Sueldos para toda la vida

No hay nada más pernicioso para una sociedad que la obtención de un contrato para toda la vida sea el objetivo vital de sus ciudadanos y no el medio para poder desarrollar su actividad laboral con tranquilidad económica y estabilidad financiera. Por ello, la acumulación de funcionarios que pululan por las diferentes administraciones públicas españolas es un lastre demasiado pesado para conseguir avanzar como sociedad.

Sé que no es políticamente correcto decirlo en público, pero todos lo comentamos en privado por la sencilla razón de que es cierto, basta con darse una vuelta por cualquier organismo público y comprenderemos que el nivel de exigencia de los puestos de trabajo que allí tienen cabida es mucho menor que el de cualquiera de las empresas en las que los demás hemos tenido la suerte o la desgracia de trabajar.

Cristóbal Montoro ha intentado decirlo sin decirlo, para evitar la pérdida de votos que ello supone, pero no ha hecho sino poner el dedo en la llaga y sacar a la luz una realidad que entre todos debemos de solucionar. El opositar no es un trabajo, ni el conseguir un puesto de funcionario un objetivo, la función pública debería de ser entendida como un desempeño social, con trabajadores comprometidos con su labor y con un una gestión adecuada de la supervisión y de la política de recompensas y sanciones.

Todo lo demás no es sino un pozo sin fondo al que caen los fondos públicos destinados al pago de salarios a funcionarios que, y no lo podemos olvidar, provienen de los impuestos que todos pagamos de forma coercitiva, porque de otra forma no lo haríamos, y con los que confíamos en recrear una sociedad mejor y más igualitaria.

 

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Acerca de Ruben Sancho

Escritor salmantino, hotelero de profesión, economista de formación y soñador de ideología. Redactor Jefe de El Librepensador, Subdirector de Letras, y autor de la colección de relatos "Un lugar llamado Fracaso"(Bubok, 2009).

9 respuestas

  1. Para la Sra. Lectora, los políticos han conseguido soslayar a los funcionarios creando empresas y servicios públicos paralelos, cosa que los funcionarios son conscientes y no han servido de corrector exigiendo que no se les quite la autoridad en su trabajo ni denunciandolo,mas al contrario encantados de que se les pague lo mismo y el trabajo lo realicen otros.. teniendo un coste duplicado para los ciudadanos

  2. Estimada Lectora, creo que tiene razones teóricas en todos sus planteamientos, a lo cuál me sumo sin duda, pero carece de toda razón en cuanto bajamos a la realidad del día a día. Argumentar que la situación actual del trabajo funcionarial es correcto porque está debidamente reglamentado sería algo así como exigir una vivienda para todos porque la Constitución así lo recoge como un derecho. El problema no es la falta de reglamentación, que la hay, sino su aplicación en la práctica.

    Lo mismo le digo, y permítame la osadía, en lo que se refiere a los impuestos, a su progresividad y a la ausencia de coerción en su cobro, o pago. Todo muy bonito en la teoría, pero me temo que vive algo alejada de la realidad.

    No dudo que sus intenciones son buenas, incluso las comparto en gran medida, pero la implementación de los reglamentos y la legislación debe de hacerse de manera más escrupulosa y con profesionales adecuados, es decir, funcionarios debidamente preparados, con un programa de incentivos correcto y de sanciones que se apliquen efectivamente.

  3. Más que sanciones lo que hace falta en la Administración Pública es buenos jefes, que se involucren en su trabajo, que sean buenos profesionales y tengan sentido de la autoridad. Por desgracia, la creciente politización de las Administraciones, especialmente visible cuando más descontrolada está (Administración Local y Autonómica), han agravado los problemas de falta de profesionalidad y liderazgo en las estructuras jerárquicas. Sólo hay que ver la barrida de cargos que hay cada vez que cambia el partido del poder, el “quítate tu para que me ponga yo” está a la orden del día y buenos y probos profesionales fucnionarios son postergados por otros cuyo único mérito es el carnet del partido.

    Señor Zabaleta, vuelve usted a la crítica fácil contra el funcionario y la Administración en general; también es Administración la Sanidad Pública española y está considerada una de las mejores del mundo. Larra describió la Administración del siglo XIX, pero ni España ni la Administración española son las del siglo XIX y usted lo sabe.

    Un saludo

  4. Por normas de cortesía, educación, etc., si no nos conocemos, tratémonos de Ud. Gracias.

    Por ejemplo, y sin ir más lejos, en la función pública sí existe un “mecanismo de sanción apropiado”. Léase el Título 7 del Estatuto Básico del Empleado Público, o las correspondientes leyes de la función pública de las diferentes autonomías. Si entiende que ese método no es adecuado tendrá que desarrollar su teoría en contra Ud. mismo, pero no sólo dejarlo caer.

    Quedar en evidencia es manipular la expresión “contrato para toda la vida”. Lo siento, eso, en la Constitución, significa imparcialidad del funcionario frente a la arbitrariedad del político de turno. Significa, por ejemplo, que un médico funcionario le recetará el medicamento adecuado y no el del laboratorio que le financia. Esa expresión así empleada genera dolor en quien está desempleado, cuando un funcionario es quien vela por los derechos de la ciudadanía. El funcionario es la última trinchera frente al caos. Pero decir esto hoy es políticamente incorrecto, es quedar mal frente al partido en el poder.

    Es lamentable decir que los “fondos públicos” caen en un “pozo sin fondo”. Pozo sin fondo es la banca, que tras provocar esta crisis encima está recibiendo dinero público. Eso sí es UN POZO SIN FONDO. Y mientras tanto, los enfermos de cáncer, por ejemplo, pagando sus medicamentos.

    Por cierto, y para finalizar, los impuestos no se pagan de forma “coercitiva”. Nadie le obliga a Ud. vivir en sociedad (donde hay derechos y deberes; y entre los deberes pagar impuestos de forma progresiva). Si de verdad quiere evitar impuestos, lo puede hacer.

  5. Creo que es un excelente artículo, que sabe tramsmitir una evidencia. Uno de los clásicos para representar la Administración Pública española es el artículo de Mariano José de Larra “Vuelva usted mañana”…,que se sigue cumpliendo hoy en día, …lo que hace que un artículo del siglo XIX tenga más actualidad que nunca.

    Mark de Zabaleta

  6. Gracias a los tres.

    Efectivamente, hay trabajadores ineficaces en todos los ramos, pero mientras que en el sector privado existe un mecanismo de sanción apropiado, en el sector funcionarial no, por alguna razón que se me escapa.

    En cuanto a ti, lectora, te agradecería que me dijeras en que he quedado en evidencia para poder rebatirte con argumentos sólidos.

  7. Me parece una generalización típica e injusta hablar de funcionarios vagos e ineptos. Yo también he sufrido camareros que parece que te hacen un favor cuando te sirven un café, técnicos que te tardan semanas en acudir y te reparan mal un electrodoméstico, o mecánicos que te toman el pelo cuando les llevas el coche, por no hablar del gremio de la construcción, y no por eso digo que los camareros, los técnicos de electrodomésticos,los mecánicos o los albañiles nos impiden “avanzar como sociedad”. En todas partes hay de todo. Un saludo.

  8. Eso, eso, cúmplase la Constitución!.

  9. Con el debido respeto:

    Si quiere Ud. hablar sobre los funcionarios, está en su derecho, pero primero infórmese, documéntese, comenzando por la Constitución, pero no haga esfuerzos por queda en evidencia, ni haga el juego fácil a quien nos está devolviendo al siglo XIX.

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