Aproximación social a Allen Ginsberg, el Profeta de la Contracultura

Se necesita mucha autoreflexión para escribir un buen texto que comunique el quien soy y, al mismo tiempo, que refleje la diversidad de lentes / perspectivas sociales / desde las cuales uno se explora a cuenta propia y los demás lo ven. Desde que un individuo, como Allen Ginsberg, se forjara desde su inicial anonimia privada como el Poeta Establecido, afamado que advino y fue, es persona visible, persona pública, y la posibilidad de ser visto y juzgado se magnificó. Escribir sobre una cierta transparencia de vida fue lo que Allen Ginsberg (1926-1997) hizo en «Muerte y Fama». [«On Fame and Death»].

Decidí colocar este texto para análisis en el curso de Sociología de Literatura. Es una biografía lírica, no sólo pretendido autoretrato literario. La escribió a mano y a la semana, tras su muerte, fue publicada en la revista «New Yorker». Ahí nos presenta su Yo y su circunstancia, en conjunción axiomática orteguiana que implicaría, que si no salvara esa circunstancia, percibiéndola y juzgándola bien, ni se salvaría la circunstancia ni se salvaría su Yo. Ese «yo» esperanzado que imaginaba su funeral y que sólo esperaba que alguna persona entre la gran multitud fuese capaz de recordar: «Hey, después de todo fue una gran cabeza». Tuvo un buen cerebro.

En el caso de Ginsberg, salvar la autenticidad personal, lo histórico-humano de su circunstancia, significó el reconocimiento de las fuerzas destructivas que atacan a los EE.UU., esto es: el materialismo y la conformidad. Aplicar la «transparencia», en sentido que signifique la necesidad de «integridad o probidad político-administrativa» para el país que amara y significaba una capacidad del corazón translúcido para dejar expuestos los fenómenos, «sin duda y sin ambiguedad», como tarea que él llamó su poesía. La Poesía.

Quiso una poesía para el vislumbramiento translúcido. Con la que pudiera librarse de infelicidad y culpas embotelladas, como las asociadas a la condición esquizo-paranoica de su madre, los intentos de suicidio materno, la propia homosexualidad latente en él y, en fin, etapas incómodas de su infancia.

En salvar el Yo, al niño Allen que, desde los once años, despertó a la creación, lo coauxilia el terapeuta Dr. Philip Hicks. Le pidió que no abandonara la poesía. Con el tiempo, lo indujo a que la hiciera la actividad de su plenitud, a la que se integrara en alma y cuerpo para darse estructura sicológica y sentido de la vida. Le dijo: «Pursue poetry full time».Y ésto fue como el aliciente salvador porque la historia de Allen Ginsberg es la de una persona que se siente, privada y personalmente escindida y, externamente, defraudada de Norteamérica.

Lo que oyera, asimilara y, según creció, leyó y atestiguó despertaron un Arquetipo que William Strauss y Neil Howe han definido como el Profeta / Idealista:

«La generación de la posguerra es de profetas. El arquetipo generacional de profetas e idealistas quiere transformar el mundo, no simplemente mantener lo que se les dio a ellos. Los profetas son introvertidos, moralistas, pretenciosos y seguros de sí mismos. (Creen en generosos paquetes de compensación, son políticos de los que cambian el mundo, líderes sin fines de lucro con un sentido de que son irremplazables). Los líderes de la generación de la posguerra tienden a ver a los de la generación X como sus hermanos menores, no como a una generación con la cual podrían tener alguna responsabilidad». [«The Fourth Turning»]

Las guerras que los EE.UU. ha librado han permitido un desarrollo de la tecnología con fines destructivos. Violencia y tecnología son factores que inciden en las diferencias generacionales, ampliando sus brechas y acelerando la velocidad de la sociedad y creando mayores brechas. La tecnología forja un sitio de trabajo más complejo y de rápidos cambios. Aliena, impersonaliza, cosifica. La tecnología, si bien se dirige al pragmatismo y la eficiencia, quita esplendor a la consciencia de los Nómadas, socava una ética constructiva de disciplina social. El Héroe se transforma en el que se esconde en el aplauso del civismo conformista.

