009, en donde la ciudadanía panameña opto nuevamente por una alternancia del poder con el voto castigo al gobierno de turno, resultando triunfador Ricardo Martinelli como presidente de Panamá de 2009-2014.


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[1] Janson Pérez, Brittmarie. “Panamá Protesta: En nuestras propias voces, 1968-1989”. Instituto de Estudios Políticos e Internacionales. Panamá. 1998.

[2] El subrayado es nuestro, para remarcar el papel de la Opinión Publica en esta Crisis Política.

[3] El subrayado es nuestro. Ídem.

[4] Soler, Ricaurte. La Invasión de Estados Unidos a Panamá. Siglo XIX Editores. Panamá. 1992.

 

 

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Acerca de Belisario Rodríguez Garibaldo

Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas / Facultad de Derecho y Ciencias Políticas / Universidad de Panamá | Doctor en Ciencias de la Comunicación y Sociología / Facultad de Ciencias de la Información / Universidad Complutense de Madrid | Doctor Honoris Causa en Educación / Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa (CIHCE). | Biografía ...

4 respuestas

  1. - PANAMÁ SE SEPARA DE COLOMBIA –

    Noviembre 3 de 1903

    LA MAYOR PÉRDIDA

    Las heridas abiertas cuando Colombia perdió su departamento estrella aún no se cierran.

    Por Francisco Avella *

    El 3 de noviembre de 1903, bajo la mirada vigilante del acorazado norteamericano Nashville que había llegado el día anterior procedente de Jamaica con órdenes secretas, desembarcó en Colón el ejército expedicionario compuesto por unos 500 hombres del Batallón Tiradores enviado por el gobierno de Bogotá desde Cartagena, para sofocar una posible rebelión en Panamá.

    Esa misma mañana el superintendente del Ferrocarril de Panamá, coronel J.H. Shaler envía en el tren de la mañana a los generales Juan B. Tobar y Ramón Amaya comandantes del ejército expedicionario, con la promesa de llevar al resto de sus hombres en las horas de la tarde. Así se cumple el primer acto de la separación de Panamá de Colombia al cortar, mediante una estratagema que no hubiera engañado a un niño, el grueso del cuerpo expedicionario de sus comandantes.

    Los generales fueron recibidos en Ciudad de Panamá con los honores reglamentarios del Batallón Colombia comandado por el general Esteban Huertas, apodado popularmente ‘el Mocho’, quien ante los movimientos de gentes en el barrio de Santa Ana y ante el temor de que fueran a descubrirlo como parte de la conspiración y temiendo por su vida, toma la decisión de ‘amarrar’ a los generales Tobar y Amaya, así como a cinco altos oficiales que los acompañaban, en los cuarteles de la policía. A las 9 de la noche el Concejo Municipal de Panamá después de dejar constancia de su adhesión a la causa independentista, convoca un Cabildo Abierto para el día siguiente.

    Allí se declaró solemnemente que los pueblos de su jurisdicción se separaban de Colombia “para constituir una República independiente con gobierno democrático, representativo y responsable, que propenda a la felicidad de los nativos y de los demás habitantes del territorio del istmo”, concluyendo el segundo acto.

    El tercer acto está a cargo del coronel Eliseo Torres, quien sólo se da cuenta del golpe militar a la una de la tarde del día 4 de noviembre, cuando supo que sus jefes que habían viajado el día anterior a Panamá, estaban presos junto con otros cinco generales. Entonces el coronel Torres amenaza con disparar sobre los ciudadanos norteamericanos si sus jefes no eran liberados antes de las 2 de la tarde del mismo día.

    Pero ante el zafarrancho de combate dado por el acorazado norteamericano Nashville y sus movimientos para dispararle al Cartagena, el comandante del crucero, general Elías Borrero, ordena poner rumbo al puerto de Cartagena, dejando abandonado a su suerte al único cuerpo armado capaz de salvar el honor de Colombia, pues la secesión era un hecho cumplido.

    Lo que siguió es la conclusión de una opereta en la cual la parte trágica fue jugada por el coronel Torres, quien en condiciones desventajosas, sin posibilidad de una salida honorable, sólo esperaba derramar la sangre para lavar su honor y el de sus tropas asediadas por los movimientos de la armada norteamericana. Pero el día 5 de noviembre después de una negociación sin esperanza, acepta embarcar el cuerpo expedicionario en el vapor Orinoco y regresar a Cartagena sin disparar un solo tiro, “.con dos sacos de 5.000 dólares tintineantes, en águilas americanas y 3.000 más en una letra de cambio que se entregó al contador del Orinoco.”, como lo señala Lemaitre, en su clásica obra Panamá y su separación de Colombia.

