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Silvia Lázaro Díaz, escritora de narrativa y poesía

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Entrevista publicada en la Revista Digital de Cultura
Letras (Fuengirola)

Si uno, por esas cosas de las casualidades, se encuentra un día, en alguna presentación de libro, o en una exposición de pintura, a una mujer como Silvia, puede decir que ha encontrado un diamante en la cantera, que se pule conforme escribe, ya sea en prosa o en verso, e incluso en formato visual con sus pequeños formatos de vídeo.

Una mujer comprometida, creadora y con inquietudes que lleva adelante su proyecto de escritora al que ha consagrado toda su existencia, porque decidió, en su día, dejar a un lado la vida funcionaria para dedicarse a la difícil tarea de escribir, de luchar por expresar lo que lleva dentro.

Para Teresa…su última novela, que ha sido publicada en un formato poco usual, no me refiero al soporte, ya que es libro de papel como los cánones dictan, sino en la original forma de publicar la novela en dos idiomas, español y francés, así el libro tiene dos portadas y carece de contraportada porque ésta se convierte a la vez en portada del libro en francés o del libro en español, según nos interese leer en uno u otro idioma.

La historia de esta novela ocurre en Andalucía, en la España de los 70, los años del fin del franquismo y los de la transición. Es un relato fragmentado, con un orden cronológico trastornado en que Teresa, la protagonista, es una mezcla de todas las mujeres de aquella época, y da cuenta de los sufrimientos y de las esperanzas de dichas mujeres. Más allá de la historia de la propia Teresa, se trata de la Historia, de un período clave para España: la opresión que sufre Teresa en la sociedad bajo la dictadura que agoniza. “El estilo de Silvia Lázaro Díaz, poético, sorprendente, emocionante, transforma el plomo de la dictadura en pepitas del oro más puro”.

Esta novela ha sido editada por Éditions equi-librio, y podemos comprarla en Librería Rayuela IDIOMAS, Pl. de la Merced, 17, 952 224 810; LIBRERÍAS PROTEO PROMETEO, www.libreriaproteo.es, 952 219 019 o solicitándola vía Web directamente a la editorial francesa, el precio no varía.

Para que nos hable la autora de su obra y de ella hemos decidido hacerle esta entrevista para la Revista Digital de Cultura Letras (Fuengirola), y para el diario Online El Librepensador.

S: Hola Silvia, gracias por concedernos esta entrevista, y dedicarnos tu tiempo. ¿Cuándo decidiste dejarlo todo en pos de la escritura?

SL:

¿Cuándo? Te vas a reír. Cuando me dejé llevar por la vida. Tropezaba con mis fantasías y me daba de bruces. ¡Cómo duelen las tortas! Deseaba escribir guiones cinematográficos. Un imposible. Los cursos son carísimos. Imposible para mi bolsillo. Tenía historias apelotonadas en el trastero, y asumida mis circunstancias (o el curso y mucha mortadela, o bien, olvidarme del mismo e irme a la playa con un bocata de jamón serrano), me dejé llevar por las mismas: me senté a narrarlas de la forma que pude, con el divino papel y un lápiz (me gusta el carboncillo). Las maqueté en mi viejo ordenador ya desahuciado. Así escribí primero “Mariposas Blancas” y después, “Para Teresa”. Estos fueron los primeros textos que escribí para que se leyeran.

S: ¿Eres una escritora romántica, o una bohemia empedernida?

SL:

Ahí callo. Cuando sepa lo que soy, quizá no quiera ni enterarme. Intuyo que soy una mosca cojonera.

S: ¿Qué intenciones tienes al escribir?