Hoy, por ejemplo, cuando el arquetipo imperante es uno representativo de la ideología de Adaptación o Tercera Vuelta, Strauss y Howe han fechado el periodo y han descrito su ciclo de vida y características. Esta generación que se expresa desde 1984 a hoy, abrió con el triundo del individualismo y el pesimismo estadounidense. Y, de hecho, refleja el miedo que la gente tiene de que el Consenso Nacional se divida y compita en campos de valores opuestos. Muy pocos cambios reclamados o idearios propuestos durante los agitados Sesentas se ha completado. Sólo que se hicieron menos visibles; se sumieron en lo subterráneo de la contraculturidad.

Esta guerra cultural que avanza hasta nuestros días fue predicha por la Generación Beatnik y, particularmente, por Allen Ginsberg. El «Profeta de la Contracultura», término acuñado por Theodore Roszak en «The Making of a Counter Culture» (1968) se lo aplican a Ginsberg. Este profesor de California State University, en East Bay, tienen sus ojos puestos en el poeta, a quien la música le sacó del desaliento que le provocó su expulsión universitaria y el conformismo que imperaba entre los fósiles intelectuales de la Academia. Entonces, la «Nueva Visión» que leía de Rimbaud se volvió ya mensaje con  doble aspecto: Elevar la confianza personal para que sirva a causas políticas, o civiles, de envergadura. ¿Será posible unificar intelectualmente a los EE.UU. después de la guerra mundial, Corea, Vietnam y el conformismo con que la juventud se presta como ganado humano?

«Personal confidence remains high, and few national problems demand immediate action. But the public reflects darkly on growing violence and incivility, widening inequality, pervasive distrust of institutions and leaders, and a debased popular culture». Esta la apreciación de Strauss y Howe. Por lo general, los profetas nacen en el seno de familias pesimistas y ambientes inseguros. Muy pronto aprenden que deben transformar definitivamente los discursos reaccionarios y antihumanos que se estilan y se sienten en choque y confrontación con las costumbres dominantes.

Los Profetas / Idealistas son como héroes, cuando forman equipo, reemplazando a ese arquetipo que Strauss y Howe describen como el arquetipo del Nómada, durante el tiempo en que es el joven atraviesa una crisis. Juntos, idealistas y númadas, desafían el fracaso político de las Cruzadas que la generación de mayor edad ha lanzado. Ginsberg la alude a ésto en el poema; él fue uno de esos alumnos talentosos al que el Establecimiento Académico ha desilusionado. Es demasiado brillante y puede aprender solo. El currículo no le pide que lea a los místicos, de San Juan de la Cruz a los Kabalistas.

De Columbia, Ginsberg recuerda una primavera de 1945 cuando fue suspendido por permitir que Kerouac se quedara a dormir una noche en su dormitorio y por escribir, con el polvo acumulado en la ventana de su dormitorio: que el Presidente de la Universidad, Nicolás Butler «Butler has no Balls» no tenía cojones. Posiblemente, sí sería una víctima de la judeofobia de aquellos tiempos. Para los días que los EE.UU. lanzó dos bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, dando fin a la guerra mundial, pensó que su Yo había muerto. Que en América habría más ruinas y escombros que en el mismo Japón.

En el texto «On Fame and Death», nos presenta a los representantes de esta decadencia y lo que evocaron en su consciencia: Los menos son  gente con causas en posiciones claves, la Academia, la lucha por derechos civiles, feministas, el arte; pero, a la larga representan crisis, suicidio, menopausia y la mediocridad («modestia»):

Luego profesores de instituto, solitarios
bibliotecarios irlandeses, delicados bibliófilos,
tropas de liberación sexual, mejor dicho ejércitos,
damas de uno y otro sexo.
«Le vi docenas de veces y nunca recordaba
mi nombre, de todos modos le quería,
un auténtico artista»
«Un ataque de nervios después de la menopausia,
el humor de su poesía me salvó del suicidio»
«Charmant, un genio de modales modestos,
fregaba los platos, estuvo invitado una semana
en mi estudio de Budapest» (sic.)

El deseo de salvar su persona y circunstancia se relaciona a una tentativa de entender su homosexualidad latente («go straight»), conciliar la imagen materna con el equívoco de su ídolo (Josef Stalin), apartándose de lo estrechamente dogmático y totalitario; cree haber sido sobreprotegido como niño; pero; sospecha que si fuese padre también sería indulgente.

