Manifestación por la Custodia Compartida y contra las Falsas Denuncias
Si la función de las leyes es evitar o regular los conflictos, lo primero que cabe decir de la vigente legislación española sobre divorcio (Ley 15/2005) es que se trata de un gran ejercicio de hipocresía.
Hay dos formas de divorciarse: por las buenas o por las malas. En el primer caso, la Ley es un mero instrumento administrativo, ya que no existe conflicto entre las partes. En el segundo caso, la Ley vigente es esencialmente hipócrita, porque lleva dentro el germen de la discordia y los incentivos necesarios para alentar un intenso conflicto.
“Se acordará el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento”, dice la Ley. ¿Y por qué habían de llegar a ese acuerdo dos personas que, por puro desacuerdo, están poniendo fin a su convivencia? En virtud de esa disposición legal, el derecho humano básico a las relaciones familiares pasa a depender de un absurdo: que dos personas cuyos desacuerdos son tan profundos como para llevarlas al divorcio estén de acuerdo en el aspecto más decisivo y trascendental de ese divorcio: la custodia de los hijos.
De este modo, la Ley se supedita a la actitud obstruccionista del cónyuge menos colaborador. Pero, ¿qué progenitor puede tener interés en obstruir una solución por mutuo acuerdo? Evidentemente, el que más tenga que ganar con ello. Como la práctica judicial asigna la custodia de los hijos de modo casi automático a la madre, la Ley está induciendo a ésta a no colaborar, sabiendo que su actitud será recompensada con la custodia exclusiva y las ventajas que conlleva: el control de toda la situación posterior al divorcio, el usufructo del domicilio familiar y las pensiones.
El resultado es que la Ley de Divorcio incentiva los conflictos y favorece las separaciones, instadas en más del 70% de los casos por la mujer, como principal beneficiaria. Al hombre le corresponderá:
· Abandonar el domicilio familiar con “lo puesto”;
· Ver a sus hijos dos fines de semana y cuatro tardes al mes;
· Pagar las pensiones sin posibilidad alguna de controlar su utilización posterior; y
· En caso de préstamo hipotecario, pagar las letras de la vivienda familiar que su “ex” disfrutará, tal vez, en compañía de una nueva pareja.
Pero las cosas pueden ser mucho peores si la Ley de Divorcio se utiliza conjuntamente con la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (Ley Orgánica 1/2004). En ese caso, cualquier mujer sin escrúpulos puede poner al marido directamente en la calle (previo paso por el calabozo) o en prisión con cualquier denuncia de malos tratos, incluso psíquicos. Por desgracia, en una sociedad hipersensibilizada ante la llamada “violencia de género”, los escrúpulos cada vez son menos. ¿Por qué habría de sentir escrúpulos una mujer a la hora de denunciar al marido si, desde las instancias oficiales, se le repite una y otra vez que una de cada cuatro mujeres son maltratadas? ¿Qué tendría de raro pertenecer a esa cuarta parte de población femenina? A fin de cuentas, en su famosa macroencuesta, el Instituto de la Mujer considera maltratada a la mujer si su marido “ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a algún partido, pertenecer a alguna organización)” o “no valora el trabajo que realiza”, entre otros comportamientos. Con tan buenos avales oficiales, cualquier mujer puede considerarse legitimada para interponer una denuncia de maltrato que le reportará beneficios sustanciales e inmediatos. El resultado es que las denuncias falsas en procesos de separación son actualmente un mal endémico.
Para el hombre, el efecto judicial inmediato de una denuncia de ese tipo es el alejamiento obligatorio. Por delante le espera una larga lucha para demostrar su inocencia y, cuando lo consiga, tratar de restablecer los vínculos afectivos con sus hijos, después largos períodos de alejamiento forzoso. Todo ello, sin olvidar otro riesgo aún mayor: que una denuncia falsa puede tener los mismos efectos penales que si fuera verdadera. A pesar de todo, las falsas denuncias proliferan cada vez más, dado el bajo o nulo coste judicial que tienen para la denunciante (la mayoría de ellas no se persiguen).
En su forma actual, el divorcio es para muchos hombres una catástrofe que, en cuestión de horas, puede convertir a un padre ejemplar en un paria expulsado de su casa (aunque obligado a seguir pagando la hipoteca), sujeto a una orden de alejamiento de sus hijos y al pago de las pensiones alimenticia (para sus hijos) y compensatoria (para su ex) y, por añadidura, imputado en un proceso penal.
