La Guerra contra el Terrorismo y el Nuevo Orden

Casi nueve años después del 9-11; predominan dos ideas falsas o erróneas dentro de la administración estadounidense en lo referente a la denominada guerra contra el terrorismo en Oriente Medio. La primera, es que los grupos yihadistas actuales (Al Qaeda, Talibanes, Yihad Islámica, Hezbolá, Hamas) son organizaciones terroristas como las conocidas antiguamente través de la historia del terrorismo y que operaban clandestinamente fuera del marco del Derecho Internacional. La segunda idea refiere al cese de las hostilidades y a que el alto el fuego marca el final de la guerra en los países donde estas agrupaciones operan. Ni la primera, ni  la segunda de estas opiniones son correctas o validas.

Algunas de estas organizaciones como Hezbolá y Hamas, son satélites militares y teológicos de la Republica Islámica de Irán y actúan en Líbano y Gaza en cumplimiento de sus directivas. Se rigen por leyes propias y han instalado estados paralelos (tanto en el caso libanés como en la fractura que Hamas ocasionó con su separación de la Autoridad Nacional Palestina dirigida por el presidente Mahmud Abbas). Ambas disponen de ejércitos propios, fuertes y mejor equipados que las fuerzas de seguridad reconocidas oficialmente y han desafiado desde siempre las resoluciones de la ONU. Tanto Hamas como Hezbolá funcionan financiadas y entrenadas por Irán, la agrupación chi’ita libanesa libró la guerra del verano de 2006 con unidades bastante bien organizadas contra un adversario regional fuerte como es el ejercito de Israel. Como partido político representa gran parte -pero no toda- la comunidad chi’ita y cuenta con dos ministros que no se encuentran limitados en la toma de decisiones dentro del propio gobierno libanés.

Hezbolá es una entidad que pretende instaurar un estado islámico y confronta en el territorio de un estado que reúne todas las cualidades de un Estado legalmente constituido y lleva adelante su acción movida por el apoyo de fuerzas regionales como Irán, Siria y otros sectores radicales islámicos menores y se ha convertido en un nuevo fenómeno para abordar los asuntos de las relaciones internacionales. Lo mismo sucede con Hamas en Gaza.

Desde su creación, Hezbolá ha estado casi permanentemente en guerra. La primera de las tres guerras que lanzó, se produjo en 1983, cuando con su ataque contra cuarteles de los EE.UU. asesinó a 241 infantes de marina y convenció a los Estados Unidos que retiraran sus fuerzas pacificadoras de Beirut. La segunda guerra se centró en una campaña de hostigamiento que indujo a las fuerzas israelíes a que se retiren del Líbano Sur en el año 2000.

La tercera, fue la iniciada en 2006 con el secuestro de soldados israelíes dentro de territorio de Israel, hecho éste que origino la contraofensiva y el ataque israelí. Respecto de la sunnita Hamas, sigue los pasos de su agrupación chi’ita hermana en Líbano, propugna la destrucción del Estado de Israel y desde su creación ha ejecutado un sin fin de ataques suicidas y también con cohetes y obuses sobre ciudadanos civiles israelíes. En el caso de Hezbolá y su guerra de 2006, estamos hablando de un hecho que no fue menor, hablamos de un asalto cuidadosamente concebido contra el sistema internacional y el respeto por la soberanía e integridad territorial de un estado; no de un ataque terrorista aislado.

Existen similitudes en cuanto a la estrategia de guerra asimétrica por parte de Hamas y sus planificados ataques de cohetería contra pueblos del Neguev dentro de Israel. La creación y proliferación de organizaciones como Hezbolá, Hamas y Al Qaeda y sus modalidades operacionales dentro del campo del terror yihadista muestran su desprecio por la soberanía y territorialidad de los estados.