Uno de sus empleos como investigador de mercadeo le permite entender las correlaciones entre comunidad, sociedad afluente, ostentación de prosperidad y tecnología; pero, al mismo, cómo ese dominio circunstancial ensanchará la crisis secular. Por ésto, desde un verano de 1948, tiene visiones que mientan la necesidad de profecía y de Dios.

En «Muerte y Futuro», Ginsburg tuvo la necesidad de recordar a los amigos que lo ayudaron a consolidar ese Arquetipo Idealista / Visionario / que latía en sí y que descubrió leyendo a William Blake y con el retiro instructivo de la meditación. «Ahora soy un antiguo / veterano del retiro de los mil días». El poema menciona a Chogyam Trungpa Rinpoche, a quien en 1970, aceptó como su gurú y a Anne Waldman, quien ayudó a fundar la academia Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, en un Instituto deTrungpa Naropa en Boulder, Colorado. En su evocación, no faltará la alusión al budismo Zen japonés, el encuentro con sus admirados Kerouac y Neal Cassidy y los mencionados.

«Los japoneses siempre querían que me
enrollara con un maestro»
«Hablamos la noche entera de Kerouac &
Cassidy sentados como Budas, luego dormimos
en su cama de capitán»
«Parecía necesitar mucho afecto, una pena
no hacerle feliz» (sic.)

Fue en 1947, cuando Neal Cassady, comienza una reladión intensa intelectual y físicamente, que Allen no reciproca. Lo oye. Conversan sobre amantes desde 1946; Ginsberg sale con chicas; combina la lectura del Sicoanálisis con el budismo Zen:

Después los más importantes, amantes de todo
un medio siglo
Docenas, un centenar, más, colegas mayores
calvos & ricos
jóvenes conocidos recientemente desnudos en
la cama, multitudes sorprendidas de verse unas a
otras, innumerables íntimos, intercambiando recuerdos

«Antes nunca estuve en la cama desnudo con
nadie, fue tan cariñoso, el estómago
se me estremeció cuando deslizó el dedo por
mi abdomen de pezones a caderas…»
«Lo único que hice fue estar tumbado con los
ojos cerrados, él hizo que me corriera con la
boca & los dedos deslizándose por la cintura”»
«Me hizo una mamada maravillosa»

Así son las conversaciones de amantes de 1946,
el espíritu de Neal Cassidy mezclándose
con carne y sangre de la juventud de 1997.

En el decenio de 1950 en New York, los escritores rebeldes son Jack Kerouac y William S. Burroughs. Junto a Wavy Gravy, Gregory Corso, William Carlos Williams, para Ginsberg, serán influencias de su Despertar a fin de orquestar «ever-grander secular constructions, setting the stage for the spiritual goals of the young». En los estudios de Strauss y Howe, con los ‘Baby Boomers’ se representan las edades una generación nacida entre 1943 y 1960, y a partir de tales fechas determinadas por Strauss, es que se observará la influencia de Ginsberg como un profeta contracultural. «La dinámica ocurre cuando la generación profeta, en su vejez, asume una posición visionaria, al demostrar su disposición a hacer sacrificios, mientras concentran su esperanza en el futuro. Ellos predican un mensaje de esperanza, piden el sacrificio y el estímulo que sería necesario para alcanzar el deseo y luego se sacrifican», explica.

Las causas de la resistencia a la Guerra de Vietnam. Es uno de los manifestante habituales, aboga en defensa de la Primera Enmienda y en 1968 le resultó en un arresto durante el evento de los Siete / Chicago Seven; el FBI lo dicha y le prepara su expediente. Timothy Leary le indujo a la LSD, así como Kerouac lo indujo al budismo. La alusión a los viajes por todo el mundo (acompañado con Ken Kesey de Merry Pranksters, en aras de Iluminación y Despertar está aludida en el poema.

Cuando en diciembre de 1960, Ginsberg conoce Timothy Leary, éste es como una tentación desmoraluzadora. Un dempnio a cargo del Proyecto Harvard Psilocybin que experimenta con píldoras. Allen experimenta con nueve de las pastillas. En una ocasión, él de por si naturalmente delirante y con herencias esquizofrenogénicas, se obsesionaría con salir desnudo a la calle, histérico y alucinando, voz a cuello y predicando que Kerouac, el Rey de los Beats, es Dios y que su evangelio para el mundo es Paz y Amor. No, en balde,.el FBI le vería sospechosamente por tan sólo el carácter.