En contradicción con los prejuicios ideológicos y los intereses creados en que se basa ese régimen legal y judicial, la realidad ofrece los datos siguientes:
· La población española es mayoritariamente partidaria de la custodia compartida (83% de respuestas afirmativas, según la encuesta Gallup de 2005).
· Casi todos los estudios comparativos sobre el bienestar del menor en regímenes de custodia exclusiva y custodia compartida llegan a conclusiones favorables para la custodia compartida.
· La práctica judicial de asignar de modo casi automático la custodia exclusiva a la madre se basa más en estereotipos y rutinas que en datos objetivos, ya que el riesgo de maltrato físico infantil aumenta drásticamente en los hogares monoparentales femeninos y los niños se desarrollan mejor en los hogares monoparentales masculinos, según los estudios comparativos que se han realizado sobre ambos tipos de hogares.
· La custodia exclusiva fomenta la conflictividad entre los progenitores y afecta negativamente al desarrollo del niño (síndrome de alienación parental (SAP), peor adaptación al entorno, menor rendimiento escolar, menos autoestima y confianza en sí mismos, y más probabilidades de sufrir maltrato físico, de experimentar embarazos prematuros en la adolescencia, de caer en la delincuencia y las drogas, etc.).
· El vigente régimen de separación y divorcio, con su dinámica de parte ganadora/parte perdedora, es el mejor caldo de cultivo para toda clase de abusos y, en particular, para el más eficaz de ellos a nivel judicial: las falsas denuncias.
· El vigente régimen de separación y divorcio, de efectos devastadores para muchos hombres, aumenta desproporcionadamente las tasas de suicidio masculinas (el número de suicidios asociados al divorcio se ha estimado, en lo que respecta a España, en unos 250 casos al año) y las formas más extremas de violencia doméstica (en torno al 80% de los homicidios de pareja se producen en contextos de divorcio en los que el hombre lo pierde todo y se propicia la reacción violenta y desesperada de personas que sienten que no se les puede quitar ya nada más en su vida).
Por eso abogamos por un divorcio justo y equitativo en el que no haya ganadores ni perdedores, sino igualdad de derechos y deberes para ambos progenitores. Por eso nos complace presentar la CUSTODIA COMPARTIDA como medicamento capaz de poner remedio a tantos males y preservar el derecho humano básico del niño a la atención y los cuidados del padre y de la madre. Por eso pedimos a todos que se unan a la manifestación del 21 de noviembre de 2009, cuyos detalles se han indicado en la cabecera del presente escrito.
CONVOCAN Y APOYAN:
Grupo Padres e hijos.
Asociación Renuka.
Asociación pro derechos del niño SOSpapa.
Asociación Projusticia.
Asociación de abuelos separados de sus nietos.
Asociación custodia compartida por nuestos hijos.
Asociación Amnistía Infantil.
Asociación nacional de afectados por el Síndrome de Alienación Parental.
Asociación APIF-Cádiz.
Asociación de afectados por denuncias falsas.
Unión de separados de Valencia.
Asociación SOSpapamama.
Federación de asociaciones por la custodia compartida.
Asociación Ambos.
Asociación de afectados por errores y negligencias judiciales.
Padres maltratados.
Asociación por la Custodia Compartida y la Igualdad en Castilla-La Mancha (ACCI-CLM).
Asociación Custodia Compartida Castilla y León.
Denuncias al Estado.
Asociación La Terraza.
ACCI Cuenca.
Dones per la igualtat i la Custodia Compartida.
Federacion valenciana por la igualdad y coparentalidad “pare i mare”.
Asociación de padres y madres separados “custodia compartida ya”.
Bienestar del menor.
Asociacion Oasis.
Asociación para la igualdad y la custodia compartida APLICC.
ACIPAMA.
Custodia Compartida, padres y madres en igualdad (CCPMI).
