Enganchados al gol (Contracrónica del Tenerife 1-5 Real Madrid)

¡Ay, el gol! Ese bendito grito colectivo cuando el balón supera la línea de portería y besa, siempre con cariño, las redes que la salvaguardan de la mediocridad, ¡ay, el gol!, cuantas alegrías y cuantas tristezas puede haber en este monosílabo carente de autonomía bipolar, ¡ay, el gol!, cuantas mentiras se han creado a partir de él y cuantas verdades se han caído por su ausencia, por su ausencia siempre caprichosa.
¡Ay, el gol!, que viene y va, va y viene, a unos cuesta tanto y a otros tan poco, unos tienen que jugar al fútbol, a otros les basta con dar el balón a un delantero en racha, por ejemplo, a Higuaín, un argentino que crece cada día y ya todos desconocemos su tope, su techo, su límite, un argentino que sí parece ser del gusto de Valdano, ¡ay, Maradona!, ¡qué pena de gol! Tantos quiso marcar que tuvo que vender su cabeza al diablo, y éste todavía no se la ha devuelto.
¡Ay, el gol! Qué fácil parece cuando es el Madrid el que tiene el balón en su poder, el balón, ese mal necesario para marcar gol, ese artilugio redondo que circula a trompicones hasta que llega a las cercanías del área rival y ahí ya sólo tiene dos destinos, o pasa a posesión del rival, o se convierte en gol, sin término medio, el cielo o el infierno.
¡Ay, el gol! El Madrid sigue enganchándose al gol, vive del gol, del gol se alimenta y no quiere saber de nadie ni de nada que no esté relacionado con el gol. ¿Para qué quiere practicar un juego bonito si tiene gol? Es el razonamiento del rico, del que se sabe superior, al menos aquí, en la Liga, ¿qué pasará en Europa? Ya queda menos para resolver esta incógnita.
¡Ay, el gol! El Tenerife lo intentó, jugó bien, llegó al área madridista, pero no tiene dinero para comprar el gol, Nino es un buen delantero, pero no termina por romper en Primera División, tal vez se le queda grande, tal vez no, pero el caso es que no logra destacar, y el Madrid, el Madrid tiene a Higuaín en racha.
¡Ay, el gol! Y a Cristiano Ronaldo en plan estrella, y a Kaká en plan estrellado (ya verás como algún día me tendré que comer con patatas todas mis críticas al brasileño, ¡ojalá llegue ese día), y a Xabi Alonso en plan mariscal, y a un Raúl Albiol con una seguridad impactante (¡qué poco se echa de menos las inseguridades de Cannavaro, sí, ¿te acuerdas?, el Balón de Oro más injusto de la historia!).
¡Ay, el gol! Once lleva el Madrid en dos jornadas y no parece que haya roto a jugar bien, ¿para qué?, pensarán los más forofos, ¿quién necesita el fútbol? Yo, yo necesito el fútbol, yo le reclamo fútbol, quiero fútbol, fútbol y gol, gol precedido de fútbol, no gol precedido de jugada puntual.
¡Ay, el gol! ¿Y quién soy yo para criticar a la Galaxia? Un loco enamorado del fútbol, apasionado del dominio del balón y amante de las triangulaciones explosivas, ¡ay, el gol!, ¿me puedo conformar con el gol? No sé, ¿me puedo conformar con la amistad de la mujer amada?
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