Ginsberg fumaba, además marijuana, consumía Benzedrine y se enfrascaba en lecturas callejera en Times Square, con Burroughs y Kerouac, a fin de dar a través de la poesía una Nueva Visión al mundo. «He is everywhere in the 60’s, preaching the psychedelic gospel; traveling to India and Japan; getting kicked out of Cuba and Prague; standing in alley in film of Bob Dylan’s 1965 ‘Subterranean Homesick Blues’; taking a part in the Acid Tests with Ken Kesey; leading the crowd in chanting OM at the Be-in in San Francisco in 1967 with Gary Snyder and Michael McClure; Protesting the war at the Chicago Democratic Convention in 1968; testifying at the trial of the Chicago Seven; building an impressive FBI file».

Un memorandum del Servicio Secreto, con la anuencia de E. Hoover, en 1965, lo describe como una «potencial amanaza al Presidente de los Estados Unidos». Lo lista como «potencialmente peligroso» y «subversivo», dizque tomando en cuenta «evidencia de inestabilidad emocional (incluyendo antecedentes de residencia y empleo inestable»), con «conducta irracional o suicida», quien ha articulado «expresiones de fuerte o violento sentimiento anti-US» y con una «propensividad a la violencia y antipatía hacia el buen orden y gobierno».

De hecho su primer arresto data de 1949, por manejar un auto robado por unos amigos suyos. El resultado, ya que el propio Allen alegó demencia / ironía más bien, por un graduado, con honores, de Columbia University, es que fue condenado a 8 meses de reclusión en Columbia Psychiatric Institute. Allí conoció a Carl Soloman (1928-1993), a quien dedicaría Howl y al que haría su amante..

El FBI había tratado de asociar a Ginsberg con violaciones a las leyes federales de narcóticos desde 1967 por cantar «inninteligibles poemas» en Grant Park. En agosto de 1968, el poeta informó que los poemas aludidos son versos de The Grey Monk de William Blake. La pila de documentos que las agencias han recopilado en torno a él tuvo una altura de 3 pies y daban seguimiento a las inquietudes del poeta sobre preferencias sexuales, simpatías o adhesiones a gobierno, «on issues of privacy and personal freedom». Ginsberg había hecho campaña abiertamente contra leyes contra la marijuana («harsh antimarijuana laws») en un momento en que la excusa de las drogas daba el pretexto para arrestar a opositores a la Guerra de Vietnam y otros manifestantes.

El Servicio Secreto seguía a Ginsberg su pista cuando viajaba al extranjero desde 1969. El lo mismo iba a Japón que a la India; a Cuba que a Francia. Posiblemente, Kerouac lo convención de ser un poco desconfiado de los soviéticos y, en términos generales, «distrustful of Communism».

Entre las personalidades que la United States Information Agency citaba como indeseables, no gratas, insuitables o lista de enemigos, de los gobiernos de Reagan y Nixon se hallaba:  Ralph Nader, defensor de los consumidpores; Coretta Scott King, hija del dirigente Martin Luther King, la feminista Betty Friedan, los economistas John Kenneth Galbraith, Paul Samuelson y Lester Thurow y Allen Ginsberg, el «Hippy poet». [Herbert Mitgang, «Dangerous dossiers: Exposing the Secret War Against America’s Greatest Authors» (New York : D.I. Fine, 1988)]

Activista social, izquiedista, pero, con una llamada 4New Vision» (frase adoptada del «reventado» maldito Arthur Rimbaud), de la que puede beneficiarse aún los peores mentes de la nación, la conformista clase media. Entregado a la poesía, a su estilo alucinatorio se han integrado visiones blakianas. Siguiendo tal vez los consejos de Kenneth Rexroth, depurador de la obsesividad académica de Ginsberg, éste libera su voz. Comienza a escribir desde su corazón. Quedará, permanentemente, una irradiación alucinatoria en los contenidos de todos sus libros, pero también una sencillez que no llevará a engaños, sino a sinceridad.

El lexicólogo Enrique Peña Hernández ha definido el nuevo uso de la transparencia, en el trámite de lo metafórico, como cierto «vislumbrar sin declararse o manifestarse, aquello que se comprende sin duda o ambigüedad». [Enrique Peña Hernández: «Transparencia», La Prensa Literaria, Suplemento de «La Prensa» (Nicaragua) 5 de julio 2003].