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Después de leer el artículo… nada mas que añadir… ASÍ ES, y lo dice uno que está pasando por todo esto y que jamas había pensado que se pudiera sentir tal IMPOTENCIA ante tal INJUSTICIA. Y que un tercero pudiera decidir y de forma incontestable sobre tu hijo y sobre tu vida. Y que una mujer con la que te casaste (y con la que en los buenos tiempos criticábamos a las mujeres que hacian estas cosas) ahora no solo te quite a tu hijo sino que pretenda meterte en la carcel (¿para que?) … A mi todavia NO me entra en la cabeza.
Yo aún sigo esperando la adopcion de medidas provisionales, pero por lo que veo y al como están las cosas, si no me suicido será porque no tengo valor, porque despues de que me quiten a mi hijo, de que me quiten mi casa y parte de mis recursos, la verdad es …. para que seguir viviendo?
Si alguien me lo cuenta antes de estar pasándome todo esto… DIRECTAMENTE NO ME LO HUBIERA CREIDO… pero… es así
Estuve 19 años casada con un hombre que era mi vida. Empezó dándome bofetadas, tal vez porque yo no le obedecía. Siete años después de casarnos y, habiendo superado entre medias una infidelidad de él con un hombre, sí con un hombre, nació nuestro hijo, al que él no deseaba. La cosa en principio fue bien, después todo cambió. Hubo un momento que me dijo que estaba enfermo. Y lo aprovechó para no dejarme salir de casa, prohibirme hacer deporte o salir a cualquier cena de empresa. Me robaba dinero, hizo separación de bienes y se compró dos pisos. A la vez, su trato con el niño se enfriaba. Y a mí me pegaba. Un día mi hijo me dijo: ‘si no te separas, te mata’. Se fue de casa. Y quiso volver. No quise. Me negué porque él cuando se había marchado a uno de sus pisos me dijo: ¿el niño ha estado enfermo? pues cuídale tú, que para eso quieres la custodia’. Ese individuo no ha parado de acosarme en cuatro años. Y es de los vuestros. Debéis estar orgullosos. Mi hijo decidió hace mucho tiempo que no quería saber nada de él. A lo mejor os podéis imaginar por qué. Él ya tiene 16 años.
LEY DE IGUALDAD = CUSTODIA COMPARTIDA NO = LEY DEL FEMINISMO = LEY DE LA DESIGUALDAD
MINISTERIO DE IGUALDAD = MINISTERIO DEL FEMINISMO = MINISTERIO DE LA DESIGUALDAD
Siento mucho el maltrato que algunas mujeres puedan estar sufriendo. Estoy de acuerdo con la aplicación de la justicia en este caso pero….
¿Qué tiene que ver esto con la custodia compartida?
Estamos hablando de la inmensa mayoría de los hombres que se separan, que no son delincuentes ni maltratadores, que quieren a sus hijos como sus madres y que no tienen nada que ver con tu historia.
¿Que tiene que ver tu historia con la custodia compartida para los padres que no son maltratadores?
Tuve una relación hace 2 años en la que todo empezó bien, y con el tiempo mi ex empezo a lanzarme comentarios negativos sobre mi trabajo e incluso sobre mi físico. Es decir, me faltó al respeto. Se lo permití no una, sino 2 y hasta 3 e incluso 4 veces. Cuando comprendí que no tendría solución simplemente TERMINÉ con el y mandé al carajo la relación aunque me costó, porque le quería.. Y santas pascuas. Si hubiese seguido permitiendo esto, ahora sería una “¿mujer maltratada?, por favor… echadle un poco de valor, que no es tan dificil. Somos mujeres pero no “tontitas”. Por esto no entiendo esto del maltrato psicológico, porque creo que quien es maltratada es porque quiere. Puedo entender casos en los que la persona no tiene independencia economica y puede verse obligada a aguantar, pero hasta cierto punto. Es decir, no puedo entender que exista una mujer maltratada psicologicamente con independencia economica, es que no lo puedo concebir. Con respecto a la física, yo cambiaria la ley de violencia de genero y la llamaria ley contra la violencia de superioridad y condenaria al que aprovechara una situacion de “superioridad” para maltratar fisicamente, ya sea entre hombre/hombre, hombre/mujer, mujer/ hombre o mujer/mujer, o cualquera de estos contra niños o ancianos. PENSADLO. Creo que se resolverían muchas injusticias e incongruencias de la Ley. Y lo del psicologico, quien aguante insultos sera porque es masoca…
¿?