Joaquín Sabina y la castroenteritis marxana de ciertos “intelectuales”

Por Aquiles Julián
“Tenemos un país para experimentar; nos equivocamos pero seguiremos experimentando, hasta que aprendamos”

Ernesto Guevara, alias Ché

durante su visita a Argelia, 1965

Bastó que el cantante progre español Joaquín Sabina se diera tardía cuenta del tollo cubano y declarara que aquello era un “fracaso histórico” para que emergiera una histeria de denostaciones, insultos y desconsideraciones al viejo “compañero de ruta” que terminaba por desertar de su puesto en La Matraca Canalla.

Ahora se le saca en cara su vicio por la marihuana ¿No lo tenía cuando se reunía con el tiranosaurio Fidel? ¿No se fumaba sus “porros” en Cuba? Supongo que sus declaraciones dieron origen a una rompederas de CD´s, borraderas de canciones en los MP3, MP4 y otras exclusiones. Sabina acaba de ser excomulgado de la santa mancomunidad de los incondicionales de la dictadura militar cubana, miembros de ese aparato de calumniar, desinformar, mentir y acosar que la Seguridad cubana maneja a discresión, al cual llamó La Matraca Canalla. Pobre Sabina, no imaginaba que por  recobrar un poco de cordura tuviera que pagar ese precio.

Interesante es ver cómo, saltándose toda evidencia, sin ningún recato, los tiranófilos del patio, afectados de castroenteritis marxana crónica se desatan en una repetición de mentiras que las mismas autoridades cubanas han terminado por desmentir ante el descalabro de aquel experimento social. Y otros, cándidamente se hacen eco del cúmulo de falsos “logros” que el castrismo declara, sin que ninguna institución externa pueda verificarlos. Así, no dudan en decirnos que “Cuba nos lleva 100 años

¿Qué pruebas aportan de sus asertos? ¡Oh, las declaraciones del castrismo! ¿Se preocupan estos de contrastar su fuente con la experiencia personal, otras fuentes o puntos de vista? ¡Qué va! Descalificado todo lo que no sea afín a la infame tiranía que asola Cuba, para lo que se cuenta con una colección de sambenitos labrados por la Seguridad cubana durante décadas: “gusanos”, “agentes de la CIA”, “lacayos del imperialismo”, “reaccionarios”, etc., sólo queda lo que Fidel diga y, si es por decir, la logorrea del senil dictador cubano es imparable. Diserta sobre todo lo divino y lo humano, con suficiencia docta, por algo estudio Derecho.

Es variopinta la gama de defensores de la tiranía militar cubana. Los hay ingenuos y cándidos, los hay oportunistas, los hay cobardes, los hay cómplices y los hay cínicos. Algunos están haciendo pininos de rebeldía “antisistema” cuando ya no hay riesgo en ello, dándoselas de valientes. Otros persiguen el aplauso fácil de la claque castrófila, la amplificación del aparato “cultural” de la Matraca, bien aceitado y en perfecto funcionamiento,  ya que aplican la política de penetrar los “aparatos ideológicos del Estado” (incluso los aparatos políticos y militares del Estado: ¿no fue Chávez fruto de la penetración del PCV en las filas de las FAN venezolanas?). Algunos no dejan de tirarle a viajecitos todo pago, premios Casa de las Américas y ediciones. Hay quienes aplican a subvenciones para subsidiar la “revolución” personal en alguna ONG. Cada quien tiene su agenda privada. Todos se prestan para la misma infamia.

Como es la primera gira, en todos sus años de cantor “contestatario”, de Sabina en los Estados Unidos, de inmediato se atribuyó a puro mercantilismo su gesto. Y de paso se especuló que era para garantizarse audiencia en un posible concierto en Miami. Ya saben, un ejercicio de ese mecanismo de defensa que se cataloga de proyección en su mejor expresión. Eso no más.