SL:

Extremar y hacer uso de mi libertad de expresión con el arte de fabular: mentir y que se sepa que miento cuando novelo (no soy periodista ni lo deseo). Cierto es que escribo textos sociales, comprometidos con los temas que me exaltan. Entonces, modero mi ira (estupidez) cuando escribo poesía o narrativa social. Es necesario en estos tiempos y en todos (pues los pasados tampoco fueron mejores). Y ocasionalmente surge el arte en mayúsculas inspirado en lo social. Hay que pasar el rasero y distinguir entre panfleto y Literatura, limpiar los textos, porque la Literatura es mucho más; es el arte comprometido con la creación, sin sometimientos. Imagina que estás al borde de un acantilado, sin agarraderas ni nadie que te salve: dócil te lanzas porque el vacío es el arte y mientras estás creando, las percepciones mutan sorprendiéndote. La vida te constriñe y te ata. Si te sales de la norma, recibes palos. Al crear, algo raro debe ocurrir en la química del cuerpo, que te desbarata y muscula, alucinas y disfrutas. He de reconocerlo: soy drogadicta, me gustan los estados alterados de conciencia que se generan cuando me entrego al escribir (y al leer y disfrutar con las creaciones de los otros sea en el arte que sea). Soy adicta a esto sin importarme el resultado. Después llega el tiempo de pulir: pulir es hacer comprensible lo hecho, poder compartir usando los códigos consensuados, etc.

S: Observando a Silvia, uno descubre que su baúl no está vacío, que posee un bagaje repleto de experiencias, agradables, y, cómo no, también, desagradables; ¿qué tienen tus escritos de ese bagaje?

SL:

Los sueños. Mis fantasías. Muchos años me he tirado confundiéndome. Mezclaba lo onírico con lo real. Lo real es para mí, mío e íntimo. Lo que sucede es que estando en vigilia sueño, fantaseo y hay veces que debo parar (problemas de conducción, pierdo el hilo en una conversación, me voy con mis “pajarracas” en el momento cumbre, en el que me van a dar el dato…). Estoy bozada y debo escribir.

S: ¿Es duro el camino para llegar a ser escritora consagrada?

SL:

Siendo pre-adolescente, me negué a que un sacerdote del Pilar de Zaragoza me otorgara la gracia perdida por mis pecados. Sigo igual. ¿Consagrada? Lo que es duro, es llegar al último respiro de vida con los mínimos de dignidad impolutos. Todo tiene un precio (yo también, soy humana y tengo descendientes a los que debo sacar para adelante). Seré incoherente, no pretendo ahora vivir de la literatura. ¿La razón? El miedo. Cuando supere el miedo al ridículo, hablamos.

S: Esta pregunta es muy típica, pero no puedo dejar de hacértela, ¿desde cuando escribes con intención de ser leída?

SL:

Cuando tuve baja la autoestima. Necesité confirmación (el llamado consenso intelectual). Necesita saber que en mi nuevo trabajo iba encaminado. (¿Viste? Se repiten mis miedos). Y acerté: “Para Teresa” llegó a ser finalista en un premio de los gordos pese a sus múltiples incorrecciones gramaticales (aluciné); el País Literario publicó “El número 23 de la calle Trueque” (me encantó); trabajé con Alas y luché como supe, usando los recursos gratuitos que obtuve para su difusión, ellas me correspondieron con mimitos (un lujo).

Ahora que tengo la autoestima sin sobredimensionar (en su tamaño correcto), soy cautelosa: solo deseo que se lea lo que está muy pulido, trabajado, convertido en texto literario o en texto blogger, con los criterios de calidad que mis cortas luces (hay que estudiar mucho) me lo permiten.

S: Esta es una pregunta que acostumbro a hacer siempre a mis entrevistadas o entrevistados. Vila Matas dice en su libro El mal de Montano que una de las preguntas que hacen los periodistas actuales a los escritores es: ¿Cuáles son las tendencias de la literatura actual?, y ¿A dónde va la literatura?, suscribo estas preguntas, Silvia, dinos a dónde crees que va la literatura si es que va alguna parte, y cuáles son, según tu opinión, las tendencias de la literatura actual, y ¿qué lugar ocupa la mujer en la literatura actual?