En su cosmovisión, la batalla no puede ni debe ser definida por las fronteras, los principios del nuevo orden mundial que buscan instaurar confrontan decididamente con las normas del derecho internacional al que rechazan, de allí que los yihadistas lleven adelante sus actos terroristas para socavar y minar regimenes de estados legalmente constituidos, el ejemplo concreto es Líbano, donde a pesar de haber perdido las elecciones de junio de 2009, han logrado imponer su estrategia para infortunio del pueblo libanés.

Los “alto el fuego” que se han instaurado tanto por la Resolución 1701 del CSONU para el caso del Líbano, o el cese de fuego unilateral que decreto Israel para finalizar su Operación Plomo Fundido del pasado año, de ninguna manera terminan o marcan el final de estas guerras; por el contrario abren una nueva fase en ellas.

Estos asaltos al orden democrático que amenazan también a otras regiones del globo por las recientes alianzas de estados islámicos radicales con gobiernos trans-regionales como el régimen chavista en Venezuela y con grupos transnacionales organizados como milicias narco-terroristas (las FARC colombianas) configuran un desafío particular para los deseos de pacificación que ha manifestado la administración del Presidente Obama en Oriente Medio, mas aun, cuando vemos que el fenómeno adquiere dimensiones globales donde las fronteras denotan pocas tradiciones nacionales. Tanto la crisis del Líbano, como la ofensiva contra Hamas, como el incremento de las acciones de los terroristas en Yemen, Afganistán y Pakistán son casos clásicos que muestran ese patrón.

Aunque para las reglas del viejo Orden Internacional, la guerra del Líbano técnicamente ocurrió entre dos Estados -Líbano e Israel- y lo mismo en Gaza -entre los Palestinos e Israel-, en el caso del Líbano, el único conflicto territorial se refiere a una  pequeña porción de territorio libanés que son las Granjas de Shebaa, ocupadas por Israel desde su guerra con Siria en 1967 y erróneamente sindicadas por la Comunidad Internacional como que no son parte del Líbano, error que fue certificado por la ONU en el año 2000. Mientras que en Gaza, no hay ocupación desde que unilateralmente Ariel Sharon decidió la desconexión y retirada de allí hace más de 3 años.

Con todo, las normas internacionales existentes obligaron a Naciones Unidas a negociar el alto el fuego con el gobierno libanés, aun cuando este no controló nunca ninguna acción de Hezbolá, ni antes, ni durante los combates, como sigue sin controlar a la organización en la actualidad. Esto, más allá de la intervención del estado libanés legitimo en los arreglos para el alto el fuego con Israel y su claro papel en el final de las acciones militares nos muestra indubitablemente que los objetivos verdaderos de la guerra libanesa fueron transnacionales y no libaneses. Difiere el caso de Hamas, pues mas allá de las negociaciones para el alto del fuego en las que intervino la ANP, Egipto y los países integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, éste se realizó de forma unilateral por parte de Israel.

¿Que se pretendió entonces con estas guerras trasnacionales llevadas adelante por el yihadismo radical? Evidentemente han habido “factores primarios”, a saber: a) contemporizar las  milenarias  y viejas fracturas y odios  entre sunnies y chi’íies en base al odio a Israel y a EE.UU. b) dispersar la presión diplomática en el programa nuclear a favor de Irán y c) posicionar a Irán como factor de importante equilibrio en cualquier negociación regional. Como “factores secundarios” podemos mencionar: d) bloquear y llevar a fojas “Cero” el Proceso de Paz Palestino-Israelí y e) fortalecer a Siria -el segundo patrocinador principal de Hezbolá y Hamas- en su posición para regresar al Líbano e insertarse con éxito en la comunidad internacional de la que estuvo aislada desde la Resolución. 1559 del CSONU de septiembre de 2004.

Estas son las razones por las cuales el balance de las pasadas guerra en Líbano y en Gaza se debe determinar en gran parte en términos psicológicos y políticos, lo mismo para las acciones que se desarrollan actualmente en Irak y Afganistán, y las que comienzan por estas horas en Yemen.