LA CUBA QUE LOS CASTRÓFILOS EMPEDERNIDOS DESCONOCEN

La disparatología, fruto de la inhabilidad para pensar e indagar datos, o analfacastrismo, se expresa en un hecho: se habla de una Cuba surgida ex nihilo, no como una sociedad de desarrollo sobresaliente en 1958, sino como si aquella hubiese sido una especie de Haití lastimoso, sumida en el atraso, a quien Castro y su banda redimieron.

En su ensayo “La ficción Fidel” la narradora cubana Zoé Valdez (a la que, por cierto, la Inteligencia cubana que opera localmente, manejada desde la embajada de la tiranía,  envió matones armados a sabotearle un conversatorio en nuestro país), muestra cómo el dúo de tiranosaurios al encaramarse en el poder destruyeron una economía pujante y bastante más desarrollada por entonces que la de la inmensa mayoría de países latinoamericanos, con la sola excepción de Argentina y México.

Los hechos, sin embargo, anonadan. En 1958 Cuba era segunda en América Latina en receptores de televisión por habitantes. En 1958, también, empezó a transmitir en colores, por el canal 12. Fue el primer país iberoamericano en tener televisión en blanco y negro y televisión en colores.

En 1958, Cuba era el tercer país de América en vehículos, con 270,000 automóviles. 5,500 guaguas (autobuses), 53,500 camiones y rastras. Tenía el primer lugar en América Latina en vías férreas.

Los cubanos en 1958 tenían un refrigerador por cada 18 habitantes; un teléfono residencial por cada 28 habitantes. Era el tercer consumidor de carne en América.

En consumo calórico Cuba era cuarta en América: Argentina, 3,300; EE.UU., 3,100; Canadá, 3050; Cuba, 2,800, por encima de México, Brasil y demás países. Hoy, 52 años después, el consumo calórico del cubano es de 1,500 promedio, 800 calorías menos.

Con  un dentista por cada 2,900 habitantes y un médico por cada 980 habitantes, Cuba en 1958 contaba con, en proporción, con más médicos y dentistas por habitantes que los Estados Unidos. Y no hablemos del resto de América, era segunda, después de Argentina.

En 1958 , Cuba tenía unas 3,600 industrias, de diversos tamaños. El salario del obrero cubano era el séptimo del mundo, de acuerdo a la OIT. Contaba con reservas en oro, dólares y valores convertibles ascendentes a US$385,6 millones. El peso cubano equivalía al dólar estadounidense.

El nivel de analfabetismo en Cuba en 1958 era de un 24%, similar al de Chile, y sólo por debajo de Argentina, un 8%, y Costa Rica, un 21%, según aparece en el Anuario Internacional de Educación, de la UNESCO. Es decir, tercer lugar en alfabetización en América Latina, compartido con Chile.

De 1923 a 1958 Cuba tuvo un crecimiento positivo del PBI. Hoy sólo supera a Haití. Ocupaba el cuarto lugar en 1958 en remuneración de obreros y empleados en relación al ingreso nacional, sólo superado por Gran Bretaña, con el 74%, Estados Unidos, con el 71.1% y Canadá, con el 68.5%. Cuba tenía el 66%. Le seguía Suiza con el 64.4%

El analfacastrismo, hablar sin investigar previamente, repetir la cháchara fidelista sin contrastarla con la realidad, se estrella contra estas cifras. Ese fue el país que encontró Fidel y lo que hecho polvo, rebajando al pueblo cubano a una condición de miseria espantosa e inaguantable.

EL CUADRO CLÍNICO DE LA PATOLOGÍA

La castroenteritis marxana tiene complicaciones graves en áreas como la integridad personal, la moral, la capacidad de pensar y discernir, la decencia, la tolerancia, el autorrespeto y el respeto al otro, la solidaridad con el oprimido y el abusado y el amor por la libertad. Por igual, se evidencian graves daños en los derechos humanos y civiles, la libertad de crear y de pensar. En todos estos renglones el daño es gravísimo.