SL:

¿Tendencias? Existe una globalización multicultural de apetencia caprichosa en donde es imprescindible releer a los Don y a las Doña(s) de la Literatura para identificar los textos plagiados. Sin embargo, cuantos más seamos los que escribamos, incluso escritos que masajean las estructuras gramaticales de otros/as y que se venden en la industria, mejor, más culto se hará este mundo, más lectores potenciales habrá. Es una auténtica revolución. Estoy convencida de que hoy se lee más que antes y que se han ampliado las lenguas, sus gramáticas, los soportes, los recursos expresivos… con el mundo digital. Ello implica alfabetizarse en español, inglés, chino= programación (…). Intercambio, trueque, comunicación son hechos palpables. Razones, pensamientos, ideas, soluciones en movimiento (…) circulan con libertad entrecomillada: la palabra es pensamiento y quienes la usamos como materia prima de creación (trabajo), estaremos aportando imaginación a este mundo caótico. Quizás alguien lea algo y se dé con la solución para resolver las dolencias de este planeta acelerado y desigual. Apuesto por “que cada cual haga brillar el hoyo que le toca (o se busca) a través de lo divergente, la inteligencia creativa”.

¿El destino de la literatura? Una superviviente en pedestal. ¿No lo percibes? Las nueva generaciones de humanos cada día tienen la cabeza más gorda: palabras, imágenes, pensamientos, bits… hacen que crezcan los cráneos. El ser humano es LITERARIO desde sus albores. Lo musical y la palabra rimada son las herramientas que usa para el desarrollo y el aprendizaje de la lengua de su grupo cultural. No hay que temer por la Literatura. Hay que ser respetuosa con ella e intentar escribir textos con arte. Hasta ahora he hablado de Web. Si te refieres a la Industria Editorial, ésta está dando palos de ciego. Busca cómo y no sabe muy bien de qué manera vender para subsistir. Confío en la calidad de los libros que ofrecen las pequeñas editoriales que (según opino) las crean unos bandoleros y bandoleras altruistas. Montan estos negocios porque se sienten mecenas. Las grandes editoriales, de vez en cuando aciertan, pero como generan empleo, puestos de trabajo fijos, no les queda más remedio que vender; deben salirle las cuentas.

¿La mujer? Encuadro el tema desde tres ángulos, dinero, suerte de nacimiento y tiempo.

- Con hambre y frío se piensa en comer y abrigarse, y se reclama justicia social, un reparto más equitativo de la riqueza y que por favor, no les dé por inventarse una guerra en el país donde se reside.  Aquí, la mujer se me aparece con la boca abierta y las uñas sacadas para agarrarse a la vida como pueda y salvar a su prole. Imprescindible. Su teta da de comer a los bebés.

- Si naces en la zona VIP del planeta, cabe la igualdad ceñida al tema mujer y en este punto es necesariamente fruto de un trabajo responsable realizado por un conjunto de personas (seres humanos: hombres y mujeres). La relevancia no se alcanza con los genitales, sino trabajando un campo o porque naciste con un don. Aquí, la mujer tiene expectativas. Deben cambiar algunas cosillas y esto es tiempo. Hay que esperar:

- Hay que ser pacientes y respetuosos/as con los ancianos sabios; ocupan cargos y eso les dará para cuando se jubilen (a no ser a que se les anime a que se retiren anticipadamente con honores como hicieron con la vieja guardia franquista de militares). Cuando se refresquen los mandos, llegará la paridad vía natural. Sin cuotas ni empujones. Hablo de la zona VIP. Quien se lo trabaje o tenga la virtud en los genes, si cumple los requisitos, sea mujer u hombre, que obtenga lo que le corresponda. Repito: esto es tiempo y hay que esperar.

-  Hay que esperar que las nuevas generaciones de mujeres olviden el destino heredado de la cultura ñoña: ser domésticas y serviles. O si optan por ello, muy respetable, que sea por libre elección que en estas tareas también hay gusto para ellas y para ellos. Las que deciden indagar en otros campos, deben pensar que no son doñas imprescindibles en el hogar. Esta idea (pensar que tú eres la que sabe dar el biberón bien, o cocinar exquisiteces o…) es arma de múltiples filos y el más dañino es el que contamina el tiempo destinado a la creación: si tienes que ganar dinerito (jornada laboral), cuidar y mantener el hogar y el cargo de doña perfecta, cuidar de los mayores que por costumbre toca, relajarse cinco minutos y comenzar con el entrenamiento físico para que las carnes no se caigan y demás inventos de la estética… Dime cuándo (gruñido) escribes, inventas, creas o recreas. No hay, a no ser que se lo robes al sueño, y entonces terminas enfermando. El tiempo hará posible la igualdad en las zonas Vip del planeta si no se desmantela las estructuras donde se trabaja en grupo (ellos y ellas por la utopía).

