El fútbol es justo (Contracrónica del Málaga 1 – 1 Real Madrid)

El fútbol, como la vida, termina siempre por hacer justicia, bien en forma de resultados bien en forma de memoria colectiva que nunca olvida. Equipos formidables nunca ganaron un título pero siempre quedaron en nuestras mentes, en nuestro recuerdo, y eso, amigo, es más importante que cualquier otro título, y otros, otros equipos quedarán en nuestra memoria además de en los libros de historia.

Y ante la historia poco podía hacer el Madrid más que creer, pero no en su propia fuerza, de la que nadie duda, sino en la debilidad de su rival, en la que nadie creía, así que el Madrid se dejó ir en Málaga, aguardando noticias desde Barcelona, y cuando comenzaron a llegar los goles barcelonistas como losas insalvabales, el Madrid no tuvo la fuerza moral necesaria para remontar un nuevo partido y regaló al Málaga su salvación.

No es momento de juzgar el partido del Madrid de ayer, es momento de juzgar su temporada, analizar lo que se ha hecho bien y lo que se ha hecho mal, para poder sacar las conclusiones oportunas que permitan afrontar la próxima temporada con todas las garantías.

Todo análisis se debe comenzar desde el principio, y si en la creación al principio fue el verbo, en un equipo de fútbol al principio es el entrenador. Pellegrini vino al Madrid a implantar un estilo de juego combinativo, creativo, dominador de los encuentros, que hiciera vibrar a la afición madridista, un juego que ya demostró en el Villarreal y que todos los aficionados del Madrid encuentran en su eterno rival, en el Barça, pero Pellegrini ha fracasado estrepitosamente en esta labor. El equipo no ha jugado a nada durante toda la temporada y se ha limitado a vivir del inabarcable talento de Ronaldo y de la explosión definitiva de Higuaín. Sin embargo, ¿es Mourinho la solución? Los dirigentes madridistas deberían plantearse si es la imagen del portugués la que quieren exportar al mundo. Más allá de su estilo de juego, creo que Mourinho no debería entrenar al Madrid por puro estilo personal.

En cuanto a los jugadores, el Madrid ha sufrido, una temporada más, el mal endémico de esta plantilla, la ausencia absoluta de centrocampistas. No se puede vivir toda una temporada con Guti, Granero y Van der Vaart, los únicos centrocampistas del equipo, aparte de los mediocentros, y es en la parcela que tiene que trabajar la secretaría técnica.

Además, de los tres fichajes estrella de principio de temporada, sólo uno ha funcionado, Ronaldo, porque los otros dos han decepcionado hasta a sus propias familias. Kaká y Benzemá mucho tendrán que mejorar para poder hacerse un hueco en este equipo, al que se le adivinan refuerzos de postín para intentar asaltar el reinado del Barça.

El resto de jugadores han cumplido de acuerdo a su papel. Ha destacado la gran labor de Albiol, enturbiada con algunos errores en las últimas jornadas, la sobriedad de Arbeloa, el resurgir de Sergio Ramos, la confirmación de Xabi Alonso, la aparición de Gago, la intermitencia de Granero, el apagón absoluto de Lass, la madurez de Marcelo y la colocación de Garay.

Ahora llega el Mundial y muchos meses de rumores, pero el caso es que el fútbol ha sido justo y ha entregado al Barcelona un título que se merecía, por juego, por modelo de organización y por búsqueda de la excelencia.

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Acerca de Ruben Sancho

Escritor salmantino, hotelero de profesión, economista de formación y soñador de ideología. Redactor Jefe de El Librepensador, Subdirector de Letras, y autor de la colección de relatos "Un lugar llamado Fracaso"(Bubok, 2009).