La sintomatología es clara: náuseas (que suelen provocar con sus declaraciones e inconductas), diarrea verbal, incontinencia en el empleo de epítetos y descalificaciones sin ningún tipo de dato verificable, sólo repetir ab nauseam los manidos slogans que ventila la Seguridad cubana. Los que caen presa de esta patología padecen frecuentes accesos de vómito, en  que expulsan toda clase de improperios y disparates, asegurando orondos que Cuba está a milímetros de distancia del paraíso terrenal. Ya García Márquez, cuya castroenteritis es, simultáneamente crónica y aguda, llevado de seguro a una escuela Potemkin,  hizo una apología de aquellos estudiantes modelos (sin descubrir que eran esos modelos de una ficción montada para su consumo; un falso positivo para alimentar su inveterada credulidad), hizo elogios desmesurados de aquel montaje. Y los aquejados de la enfermedad que suele secar el cerebro y obnubilar la mente, regurgitan todo tipo de cuento de los que suelen tragarse.

Los accesos febriles abundan, sobre todo cuando sienten que les remueven los altares y ven oscilar peligrosamente a sus santos, en particular al barbudo emblema de sus adoraciones. Entonces arremeten que da gusto. Vociferan, insultan, agreden, denostan, tildan, motejan, acusan, señalan y añoran el momento en que, encaramados en un poder con el que deliran, puedan cobrarnos hasta las comas y las comillas a los que solemos decir que el rey anda desnudo.

De hecho, la irritabilidad de los afectados revela fuertes cólicos, una incapacidad a la disidencia y la discrepancia, una intolerancia extrema a aquella idolatría enfermiza por el manganzón que acaba con Cuba y más de 11 millones de cubanos.

La extrema debilidad argumental, debido a que ni se investiga, ni se pone en dudas, ni se verifica nada, tipificado como analfacastrismo, en que simplemente se repite como papagayo los viejos clichés propagandísticos que el Servicio de Inteligencia cubano hace difundir  para que aquella masa amorfa y bovina los cantaletee a diestra y siniestra, se evidencia en  rehuir cualquier constatación de hechos que abundan si uno los busca. Una foto del desastre en que Fidel convirtió La Habana, una de las ciudades latinoamericanas más bellas y emblemáticas, es contrarrestado con una foto de cualquier villa miseria, favela o rancherío. Claro, en nada saca a colación de que una es la parte principal de La Habana y otra son las periferias marginales de nuestras ciudades. Y si se ataca, entonces se recurre a la excusa por excelencia: el “bloqueo” imperialista.

EL CUENTO DEL “BLOQUEO” DEL QUINTO SOCIO COMERCIAL

¿Importa en algo el hecho cierto, aireado por el mismísimo Silvio Rodríguez, de que Estados Unidos es el quinto socio comercial en importancia de Cuba, a la que vende alimentos, medicina y otros insumos? Es el segundo proveedor de alimentos de la isla, sólo superado por Venezuela. ¿Saben esos los infectados de castroenteritis? No, para ellos su fantasía de “isla acosada por el imperio”, el davicito barbudo contra el Goliat de corn flakes,  es más importante que el hecho cierto de que la isla vive en parte gracias al imperio, por sus remesas y sus intercambios. Y, de hecho, los Castro se benefician más de los Estados Unidos que de estos títeres que repiten los reclamos que les mandan decir.

Lo que hablan del “bloqueo” persisten en ignorar que, salvo la crisis de los misiles de 1962, única vez que Cuba estuvo bloqueada navalmente por los Estados Unidos, acción que fue 100% acertada y oportuna, lo único que Cuba ha padecido es un embargo comercial parcial. ¿Pudiese haber mandado tropas a Angola, incluyendo equipos militares, y a Etiopía, como lo hizo, de haber estado “bloqueada”?