Así escribirá Ginsberg, ejercitándose en sacar su voz del corazón como le pidiera Rexroth, balancéandose entre el versolibrismo de W. Whitman, la más leída y apasionada afición de su niñez, el fluír espontáneo de frases largas «a lo Kerouac» y la sentimentalidad, socialmente descarnada, surgida al tratar con pacientes siquiátricos, a ciertos amigos / amantes / que fueron primero que otras situaciones y caracteres vividas con las comunidades de poetas y artistas «political radicals, jazz musicians, drug-addicts» de su vida post-universitaria en New York. Así, por ejemplo, su vida de marinero. A su regreso, Columbia University hasta graduarse en 1948, no sin antes sufrir una expulsión.

El cuerpo es depósito de vida. Allen parece que se comunica desde los ciclos de su dopamina. Cuando lo absorbe sus lecturas místico-filosóficas y el orientalismo, como se documenta en 4Muerte y Fama», abraza en homenaje a muchas gentes, incluyendo al modelo de pintores Peter Orlovsky, a quien hizo su amante por igual.

Luego, el espíritu del Maestro Trungpa
Vajracharya, y están Gelck Rinpoche, Sakyong
Mipham, Dalai Lama alerta, posible visitante de
Norteamérica
Salchitananda Swani Shivananda, Deborahava
Baba, Karmapa XVI, Dudjon Rinpoche, fantasmas
de Katagari & Suzuki
Baker; Whalen, Daido Loorie, Qwong, frágil y
de pelo blanco Kapleau Roshis, Lama Tarchin…

Los místicos fueron de su interés por largo tiempo. Enre ellos, se estudió a Plotino y San Juan de la Cruz, a cabalistas, a telépatas, a Poe y fenómenos que Mario Benedetti alguna vez describió el paso de la luz y transparencias. Así Benedetti, en el relato titulado «Transparencia» destaca que el personaje de Claudía sabía observar las transparencias, ver las imágenes como «proyección de muchas más cosas» y, por tanto, como en sus conversaciones con Germán, ella misma redescubrirse bellamente cuando se supo de momento fea y derrotada. Corrigiendo a Germán que le dice: «No te martirices tratando de animarte artificialmente», ella se reafirmará en la posibilidad de lo translúcido, no como algo mágico, sino natural. Al fin indicará, tocándose el corazón y no la cabeza, como señal de que el corazón es la fuente de origen: «Y aquí». No la racionalidad. [Matilde Colón, Rosario Nuñez, et als: «Antología de literatura
hispánica contemporánea» (vol II) (Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1984-1985].

El poema «Muerte y Fama» de Ginsberg tiene esa doble dirección. Es un enjuiciamiento del entorno, de la circunstancia, y los comportamientos estadounidenses, imágenes tal como se filtran en luz hacia él. Especula, con tal texto, sobre lo que desearía para el día de sus funerales; pero festeja todo lo que ha sido para él grato y memorable, así como hizo cuando publicó «Howl» (1956), libro que la crítica señalara como su poema más conocido e importante en cuanto en éste se festeja a sus amigos que son los miembros de la «Beat Generation».

En el poema hay mucha evocación. Evoca a quienes le formaron como poeta y le influyeron y los que fueron influídos por él. Los dota de características, i. e., cómo eran física y espiritualmente. Obviamente, comienza por ubicar el posible lugar de sus pompas fúnebras, alguna iglesia deseada: «Catedral de San Patricio, iglesia de San Marcos, la mayor sinagoga de Manhattan»; mas, la mención es una continuidad irónica. El evento de su muerte estará lejos de cualquier cumplimiento de caprichos y lo que ocurra con su cuerpo, o sus cenizas, a él mismo importa muy poco:

Cuando yo muera
me da igual lo que pase con mi cuerpo
si lanzan las cenizas al aire, las dispersan en el
este del Río
o las entierran en una urna en Elizabeth, New
Jersey, cementerio B’nai Israel… (sic.)

Cuando dice que urge un Gran Funeral, en rigor, lo que desea es la oportunidad de la última evocación y despedida. Ocasión para decir adiós y dar gracias a los amigos, parientes y admiradores.

Los libros de Ginsberg tienden a ser biográficos y no se puede concebir una biografía, sin el nacimiento del sujeto y su muerte. En cierto modo, Ginsberg mismo advirtió que «all of his work was an extended biography» y su libro Howl, una autobiografía de sus experiencias antes 1955, al mismo tiempo que el retrato histórico de su genreación («history of the Beat Generation»). El entiende y agradece el éxito editorial de sus libros y, acerca de Howl (1956) (Aullido), particularmente, se jactaría: «Miles de lectores, Aullido me cambió la vida en Libertyville, Illinois».

