El efecto mariposa, perdón, el efecto Guti (Contracrónica del Real Madrid 2-0 Málaga)

El efecto mariposa funciona en un contexto de caos y hace imposible las predicciones científicas, y el efecto Guti funciona en un equipo caótico e imposibilita las predicciones futbolísticas.

El Real Madrid comenzó el partido como acostumbra, dormido, soso, desconcentrado, falto de fluidez y con más errores que aciertos. Los de arriba, Kaká, Benzemá y Cristiano Ronaldo, estaban voluntariosos pero la ansiedad les podía y no combinaban como debían.

Todo apuntaba a un partido más, un partido sin historia, de esos que los periodistas detestan porque son incapaces de sacarles el jugo que necesitan para sus titulares sensacionalistas, pero, entonces, en medio del caos, apareció Guti.

Guti es un jugador al que amas y odias por partes iguales. Amas cuando le ves jugar con voluntad, con ganas, con implicación, porque pocos jugadores ha habido en la historia con la calidad del de Torrejón, pocos con su visión de juego, pocos con su técnica individual. Pero también le odias porque maldices su indolencia que le ha convertido en un jugador más, cuando podía haber marcado una época, porque ves que no rinde como debería, porque llevas toda la vida soñando con una décima parte de su calidad futbolística y ahora ves como él la desaprovecha.

Pero Guti es un jugador sobresaliente, uno de esos jugadores diferentes, de los que sobresalen con su sola presencia, como lo fue Butragueño o como lo fue Laudrup, jugadores fuera de serie que destacan entre la excelencia por ser, simplemente, diferentes, y, por ello, no pudo dejar de aparecer en un partido como el de ayer.

Apareció en los lugares en los que él se mueve, lugares prohibidos para el resto de los mediocres, lugares en los que él ve el hueco donde sus compañeros ven piernas de rivales. Inició la jugada del primer gol con un pase preciso entre líneas a Benzemá, que luego combinó de manera perfecta con Kaká y éste con Cristiano Ronaldo, para el primer gol.

Luego encontró a Cristiano Ronaldo en la frontal del área y el portugués al verse en tan insultante soledad no pudo por menos que marcar uno de los mejores goles de la jornada.

A partir de ahí, la nada, el caos volvió a aparecer, Guti siguió encontrando huecos, pero sus compañeros, como queriendo hacer de menos al canterano, no apreciaban sus regalos, ni siquiera Kaká, un jugador que venía como salvador pero que cada día queda un poco más en evidencia ante Guti, porque Kaká necesita espacios para vivir, Guti los crea, y el Real Madrid nunca tiene espacios para jugar, se los tiene que crear, por ello un Guti involucrado en el proyecto es vital para el buen funcionamiento del equipo.

Un equipo que se quedó con un jugador menos por una mala interpretación del fútbol por parte del árbitro. Vio como agresión un braceo de protección de Cristiano Ronaldo, algo que cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que no es agresión, pero que el árbitro, buscando su minuto de gloria por expulsar al jugador más mediático del mundo, no dudó en calificarla como tal.

Ahora el Madrid pierde al portugués para su visita a Riazor, una baja importante, pero que no debería afectar al juego del equipo, porque Guti ha vuelto y hay que aprovecharle hasta que vuelva a desaparecer en no más de 10 partidos.

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Acerca de Ruben Sancho

Escritor salmantino, hotelero de profesión, economista de formación y soñador de ideología. Redactor Jefe de El Librepensador, Subdirector de Letras, y autor de la colección de relatos "Un lugar llamado Fracaso"(Bubok, 2009).

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