Castro expropió propiedades norteamericanas a partir de 1959 y no compensó a los expropiados. Se adueñó de lo ajeno. Un país que en 1958 era el mayor productor de azúcar del mundo, seguido por Brasil y México, hoy prácticamente su industria azucarera está todo destartalada, como sucedió con los ingenios estatales dominicanos. Demostración de que sólo la propiedad privada cuida la eficiencia productiva. Muchos de esos ingenios eran norteamericanos. Fidel los quebró.

El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas colocó a Cuba en 1999 en penúltimo lugar en pobreza de América Latina, sólo superado por Haití. ¡Y así dicen que nos lleva “100 años de adelanto”, ofrézcome!

RASGOS ESCLAVISTAS EN LA DICTADURA MILITAR DE LOS CASTRO

De lo que no dicen ni ji es de la aplicación de modelos esclavistas por la dictadura militar del tándem siniestro de los Castro.

Hechos específicos de esclavismo, en que el Estado cubano vende a los dueños de los complejos hoteleros en dólares el trabajo asalariado de los empleados cubanos y a estos, a su vez, les paga una miseria en pesos, sin que puedan protestar (¿ante quién?), en un acto de esclavismo y explotación del hombre por el Estado en nada mortifican a nuestros castrófilos criollos. Y hay quienes, cuando se les saca en cara cómo muchas jóvenes cubanas por hambre se ven compelidas a prostituirse, declaran que estas son “profesionales universitarias”, llegando a una aberración extrema.

De hecho, en 1958 el número de prostitutas registradas en Cuba ascendía a poco más de 10,000 y hoy superan las 100,000 las que comercian sus encantos a los turistas y visitantes, entre ellos muchos de estos castrófilos que visitan la isla para abusar de las necesidades del pueblo cubano (y en donde son fotografiados y filmados para sacarles el expediente, si se viran).

Esas relaciones de esclavitud también las emplea la tiranía cubana con los servicios domésticos para los extranjeros radicados en la isla. Así, los cobra a US$200.00 y US$300.00 dólares al mes, pero sólo paga el equivalente de US$15.00 dólares al que realiza el trabajo. Si eso no es explotación de la peor calaña, ¿qué es, entonces?

El salario en Cuba asciende al equivalente de $15 euros al mes. Eso sería, en pesos dominicanos, ¡unos RD$795.00 pesos! Eso es apenas un 12.4% del salario mínimo de República Dominicana. Ya quisiera yo ver a estos castrófilos arreglándoselas con esa miseria de ingresos. Ahí se evidencia cuánto nos llevan por delante. Pero esos son datos, no baba. Punto.

El gorilismo castrista es un fracaso histórico. Y eso puso histérico a los castrófilos. Se enardecieron con Sabina. Y arremetieron contra él con los peores epítetos y descalificaciones. Emularon las efusiones logoerráticas del vejestorio que pisotea a Cuba. Y que, más temprano que tarde, será un triste capítulo de su historia, como aquí lo es Trujillo. Ambos ególatras. Ambos criminales. Ambos con claques que les aplaudían. Y ambos destinados al odio eterno de sus pueblos, a los que vejaron, oprimieron y asesinaron sin piedad.

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Acerca de Aquiles Julián

El Seibo, República Dominicana, 1953. Escritor, empresario de i-comercio, cineasta, teatrista y articulista. Ganador de premios en los géneros cuento, poesía, teatro en distintos concursos, entre ellos Casa de Teatro en dos ocasiones y la Universidad Central del Este, UCE. Director creativo y publicista del 1980 al 1993 de importantes agencias publicitarias, en 1993 fundó Maxiventas, S.A., ...
  • Juan

    ¡Gracias! ¡muchas gracias!. Es de agraceder profundamente a alquien que hable sin tapujos de la realidad cubana. El pobre Sabina habrá conocido en propia carne la paranoia de los adeptos al catrismo, que cada vez tienen más necesidad de autoafirmación, después del fracaso comunista de la Unión Soviética.