Cada jornada que pasa se nos hace más palpable la catarsis futbolística que ha sufrido el Real Madrid, y en particular su entrenador, José Mourinho, tras la debacle más absoluta que supuso el ridículo del partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Barcelona, y observamos como un equipo que hasta esa cita destacaba por la sublimación del contraataque como arma arrojadiza a los rivales se ha recompuesto sobre las esencias mismas del buen fútbol y comprendido que su versión contragolpeadora no podía ser otra cosa más que una alternativa a su juego, al juego que ahora presenta, sólido, dominador y apabullante para los rivales.
Porque ayer, en un mal partido, en general, el Madrid dominó el partido de principio a fin, tuvo el balón a su antojo y creó ocasiones sin permitir que a él se las crearan, en un ejercicio de solidez pétrea que no habíamos visto hasta ahora, en un campo difícil, con una metereología complicada y con todas las papeletas para que se produjera cierta desafección generalizada con el encuentro.
Sin embargo, este equipo ha comprendido, por fin, que la única forma de lograr la excelencia es desde el compromiso global. Lo ha comprendido Cristiano Ronaldo, cuya reconversión es digna de análisis en los tratados más ortodoxos de la psicología moderna, un cambio que se ha ido puliendo a lo largo de todo el año pero que ahora, cuando llegan los momentos importantes de la temporada es ya un hecho más que palpable, destacable y digno de admiración. También, lo ha comprendido Özil, que se ha dejado de zarandanjas propias de un chico multimillonario, y se ha lanzado a convertirse en aquello para lo que está llamado, ser uno de los mejores jugadores de la historia, muy por encima de Cristiano, y sin límites aparentes en su fútbol. El alemán se echó ayer al equipo a sus espaldas y ofreció todo su repertorio de talento puro, de una belleza tal que uno no puede por menos, y permíteme, amigo lector, la osadía, que recordar la mejor versión de Zidane.
Pero no podemos olvidar a Kaká, que sin ser aquel jugador que maravilló en Milán, los años y la falta de espacios son dos rémoras demasiado importantes, sí que empieza a destilar detalles de su gran talento lo que permite generar un efecto multiplicador en el juego madridista imposible de descifrar por los rivales. Con ello, con la conjugación de las tres bazas anteriores, Xabi Alonso respira, por fin, en paz y es capaz de encontrar momentos de descanso activo durante los partidos, a pesar de que le sigan imponiendo a Lass junto a él, que sigue saliendo perdedor en el análisis neto de los balones recuperados-perdidos, pero claro, pedirle a Mourinho que en un partido a domicilio apueste por Xabi Alonso y Granero en el doble pivote, sería excesivo, así que le perdonamos este pequeñito detalle.
Retomando el partido de ayer, nada menor por la importancia de los puntos, el Madrid controló todas las facetas del juego y si acabó sufriendo, más por la tensión propia del resultado que por la realidad del juego, fue simplemente por su falta de pericia en los remates, algo sorprendente, habida cuenta de que la pegada es la seña de identidad de este conjunto, pero que ayer pareció congelada por la ola de frío que azota toda Europa.
En definitiva, el equipo blanco mostró una gran solidez que le catapulta directamente hacia el título liguero, no tanto por la diferencia de puntos, que también, que por la diferencia de sensaciones. El Barcelona parece perdido en su planificación de plantilla corta, mientras que el Madrid ha encontrado la fórmula mágica para conjugar todas las virgudes del equipo, el talento de sus jugadores y la excelencia de su entrenador.








06/02/2012 en 08:19
Ya sabes, David, que Özil me tiene ganado para su causa.
05/02/2012 en 20:00
El ordenata me ha comido un par de palabras en la última frase. quería decir:
“Esperemos que Mourinho siga así hasta el final, porque creo que si gestiona la plantilla con sentido común (a diferencia del Barsa el Madrid es un portaaviones, hay muchas armas), ésta puede ser una gran temporada!
05/02/2012 en 19:55
En cuanto a Mourinho, es verdad que ha cambiado cosas. Es más, ésta temporada está modificando el equipo de forma paulatina. Se va dando cuenta de las cosas con lentitud, pero ya no se puede decir un once titular claro para toda la temporada, cosa que sí se podía hacer la temporada anterior. Empezó poniendo a Ramos de central, luego ha ido imponiendo a Lass en lugar de Khedira, a Benzemá en lugar de Higuaín, y a dejar de limitarse al contragolpe. Y aunque le cueste cambiar sus planes, cuando lo hace acierta….Esperemos que siga así hasta el final, porque creo que gestiona la plantilla con sentido común (a diferencia del Barsa el Madrid un portaaviones, hay mucho y muy bueno), ésta puede ser una gran temporada!
05/02/2012 en 19:46
¿¿Ozil será uno de los mejores de la historia?? En cuanto ha hecho dos buenos partidos el alemán, te has venido arriba!, ja, ja… Ni tanto ni tan calvo…