    Esta separación, según el historiador colombiano, no fue una epopeya.

    Afortunadamente hubo poca sangre: “.un pobre chino y un humilde burro muertos; un gobernador ‘autopreso’ y siete generales amarrados. Nada más y nada menos”. Los muertos fueron provocados el día 3 de noviembre por los disparos de seis granadas en la retirada del Bogotá, único barco de la Armada colombiana anclada en la bahía de Panamá que permaneció fiel al gobierno colombiano.

    Mientras tanto en Bogotá, el Nuevo Tiempo en su edición del 7 de noviembre de 1903 no daba crédito a los rumores que habían empezado a circular. Sin embargo el general Pedro Nel Ospina, preocupado, visita al vicepresidente Marroquín, quien ejercía la Presidencia por enfermedad del Presidente, lo recibe diciéndole: “!Oh Pedro Nel! No hay mal que por bien no venga. Se nos separó Panamá, pero tengo el gusto de volverlo a ver por esta casa”. (Lemaitre).

    Siguieron las protestas patrióticas, los llamados a filas de la juventud bogotana, los discursos encendidos y un intento de invasión a Panamá que terminó tristemente en Titumate (lo que hoy es Acandí en el Chocó). Y a pesar del apoyo recibido por los indígenas cuna que querían seguir siendo colombianos y otras provincias de Panamá que no participaban de la visión transitista de los comerciantes de Ciudad de Panamá, de construir el Canal para “beneficio del mundo”, se cumplió el “derecho de expropiación sobre las razas incompetentes” que el almirante Mahan expuso como destino manifiesto de Estados Unidos.

    Sin embargo el general Rafael Uribe Uribe señalaba hace 100 años las razones de la pérdida de Panamá recordando que desde 1890, Mahan había escrito sobre la absoluta necesidad que Estados Unidos tenía de tomar el istmo para construir el canal. Y agregaba que si los agentes diplomáticos y consulares de Colombia en Norteamérica, o los dirigentes políticos, hubieran leído estos escritos, “nuestro pobre país habría estado prevenido respecto de la fatalidad que lo amenazaba”.

    Pero por la desidia geográfica de un país andino de espaldas al mar, para la época en que hablaba Uribe, la Mosquitia ya había sido ocupada por Nicaragua lo mismo que las islas Mangle (Corn Islands), que ya no eran colombianas sino de nombre y que el gobierno nicaragüense las había ofrecido secretamente en arriendo a Estados Unidos.

    Entonces para evitar la pérdida del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el gobierno firma el tratado Esguerra-Bárcenas el 24 de marzo de 1928, que reconoce como límite entre Colombia y Nicaragua el Meridiano 82°. Estados Unidos seguía reclamando los bajos de Serranilla y Quitasueño, que finalmente fueron reconocidos como colombianos en 1972.

    Pero hoy Nicaragua demanda este tratado ante la Corte Internacional de La Haya y la demanda es aceptada. Las pretensiones nicaragüenses van en el sentido de trazar una nueva frontera, pero los especialistas manifiestan que no hay por qué tener miedo. A pocos días de que Colombia tenga que responder ante dicha corte la demanda, han proliferado los escritos que muestran que el archipiélago es parte integral de Colombia, como lo fue incontestablemente Panamá.

    Sin embargo en un periódico del archipiélago coincidencialmente llamado Meridiano 82° (página 4, mayo de 2004), aparece en primera página, izquierda, un título a dos columnas que dice ‘Comando Sur de Estados Unidos hará presencia militar en San Andrés’. Allí, la secretaria del Interior del Departamento Archipiélago Wanda Forbes, señala que el Comando Sur (que hasta los años 90 tenía su base en Panamá), está interesado en “construir un Centro de Reservas en San Andrés”. Y según palabras del general James T.Hill, jefe del Comando Sur: “Algunos de los vecinos de Colombia. carecen de los recursos necesarios para mantener la soberanía territorial en regiones a las que no llega su control”. Así “.Estados Unidos está colaborando con los vecinos de Colombia para intensificar la cooperación y la coordinación contra los narcotraficantes y reforzar las fronteras y los medios”. Sin embargo preguntadas las autoridades militares y el consejero presidencial Juan Guillermo Angel, “.negaron tener conocimiento de este tema”.

    Pero hoy los tiempos han cambiado y es impensable una secesión del archipiélago de San Andrés. Lo que persiste es una tradición muy colombiana: la de buscar en Estados Unidos la protección de la soberanía nacional mediante tratados como el Mallarino-Bidlack de 1846.