En un gran funeral, como el deseado, contará con la presencia de la familia:

Primero, está la familia, hermano, sobrinos,
activa madrastra Edith de 96 años de edad, tía
Honey la del viejo Newark,
Doctor Joel, primo Mindy, tuerto y uniorejudo
hermano Gene, rubia cuñada Connie, cinco
sobrinos, hermanastros & hermanastras, sus
nietos…

Obviamente, en su mención, ya no estuvo presente su padre Louis Ginsberg, quien fue un poeta y maestro de secundaria. Posiblemente, gue él su primer contacto con la poesía o el estímulo de cultivarla. También su madre se presupone ausente: Naomi Livergant Ginsberg, murió primero que su padre; pero su activa madrastra, Edith, a los 96 años, la representa en este texto. Como Allen, dice este Gran Funeral / que es acto simbólico de agradecimento, historia de una vida privada y colectiva:

Todos saben que fueron parte de la “Historia”
exceptuados los muertos que nunca supieron
lo que pasaba exactamente
ni siquiera cuando yo estaba vivo.

Incidentalmente, no mencionó a Naomi Levy, su madre, pero, al dar otros nombres de inconformistas y colegas, la ausente se implicita. Naomi, emigrada rusa, fue una ferviente marxista e hizo una labor formadora en la psiquis del poeta, nacido en Newark y crecido en Paterson, New Jersey.

Entre los muchos textos, particularmente autobiográficos suyos, o en entrevistas dadas por él, se cuenta la anécdota de cuando a su hermano Eugene y a él, Naomi los acostaba y, antes de que se durmieran, les contaba un cuentito que terminaba, casi siempre: «El Rey bueno cabalgó desde su castillo, vio a los trabajadores sufrientes y los curó». Todos los cuentos de Naomi tenían al final tal moraleja, recuerda él. «His mother, an active member of the Communist Party, often took Ginsberg and his brother Eugene to party meetings, and after that made up bedtime stories that all went something like» [Jones, Bonesy. «Biographical Notes on Allen Ginsberg»].

Este poema, escrito en algún día y mes de 1997, poco antes de su muerte el 5 de abril de ese mismo año, a la edad de 70 años, se remonta a recuerdos pertinentes a los días de escuela superior y su edad veintiañera. Se refiere a las primeras aventuras sexuales, masturbaciones, a los primeros experimentos en cualquier renglón vital.

«Yo toqué música en los andenes del metro,
soy hetero pero le quise y me quiso»
«A los 19 sentí que me quería más que nadie nunca»
«Nos tumbamos bajo mantas, cotilleos, leyó
poemas míos, abrazos & besos tripa contra tripa,
brazos alrededor uno del otro»
«Yo siempre me meto en la cama con ropa
interior & por la mañana los calzoncillos
estaban en el suelo»

La devoción de Ginsberg por la escritura comenzó siendo un colaborador periodístico en su adolescencia. Escribía cartas y articulillos para «The New York Times» acerca de asuntos políticos como la Segunda Guerra Mundial y los derechos de los trabajadores. Esto es la presencia de su madre marxista y la influencia de su lectura de Walt Whitman en su años adolescentes. El tema de sus padres y su niñez y adolescencia está en su «Kaddish for Naomi Ginsberg» (1894-1956).

En el poema «Muerte y Fama», Ginsberg está consciente del impacto emotivo  que dejara su poema «Kaddish». Una referencia textual dice: «Kaddish me hizo llorar por mí mismo y por / mi padre que vivía en Nevada City».

En los años (1939 -1945) en que el mundo vive el terror de la segunda Guerra Mundial, tras graduarse de la Eastside High School, antes de ingresar a la Columbia University, becado por la Asociación de Jóvenes Hebreos de Paterson, rehuyó el servicio militar, estudió en Montclair State College y se reclutó en la Marina Mercante para reingresar a Columbia University y sobrevivir económicamente.