Lo cierto es que mucha de la observancia excesiva sobre la discusión de alto el fuego, aplica verdades tradicionales a situaciones sin precedentes, y allí reside el error de evaluación de los países del mundo libre. Los principales actores en estas guerras, Hezbolá, Hamas, el Taliban y Al Qaeda no son partidarios del alto el fuego y han rechazado de forma absoluta desarmarse. En la actualidad, la administración estadounidenses apuesta por un proceso político que genere la apertura para una paz duradera en la región, según George Mitchell, enviado del presidente Obama. Pero ¿cómo podemos pensar que habrá de prosperar favorablemente el proceso político cuando las fuerzas de la ONU y la OTAN se hallan condicionadas por Siria y el Régimen de Irán?

Sin lugar a dudas, el movimiento futuro de los grupos terroristas será una tentativa por dominar sus respectivos gobiernos usando la intimidación y la violencia como también por medio de la  manipulación de los procedimientos democráticos. En tal situación, Irán y Siria estarán en una posición más fuerte para controlar las reglas del alto el fuego mucho más que Naciones Unidas e imponer así su voluntad y sus políticas dentro del Líbano, Gaza, Irak y Afganistán. De allí que el desafío fundamental para la política de occidente y el mundo libre debe centrarse en un objetivo principal, el de prevenir y neutralizar estas organizaciones políticas-terroristas.

Después de ser atacado por los misiles yihadistas desde Gaza y Líbano, Israel encontrará serias dificultades para llevar futuras negociaciones de paz si se encolumna sin objeciones en las políticas estadounidenses para la región, ni podrá, bajo las condiciones actuales, encontrar un socio para garantizar seguridad, los yihadistas boicotearan cualquier proceso de paz en cumplimiento de ordenes de Irán  y Siria quienes no tienen ningún interés en la creación de un estado palestino democrático.

La indefinición de la situación en este tópico y una continuidad prolongada del tema hará insostenible el status quo. Un nuevo mapa de ruta debe emerger en Medio Oriente para sostener la política en la región. Esta nueva alternativa es indispensable para ocuparse de la crisis producida por la combinación de la política fanática de los grupos que se han erigido en estados dentro de los estados, un proyecto común entre América, Europa y los estados árabes del Golfo es necesario para un acercamiento común que aporte la definitiva resolución. Así, se comenzara a neutralizar las políticas desafiantes de Irán quien entrena, financia y equipa a varios de estos grupos al tiempo que continúa trabajando en un programa de armas nucleares que conduciría a la proliferación nuclear. Es más que evidente que el desafío ahora es sobre el orden mundial más que sobre los ajustes dentro de un marco regional aceptable.

Una política atlántica y global común debe llevarse adelante e incluir a los estados árabes del Golfo, esta debe ser la prioridad inmediata. Ambos lados del Atlántico deben poner sus mejores esfuerzos, ideas y hombres para ocuparse del peligro común de una guerra más amplia que se convierta en una guerra religiosa (con la que se darán de nariz los mentores de las alianzas de civilizaciones más temprano que tarde). Esto no se puede lograr con meras resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU; las resoluciones del CSONU deben emerger de una estrategia convenida, consensuada y compartida en sus fines y objetivos. Se debe estar atento a estas preocupaciones y estar preparados para llevar adelante una exploración seria de las perspectivas que eviten la confrontación.

La cuenta regresiva esta en marcha, ya no alcanza con discursos buenistas de funcionarios irresolutos que impostan un gesto adusto cuando se encienden los flashes y los periodistas preguntan.