    Mediante este tratado desde 1855 diferentes gobiernos solicitaron la intervención de Estados Unidos en el istmo, no sólo para evitar la interrupción del tráfico interoceánico a través del ferrocarril, sino para poner el peso de la intervención norteamericana a favor del gobierno que la solicitaba. Hoy se repite la misma historia para combatir la subversión, el narcotráfico, el terrorismo. Y como hace 100 años, se llama al lobo a cuidar las ovejas: “En la actualidad, personal norteamericano, administra y opera el radar táctico, para la lucha contra el narcotráfico en el sector de Hill Top, al sur de San Andrés” (Ibid). Sin embargo no hay que tener miedo pues la historia también se exorciza. Coincidencialmente en el mismo periódico, en la página 8 bajo la rúbrica de ‘Historia’ aparece un artículo a cuatro columnas que ocupa toda la página titulado: ‘Panamá: una historia cínica. Roosevelt, Wall Street y la Independencia de Panamá’.

    Pero no hay que olvidar que cuando el general Collins Powell fue nombrado secretario de Estado del actual gobierno Bush, declaró orgulloso que su libro de cabecera era precisamente el libro del almirante Mahan.

    *Instituto de Estudios Caribeños, Universidad Nacional de Colombia, Sede San Andrés

  2. LOS ESTADOS UNIDOS, MARTINELLI Y NAVARRO
    ACABARON CON EL SUEÑO DE PATRIA NUEVA

    Estudio Uno – Panamá – 29 Agosto 2009
    http://www.estudio1panama.com/?p=17784

    . Patria Nueva es el mejor engaño del prisionero Manuel Antonio Noriega

    . Patria Nueva es un proyecto de control del PRD y el gobierno por 25 años.

    . Los Estados Unidos los desmantelo.

    . Ricardo Martinelli y Juan Carlos Navarro nos liberaron de Patria Nueva

    Por: Santos Hernani *
    * Jefe de Inteligencia del Comandante Gonzalo Menéndez Franco – Guerrillas nacionalistas, constitucionalistas y panameñista.

    Omar Torrijos jamás pensaría que un hijo desobedecería sus indicaciones que nunca se metieran en la política.

    Por eso les dijo “ninguno de ustedes nacieron con un sello en el culo de presidente”.

    El viejo era consciente que moriría joven, por eso plantea el repliegue, tras la firma de los tratados canaleros de 1977. Torrijos conocía de varios atentados contra él y un miembro de la inteligencia de José Figueres (padre) guarda información sobre ciertos juegos sucios del G-2, Manuel Antonio Noriega, para sacarlo de la escena.

    Omar llamó a uno de sus grandes voceros, al popular Andrés “Domplín” Vega para darle la línea, el repliegue es cierto Domplín, “no quiero que la comandancia sea un trampolín para la presidencia”.

    La historia es bien conocida todos sus compañeros del Estado Mayor, con excepción del comandante Florencio “Chito” Flores, lo traicionaron. El general Rubén Darío Paredes tenía su carta con Olimpo Saénz y su partido, los esfuerzos del coronel Roberto Díaz Herrera para ser el reemplazo de Omar, y Noriega con su proyecto totalitario de controlar el país.

    Torrijos conocía a su Estado Mayor, sabía de su corrupción, de sus debilidades, de sus apetitos y de su entreguismo. En 1979, con apoyo civil, entre ellas Mayín Correa, se intenta sacar a Noriega del G-2, para enviarlo a la Junta Interamericana en Washington, pero la CIA pudo más y se quedó.

    El comandante Omar sabía que para la aplicación en el Calendario de los tratados era importante una democracia y un partido que fuera vigilante, doctrinal, nacionalista y alejado de la oligarquía. Para esa misión encargó a Gerardo González.

    Jamás, Omar pensó en dinastía, monarquía, sucesión familiar. El Cholo lo tenía cansado su familia adicto a los puestos públicos, de donde han generado grandes fortunas. Sin embargo, sus hijos se quedaron fuera del pastel. Y se crean resentimientos porque los de Hugo y Monchi crecieron en opulencia y los de él en la pobreza.

    Los hijos del hombre fuerte crecieron escuchando que otros se quedaron con la fortuna de su padre, Noriega mantuvo un odio contra ese grupo, en especial, contra el Toro Pérez Balladares y supo alimentar ese odio a su discípulo, al Torrijos que fue presidente.

    El Toro, hombre audaz e inteligente, caería en la trampa que le dejará Noriega, Mitchel Doens, es el depositario del proyecto norieguista de Martín Torrijos.

