Real Madrid 4 – 1 CSKA de Moscú: Partido para leer la crónica

Anoche vimos uno de esos partidos tramposos en los que parece que pasaron más cosas de la que en realidad sucedieron, porque el marcador, abultado, incita a imaginar un buen encuentro, pero el desarrollo de los acontecimientos no pudo ser más aburrido e insulso, uno de esos partidos que sólo recordarán las estadísticas y que los que lo sufrimos maldecimos nuestra suerte, porque lo podíamos haber leído en la crónica del día siguiente y nos hubiéramos quedado igual.

El Madrid salió desconectado, sabedor de su superioridad, tanto en el marcador como en el juego, y dejándose llevar sobre el terreno de juego apostando a que el gol llegaría en cualquier aproximación que tuvieran. Jugó con fuego, no hay duda, pero parece que este equipo le tiene tomada la medida a vivir en el precipicio en el comienzo de los partidos y, además, ayer los rusos colaboraron fallaron sus primeras ocasiones iniciales.

Poco a poco el partido se fue volviendo denso, lento, apático, aburrido, sin la mordiente a la que nos tienen acostumbrados los madridistas, que parecen haber bajado algo la velocidad de crucero que tenían, para ir manejando sus posibilidades con calculadora en mano a la espera de envites de mayor envergadura, y todos, tanto yo al escribirlo, como tú al leerlo, estamos pensando en el cruce con el Barcelona, que todos soñamos que sea en la final. Lo veremos el viernes.

El primer gol llegó pronto, a los 26 minutos, en una combinación que acabó por dejar a Higuaín con la caña preparada para empujar el balón a la red, fue de las pocas aportaciones del argentino que se dejó cautivar por las musas hipnóticas de la apatía del resto del equipo. El gol, que ofrecía el colchón de la prórroga ante un posible gol ruso, tranquilizó aún más el juego madridista que llegó al descanso aburriendo al personal hasta el extremo.

La segunda mitad comenzó igual, con el único sobresalto del gol de Cristiano Ronaldo a los diez minutos de juego, con clara colaboración del portero ruso, que fue el héroe en la ida, pero que ayer se podía haber quedado en casa, para los intereses de su propio equipo, y el de Benzemá apenas un minuto después de haber sustituido a Higuaín, tras un pase fantástico de Özil.

Con todo resuelto Tosic, un chico que iba para estrella pero que no ha conseguido ofrecer en profesionales todo lo que prometía de joven, se reivindicó con un gol de bandera, pero no sirvió más para que maquillar el resultado hasta que Cristiano recibió un regalo en forma de gol de Benzemá, que en lugar de marca él prefirió que lo hiciera el compañero, cosas del francés.

En definitiva, el encuentro se nos fue entre las manos sin nada que degustar y dejándonos la sensación de que algunos equipos se encontraban en estos octavos de final de rebote (no hay más que echar un vistazo a los resultados que se han dado), por lo que no nos queda más que aguardar los cuartos de final cuando ya nos encontraremos con rivales de enjundia y con partidos de los que nos gustan, equilibrados y con equipos jugando en el alambre.

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Acerca de Ruben Sancho

Escritor salmantino, hotelero de profesión, economista de formación y soñador de ideología. Redactor Jefe de El Librepensador, Subdirector de Letras, y autor de la colección de relatos "Un lugar llamado Fracaso"(Bubok, 2009).

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