O. Lyon 0 – 2 Real Madrid: Adiós, fantasmas, adiós

Si ya el año pasado el Real Madrid acabó con su último fantasma contemporáneo eliminando a los franceses, ahora gracias a su victoria en Gerland ha terminado de alejar para siempre cualquier pesadilla recurrente que todo madridista repetía al rememorar cualquier visita a Lyon por culpa de la inferioridad técnica y física que el equipo blanco había venido arrastrando ante los franceses hasta la temporada pasada y, sobre todo, hasta estos dos encuentros de la fase de grupos de la Champions League.

La diferencia actual entre ambos equipos es tan abismal que no existe comparación posible, por un lado el Real Madrid es un equipo en crecimiento mientras que el Olympique de Lyon se encuentra en retirada. Ayer todo se mostró diáfano. El Madrid controló el partido a su antojo y si no se llevó un marcador mejor fue por las imprecisiones en los últimos instantes, esos momentos que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre besar a la chica o irse a casa solo, entre el gol y el balón perdido.

Di María, ese jugador de barrio que hace todo a la misma velocidad, no tuvo a las hadas de su lado y desperdició incontables jugadas claras, casi todas propiciadas por Özil, que ayer recuperó su magia, al menos durante la primera mitad, y nos recordó lo fácil que es el fútbol cuando está enchufado y complejo en lo que se convierte cuando el alemán anda peleado con sus musas. Ayer, en Gerland, vimos al mejor Özil, al que todos amamos y al que todos esperamos seguir viendo.

Pero la verdadera estrella del encuentro, más allá de Ronaldo y sus dos goles, fue Xabi Alonso que una vez más dio una clase magistral de organización en el centro del campo, con pase corto, pase largo, pase atrás, pase horizontal, siempre lo que interesaba al equipo, siempre acertado (salvo un pequeño susto que resolvió Albiol, de lateral derecho cuando salió, algo de lo que luego hablaremos), tanto en la creación como en la destrucción. Podía haber llegado antes al Real Madrid, no hay duda, pero sin su paso por Liverpool no hubiera llegado al nivel que ofrece ahora, así que bienvenido sea cuando llegó y a disfrutar lo que nos queda.

Y volvamos ahora al tema de Albiol, o mejor dicho de Sergio Ramos que, por fin, parece haber convencido a Mourinho que tiene que jugar de central, al menos hasta que regrese Carvalho, algo que se escenificó claramente en el encuentro de ayer, con un improvisado lateral derecho (Lass, que puede haber encontrado un hueco para colarse en la titularidad del equipo), y otro reconvertido tras los cambios, Albiol, que ya jugó ahí en Valencia y que parece condenado a ser siempre el tercer central. Pepe y Sergio Ramos ofrecen una defensa de garantías absolutas para el Madrid durante los próximos 5-7 años pudiendo formar una dupla impecable, con físico portentoso, buena salida de balón y acertada colocación. El problema de Ramos, la anarquía mental, se resuelve jugando de central, el de Pepe, ausencia mental, se tendrá que seguir tratando.

En cualquier caso, el Madrid cerró la clasificación para los octavos de final, con el primer puesto casi asegurado y podrá centrarse en la Liga durante las próximas semanas, lo cuál le servirá para seguir con la política de rotaciones que Mourinho está llevando hasta el momento y para dar cancha a los jugadores menos habituales.

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Acerca de Ruben Sancho

Escritor salmantino, hotelero de profesión, economista de formación y soñador de ideología. Redactor Jefe de El Librepensador, Subdirector de Letras, y autor de la colección de relatos "Un lugar llamado Fracaso"(Bubok, 2009).