Ginsberg entendía la dimensión de guerra total que impuso el conflicto global que movilizó más de 100 millones de tropas, convirtiéndola en la mayor guerra de la historia y la más letal. Más de 70 millones de personas murieron; la mayoría de ellas fueron civiles. En 1945, la guerra terminó con la victoria para los Aliados. Ni Naomi ni el joven comunista Allen se dieron por cómplices, entendiéndola como una guerra surgida por las codicias de las potencias europeas. Ambos entendieron que los EE.UU. y la Unión Soviética emergieron como superpotencias mundiales y que, como aliado, la URSS pagó una alta cuota de vida y sufrimiento por causa de la conflagración.

El pensamiento político de Ginsberg se radicaliza aún más que el de su madre, porque, el nuevo escenario fue polarizador. El editorialista Walter Lippman popularizó un término / Guerra Fría / para lo que Ginsberg llamara la reacción amarga de los nuevos vengadores. En su acepción moderna, la Guerra Fría es la frase acuñada por el consejero del presidente Roosevelt, Bernard Baruch, en 1947, para jugar a la guerra como «en las escondidas» y evitar dar cuenta de la confrontación directa entre las potencias y una catástrofe general, pero, abrogándose como recursos o armas escondidas en la manga la intimidación, la propaganda, la subversión, la guerra local mediante aliados interpuestos…

Estas han sido, quiérase o no, las armas de la reacción estadounidense, conocida como la Guerra Fría. Se ha jugado así por 45 años. Desde el decenio del 50 a los ’90, la paranoia de la Guerra Fría incitó favor y legislación para el aumento de arsenales nucleares, la continuidad de la Guerra en Vietnam, Laos, Camboya, oposiciones a derechos civiles y, con ello, hizo que emergiera una contracultura. «Counterculture formed the gene pool for the socio-cultural and socio-political responses in America» [Sharmadip Basi]. En ese contexto es que le tocará ser el Profeta, poeta con Visión Nueva o, al menos, obstinada y pertinaz.

Verdaderamente, la Guerra Fría hirió cuerpos que no hicieron presencia en los campos de batalla; sí en las calles de manifestación protestaria. La guerra simulada, o de propaganda, afectaría a poetas que como Ginsberg, no ensagrentaron sus manos ni tomaron el fusil, por la razón de que el gobierno, sumado a la competencia por las armas nucleares, también será quien hostigue y corrompa («democratic participation and critical moral judgement in policy making») el proceso participativo para la confección de políticas, internas y exteriores.

«El Aullido» / «Howl» / es uno de los primeros libros, donde los motiv de la locura política de la reacción autoritaria y el entumecimiento moral son vistos como los verdaderos gestores de la ira social en las calles, desintegración de caracteres individuales y destrucción espiritual en los vecindarios y de la sociedad en general. «The sense, that the organised twentieth – century was devolving into institutionalised insanity», el sentido de locura institucionalizada del siglo XX en las naciones industriales [Sharmadip Basu: «The blossoming of the Anti-Vietnam War Movement and Music as an Instrument of Anti-war Protest in America: 1960-1970»], se ensañará generacionalmente, seleccionando a sus víctimas y Ginsberg lo proclama:

I saw the best minds of my generation
destroyed by madness,
starving hysterical naked,
dragging themselves through the Negro streets
a dawn looking for an angry.

Ya, en el contexto de la posguerra y el proyecto persecutorio de la Era McCarthy en los EE.UU. de America, cuajará la poesía afroamericana de los Sesentas. En el texto «Muerte y Fama», se explica que las mejores mentes de su generación utilizaron la poesía y la música como instrumentos de protesta. Destaca la presencia de los homosexuales y los afroamericanos y el influjo de los Beatles:

Luego poetas & músicos -bandas grunge de
universitarios-
envejecidas estrellas del rock, Beatles,
fieles guitarras que acompañan directores gay de música clásica,
desconocidos compositores de jazz muy pasado,
trompetistas funky, bajos con arco & trompas, genios negros,
cantantes de folk, violines, con dobro, pandereta, armónica, mandolina,
arpa de boca, silbatos y zazoos (op. cit.)

Josh Dunsoh en su libro «Freedom in the Air: Song Movements of the Sixties» [New York: Internation Publishers, 1965] y Sharmadip Basi arguyen que fue parte de la labor de la Vieja Izquierda (el Partido Comunista) estadounidense la reinvención de la música folclórica como una música de masas ypara las masas. Este trabajo se realiza aunque el Partido Comunista en los EE.UU. se ha ilegalizado como parte de la agenda de la Guerra Fría.