    El taurino lo nombra viceministro de Gobierno y Justicia, donde el secretario general de ese ministerio, Eduardo “Lalo” Ahumada, un cerebro político, lo describe como un perfecto “incompetente”, es más cuando se lanza su candidatura presidencial, Lalo reúne a un grupo de sus allegados donde les pide combatir a ese absurdo dentro del partido.

    Pero se nos olvida algo de sus inicios; Doens fracasó en su intento que fuera secretario de la Juventud del PRD, en la segunda oportunidad se logró, sin embargo, sus compañeros lo recuerdan, porque tras hacerle el discurso el joven Omar Anel (el difunto del INAC), Martín nunca pudo entender entre doctrina e ideología a lo largo de su discurso (bien leído).

    Tras su derrota frente a Mireya Moscoso, encuentran oportuno eliminar al Toro, quien creyendo que el PRD seguiría una democracia interna, comete el error histórico de entrégaselo a la Patria Nueva.

    Eliminado el expresidentes Pérez Balladares, el grupo de Noriega se encuentra con un buen producto, la cara de un niño bueno (para los que no lo conocen) que sería la Patria Nueva.

    Se adornaron con Rubén Blades, la Democracia Cristiana y hacen un proyecto para mantenerse por 25 años en el poder dentro del PRD y el gobierno. Hay un compromiso de lanzar a Sandra Noriega a la presidencia de la República. Hacen la prueba en el Parlacen y les resultó.

    Sin embargo, la aparición de Juan Carlos Navarro, su carisma y proyección pone en peligro de los planes, y lanzan a Balbina Herrera a ganar para neutralizar a Navarro, en unas elecciones internas dudosas. Nadie puede confiar en el ingeniero Francisco Rodríguez, el último presidente del régimen de Noriega.

    Tiene suerte la Chola, marca bien en la encuesta, sin embargo, se mantiene la línea de Noriega del dinero fácil y se profundiza no solo la corrupción generalizada gubernamental, sino que se vive la profundización de la narco-política, caso David Murcia Guzmán.

    El caso Murcia Guzmán descubre a Patria Nueva, quienes abren las puertas del sistema bancario a los tesoreros de la FARC, el narco-lavado y prácticamente obligan a la unificación de la oposición (reunión en la casa de la embajada de los Estados Unidos).

    Ricardo Martinelli, al igual que Juan Carlos Navarro, desestabiliza los planes de perpetuarse en el poder de Patria Nueva. Patria Nueva son los hijos del proceso que entraron “limpios al gobierno y salieron millonarios” por no haber heredado nada de riqueza.

    (Apuntes de que Yo hacia entre Noriega y la CIA).

  3. Gran parte de toda estas verborrea son falacias e invenciones y mentiras por quienes aparecen en su drama falsario que de política no tiene nada. Para recordarles a estos frustrados abogados e historiadores que no acaban de mentir: Cuándo, en qué y dónde escursionó VICTORIANO LORENZO como militar para obstentar el cargo de general. Esas fueron invenciones del abogado Materno Vásquez (Q.E.P.D.). El Golpe de Estado del 11 de octubre de 1968, fue la INSUBORDINACION de algunos militares que no aceptaron el reconocimiento del electo Presidente Constitucional de la República Dr. ARNULFO ARIAS MADRID… Estamos dispuesto a un DEBATE ABIERTO Y PUBLICO, para que no se tragisversen verdades de la manera como lo estan hacieneo los enemogos plenipotenciarios de la democracia y del UNICO LIDER Y CAUDILLO en Panamá…. “TODO POR UN PANAMA MEJOR”.

  4. Manuel Solís Palma. Fue perseguido, encarcelado y exilado por el dictador Torrijos en 1968. Desde Costa Rica actuó en apoyo a las guerrillas de Chiriqui que fueron diezmadas con la intervención militar de USA. Fue un gran dirigente y colaborador como exilado en todas las actividades que se dieron desde Venezuela. Fue uno de los redactores del periódico clandestino “El Grito”. Se opuso a la dictadura de Torrijos y a los tratado fraudulentos y entreguistas. Fue apresado en Venezuela por órdenes de Torrijos junto a todos los panameños exilados en ese país, cuando unos guerrilleros dominicanos, exilados en Suecia, llegaron a Venezuela para vengarse de la traición de Torrijos al venderle las armas al Coronel Caamaño y luego delatarlo a las autoridades dominicanas; acción en que murió el Coronel Caamaño. Este tipo de traición se dio también posteriormente con un grupo guerrillero en Colombia, diezmado en la frontera del Ecuador, razón por la que ese grupo advirtió que serian ajusticiados dos jefes de Estado, cosa que ocurrió.

    Guillermo Rolla Pimentel
    grollap@hotmail.com