Después de tres años observando, recapitulando, reseñando en “escritoras andaluzas” puedo afirmar que hay un patriarcado literario: una voz masculina mediocre encuentra camino en la industria editorial, sin embargo, deben ser brillantes los escritos de mujer para que se apueste por ellas. Así están las cositas, pero pronto cambiarán. ¿Por qué? Por empeño y calidad.

S: Para teresa… ¿es una novela más de la posguerra civil española?

SL:

Es saberse que la vida te la han pintado dura en los comienzos, comienzos que sin remedio arrastran y te toca vivirlos con poco margen de maniobra. Es vivir el tiempo de hervideros de libertades, darte cuenta que te la meten bien metida y sentir la traición de los tuyos en carne, correspondes con igual arma: tú también traicionas. Es engendrar para morir, matar y perderte, y sobre todo, es renacer pensando que si te empeñas en vivir, vives marcando tú misma las pautas de mínimos que harán que no te conviertas en un borrón. Te pregunto: ¿Es esto Transición Española? Haz memoria. Fusiono rural con urbano, música con literatura, teatro con vida, recuerdos con locura. Te pregunto: Es esto Transición española. Haz memoria. Para Teresa es entropía, para mí imprescindible si quieres entender la España del siglo XXI. La memoria fresca debe ser transmitida a los nuevos.

S: A la hora de publicar tus libros, ¿qué dificultades encuentras?, ¿existe apoyo por parte de organismos oficiales?

SL:

Soy o mejor, quiero que mis textos tengan algo que me levante del asiento y me ponga a buscarles hueco. Aún no lo he hecho, no me he movido con el protocolo que se exige para colocarlos. Ni he presentado ni mi libro y debo hacerlo. (Éste me lo publicó la editorial porque casualmente me leyeron, pidieron. Les mandé. Les gustó y me publicaron. Como en un cuento, pero real). Nada. No he hecho nada al respecto. Web, mucha Web, y en la actualidad ni envío para que me publiquen en las distintas revistas literarias que existen. Los acumulo, los ojeo, sigo con los nuevos, vuelvo a los ya viejos y pienso (…). Cuando el ímpetu me llegue, me moveré.

Sobre ayudas oficiales, te afirmo: una persona no es organismo meritorio para la concesión de ayudas. Sé que hay recortes, que las editoriales andaluzas están pasando las de Caín y que al asociacionismo cultural no le salen las cuentas para organizar movidas. La crisis abofetea a la cultura.

S: ¿Catalana de nacimiento, malagueña de adopción?

SL:

Sin raíces. Descatalogada. Excluida de cualquier lista cuyo criterio sea por nacionalismo provincial, regional o el que sea. Me gusta Barcelona, Madrid, París, Lisboa, Sevilla… todo, hasta Lepe. Conozco Málaga, me crié aquí, la añoro y la detesto porque en esta ciudad vive el alacrán maldito que hace que se distorsione su grandeza: ¡Cómo es posible que el cemento haya sido y sea una fuerza que da y quita!  A más años viva (vieja), menos entiendo el concepto de fronteras. Me gusta el mundo y es mi sueño: vivir por épocas en distintas partes del planeta, ser nómada y escribiente, y que mis huesos no tengan lápida.

S: Además de ser escritora te dedicas a editar el blog de Escritoras Andaluzas, ¿el escritor debe ser Blogger en el siglo veinte y uno?