La tradición estadounidense de Poetas Contra la Guerra («war resistance poetry») había comenzado con la Gran Guerra de 1918, prosiguió con una audiencia proclive a las «rhetorical and radica poetries» de los Movimientos Sociales de los 1930 pero es con los poetas objetores por consciencia en la Segunda Guerra Mundial (que incluye a Robert Lowell, William Stafford y William Everson, en particular) que toma visibilidad el inconformismo.

De tales autores, los poemas de resistencia a la guerra más conocidos y tomados como joyas representativas de su quehacer están: «Memories of West Street and Lepke» de Robert Lowell. «Chronicle of Division» de William Everson, y «At Atlas of the Difficult World», de Adrienne Rich, entre otros.

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[No exento de ironía. el poeta Allen Ginsberg escribe, en predicción de su muerte, el texto «Muerte y Fama» / «On Fame and Death» / mis que citamos a lo largo de este trabajo que reseña momentos importantes de su vida y significación en las letras estadounidenses].

Sobre Carlos López Dzur

Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años. Caribeño, con visión hostosiana y bolivariana, es candidato doctoral en Filosofía Contemporanea en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Literatura Comparada e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. También hizo estudios graduados en Filosofía Contemporánea, siendo discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum. Su libro, El Hombre Extendido, fue laureado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine, en 1986. Anteriormente, fue premiado su libro de ensayos y poemas Cuaderno de Amor a Haití por el Liceo Iberoamericano de Cultura de Los Angeles; posteriormente, López Dzur ganó varios premios en las categorías de ensayo investigativo sobre temas cubanos y de poesía por textos de su libro inédito, Tantralia, reconocido por la Casa de la Cultura de Long Beach en 1996 y 1998. Fundó y dirigió en San Diego la revista multicultural Sequoyah, junto a los profesores César A. González, Dr. Juan Manuel Bernal Becerra y la Dra. Ivon Gordon-Vailakis. La revista se continúa en modelo virtual: Ver. Su primer libro fue Sarna de la ira parda (Editorial QeAser, 1980), cuentos; al que siguieron La casa (1988), poemas y dos ediciones de El Hombre Extendido. Publicó las novelas Simposio de Tlacuilos (Editorial Nuevo Espacio, New Jersey, 2000) y Las máscaras del tabú (Great Unpublished, South Carolina, 2001). Sus libros más importantes están inéditos en papel, pero se han compartido extensamente en sus bitácoras y en innumerables revistas electrónicas, incluyendo Desde El Límite, Tertulia de Mizar (Puerto Rico), El Perro Andaluz, Adamar (España), Bar de las Virtudes, Argos (México), Muestrario de Palabras, Letralia, Mondo de Kronhela (Argentina), Parnassus, y otras. Entre ellos, están Teth, mi serpiente, Tantralia, Heideggerianas, El libro de la guerra, Leyendas históricas y cuentos coloraos, Epoca de San Sebastián del Pepino, Canto al hermetismo, El ladrón bajo el abrigo, Memorias de la contracultura, Manual de filosofía para incrédulos y las novelas Para matar a los dioses, El pueblo en sombras, Diario de Simón Güeldres, Berkeley y yo y otros. Sobre su obra ha dicho el crítico y poeta Joserramón Meléndes: «Lo qe aya qe decir de Carlos A. López se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradisión puertorriqueña qu conocimos asta Luis Rafael Sánchez». El antropólogo mexicano Luis F. Cariño Preciado, al reseñar su poemario La Casa (California), anotó: «Cuando uno viaja por las letra de López Dzur quisiera oirlas pronunciadas por él y de inmediato comentarlas. El manejo que hace del lenguaje es tan nuevo... nos tiene acostumbrados a un nuevo manejo del idioma, a una novedosa forma del lenguaje, gracias a la cual nos transporta a originales interpretaciones del todo y sus partes. Leer sus textos es someterse a una ráfaga de ideas y pasajes mentales contrarios a sí mismos y entre sí, pero consecuentes en la esencia». El 4 de abril del 2000, el laureado poeta puertorriqueño Vicente Rodríguez Nietszche comentó sobre la poesía de López Dzur: «Tus poemas están escritos con verdad y sustancia vitales que podemos llamar poesías». Carlos López administra y coordina una bitácora de información comunitaria, política y educativa, en el Condado de Orange, California: La Naranja

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