Sobre George Chaya

George Chaya es Escritor, docente y analista político internacional, de origen libanés especializado en asuntos de Oriente Medio, sus conflictos regionales y su impacto en Occidente. Es experto en el tema de contra-terrorismo. Estudio Periodismo y Comunicación Social en el Chicago College de la Universidad de Chicago, US. En la actualidad, es asesor y consultor independiente en temas relacionados al Oriente Medio e Ibero América. Conferencista Titular por la Internacional Consulting in Policy Affaires on Middle Eastern and Latin América. Comentarista político para Radio Miami Internacional. Analista Experto en Oriente Medio en la Fundación Safe Democracy en Madrid. Asesor del Consejo Académico de Infomedio en Madrid. Escribe para varios medios en español como: Diario ABC y Diario La Razón, ambos de Madrid; GEES (Grupo de Estudios Estratégicos); Diario del Exterior y para el " Diario de América" en los EE.UU. Chaya ha desarrollado trabajos de investigación independientes y también para varias ONG's como analista internacional en lo concerniente a la guerra civil libanesa (1975-1991) y al terrorismo global a partir el 11 de septiembre de 2001 en lo que respecta a Al Qaeda y su ideología, y a las estrategias locales y regionales de grupos yihadistas indagando el nacimiento, las causas y el desarrollo de esos movimientos radicales en el Mundo Árabe, África y Asia, y sus repercusiones en América Latina en particular y Occidente en general. Se desempeñó como editorialista, corresponsal de guerra (entre 1982-1987) durante la confrontación civil libanesa , jefe de redacción, analista político y económico y columnista de varios semanarios y publicaciones mensuales en español, árabe, francés e inglés (1988 - 1999). Ha sido consejero académico en varias ONG europeas en temas relacionados con derechos humanos, minorías y derechos del niño y la mujer en países árabes. Desde el 2003, George Chaya es miembro consultivo de la ONG S.O.L.I.DE, París, France. Entre 2002 y 2005 Ha colaborado con distintas Organizaciones de los países libres en el caso de violaciones a los derechos humanos en la región del Oriente Medio. Desde Diciembre de 2003 y hasta Mayo de 2007 Chaya se desempeñó como Director General de B.I.L.A.L. (Bureau de Informaciones Libanesas para América Latina), órgano de prensa en idioma español de amplísima distribución en toda Latinoamérica abarcando aspectos políticos, económicos y sociales de la región del Oriente Medio, historia de los conflictos étnicos y religiosos de las civilizaciones, fundamentalismos, derechos humanos y nacionalismos en el Medio Oriente. George Chaya ha participado y brindado numerosas conferencias en varios países de Oriente Medio y en diversos lugares del mundo (Francia, Bélgica, EE.UU., Canadá, México, Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y República Dominicana). Los resultados de su trabajo de campo son leídos en EE.UU. España, Australia, Inglaterra, Suecia, Francia, Canadá, Líbano, Egipto, Jordania, Israel, Italia Uruguay, Venezuela, Colombia, Perú, Costa Rica, Puerto Rico, República Dominicana y México. Ha publicado cientos de artículos y editoriales sobre cuestiones globales del Medio Oriente en varios periódicos de Beirut y la región y en diversos países de habla hispana en América Latina y España. Ha sido entrevistado por diversos medios de comunicación internacionales, entre ellos: LBC –Lebanese Broadcasting Corp., Abu Dhabi TV, New TV SAT (Líbano), FOX News, Al Jazzera TV, América TV, Cadena Caracol, Canal 26 TV de América Latina. En la actualidad, es consultado asiduamente y convocado en calidad de colaborador por diferentes programas internacionales de Radio, por periódicos de Hispanoamérica y del Estado de Florida, US como así por LBC, FOX, TV 5 France, TVE edición Internacional de España y Radio France Internacional. Sus intervenciones apuntan hacia la problemática en el campo político y el análisis del conflicto árabe - israelí, con el fin de hacer proyecciones, evaluaciones y política comparada sobre los distintos escenarios de la región y su impacto en Europa, EE.UU. y América Latina. George Chaya fue distinguido en Marzo de 2004 por HRJ “por su labor en defensa de los derechos fundamentales”. En Junio de 2005 recibió una “mención honorífica por su tarea de prensa en favor de los derechos humanos en Oriente Medio” de parte del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina. En noviembre de 2007 se hizo acreedor a un “reconocimiento honorífico” del Comisionado de Naciones Unidas para Oriente Medio y África del Norte por su labor en pro de la libertad de prensa y la difusión democrática de noticias en los países árabes.

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