SL:

El escritor debe ser libre, dar rienda suelta a su arte. La literatura de Blogger tendrá sus registros en las enciclopedias en breve. Existe, es emergente y tiene idiosincrasia propia. Insisto: la literatura de blogger debe ser cuidada. Afirmé esto en el prólogo que escribí en el libro “Encuentros en la Tercera Tecla” de mi ya amigo Fernando Ortega y sigo pensándolo. Soy cabezona:

“La literatura del que escribe en bitácora que se actualiza a diario desnuda al literato hasta tal punto que se teclean frases bellas, porque nacen así, con cuerpo de ser futuras grandes de la alcurnia del Arte, y re-leídas, dejadas reposar, ruborizan al creador o creadora. Por ellas se fugan pensamientos íntimos, contradictorios, catárticos, ridículos y dañinos para sus amos. Leídas ellas, literatura digitalizada, percibes valentía, se observa a la autocensura borracha, de cuclillas y renegada. A diario hay que estar vivaz, enérgico, persuasivo, rápido y hábil. No caben ni las fronteras ni los filtros para la libertad de expresión. (…) “

S: “La literatura de blogger (naciente) precisa ser cuidada”. ¿Qué crees que ocurrirá con el tradicional escritor?

SL:

Es como cuando el cine se asustó ante la llegada de los videos: dime si no te gustan los cortos, los vídeo- clics, los anuncios publicitarios. Una vertiente del contenido audiovisual (cinematográfico) se adaptó a las tecnologías entonces novedosas. Se incorporaron al mundo con ARTE. De la tele, me gustan los anuncios. Eso veo.  De los festivales de cine, me gustan los cortos y los documentales. Eso veo. Y al cine entro con sumo respeto, esperando que la peli me ponga al revés: es un medio ecléctico y poderoso. ¿Viste? Con la llegada del vídeo, el cine se dimensionó, creció. Con la llegada de la literatura de blogger, el escritor o escritora tradicional (como tú lo llamas) se dimensionará, crecerá también.  El o la blogger es consciente del sentido que tiene la inmediatez de la frase escrita: escrita en ese instante, después se recoge (sabiéndola compartida con otros) y en reposo, se convertirá en futura grande de la alcurnia del Arte si ese es su destino. Es ahí donde recae la importancia de la literatura de blogger: compartir ideas y que quien las recoja, haga con ellas libremente lo que desee (si es que les sugiere, no hay conciencia de robo, al menos no la tengo). El trabajo de blogger se alterna con el silencio íntimo de un escritor tradicional y desea el papel porque sabe que un libro impreso en celulosa acaricia los cuerpos al leerlos. No sólo lees a Borges, puedes introducir sus palabras negras sobre el blanco de la celulosa y rozarlas con tus pechos cuando vibras con ellas. ¡Se me fue la pelota! Decirte que el escritor tradicional no puede hacerse el víctima. Si se lo hace es porque será un pésimo literato, busca el lamento, dar penita y eso lo detesto.

S: ¿Como mujer escribirías una novela cuyo protagonista sea un hombre?

SL: Eso hago. El género de la persona que narra “Para Teresa”, coprotagonista principal, no se define hasta el final de la historia. Me gusta comunicar a personas, desde la dimensión “ser humano” y darme rienda suelta sin que me limiten ideas, causas o modas. Ya saldrá el prota o la prota para darme en el culete, que lo hace, y eso me pone loca.

S: Silvia, espero que tengas éxito con tu carrera literaria y se reconozca tu labor en el campo de la promoción de escritoras andaluzas, trabajo que desarrollas muy bien. Agradezco que me hayas dedicado este tiempo, ha sido para mí un placer conversar contigo, y para despedirme quiero hacerte una última pregunta: ¿Qué proyecto literario tienes actualmente entre manos?

SL: En poética: poética digital. Fusionar tecnología con versos, montajes que me diviertan versificando. Disfruto haciéndolos. En narrativa corta: además de dar el acabado meritorio a lo hecho, estoy con la serie Loca Narrativa Tragicómica: Tú y yo y los demás. En prosa extensa, la novela gorda. Está dibujada pero los personajes no paran de darme puñaladas traperas y me debato en si cargármelos o darles cuartelillo. ¿Cruel? Inventas un mundo y éste te da en la cara. Va por libre, así que hay tarea, tarea que pienso disfrutarla y no deseo ponerle fecha para su término.

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Acerca de alvaeno

Hace tiempo, cuando tenía cuatro años, perseguía moscas, las atrapaba y les cortaba las alas; también huía del pescadero que dada mi fragilidad de piernas, siempre me pillaba y me ponía cabeza abajo en la boca del pozo… Más información sobre mí: http://www.alvaeno.com