Entrevista a Javi Cuho y Van Durán. El Esclavo de la Rosa.

Javi Cuho y Van Durán. Firma de libros en Berkana.

Javi Cuho y Van Durán. Firma de libros en Berkana.

El Esclavo de la Rosa es un cómic encuadrado en el París de finales del siglo XVIII y, para mayor desconcierto de amantes del ciberfuturo y los what if, un cómic en el que algunos de sus personajes principales son homosexuales y predomina en la atmósfera un sentimiento moral del deber, no en el sentido estrecho e hipócrita de la sociedad contemporánea, sino un sentimiento elevado, de aspiración al auténtico amor, sin importar la clase social o los hechos inexplicables que realiza el ser amado y que para otros son criminales o terribles. Hay una dulzura YAOI que impregna al protagonista, escritor de vocación y enamorado de un desconocido hombre que se dedica a raptar a mujeres de París para devolverlas, semanas después, sin aparente daño alguno pero silenciosas, mudas, incapaces de hablar de su experiencia durante el “secuestro”. A partir de ahí la narración se complica con un amor cruzado de un “sirviente” hacia ese joven escritor enamorado, que además es huérfano y está bajo la tutela de un hermano de su padre, duro, serio y fuerte. Todo un mundo de emociones que nos lleva a un momento glorioso del pasado, como Higuri nos lleva a la Italia del Renacimiento o a la Baviera del siglo XIX. Hablamos con sus autores para descubrir algo más del fascinante mundo de su creación.
Ellibrepensador: ¿Por qué la Francia al borde la revolución y no el México imperial o la Rusia de los zares?
Van: A mí me gustan, en general, las historias ambientadas en épocas pasadas -soy fan de Dickens, Austen,…-. Con la Revolución Francesa como telón de fondo, podía dar rienda suelta a dibujar esos escenarios y me facilitaba la documentación, sobre todo con películas de esos años, que abundan… Además, hay un manga clásico que nos gusta mucho a ambos, titulado “La Rosa de Versalles” de Ryoko Ikeda, al que se le hace un guiño en nuestra obra.
Javi: Al igual que a Van, a mí también me fascinan los cómics ambientados en épocas históricas. La Revolución Francesa era un marco incomparable para desarrollar una historia como “El Esclavo de la Rosa”, llena de contradicciones y cambios importantes. Nos parecía interesante hacer cierto paralelismo entre el caos y la confusión personal que sienten los personajes de la obra y la situación social que vivía la Francia de aquellos tiempos.
El Librepensador: Se trata de una época convulsa, de enfrentamiento de clases y habéis trazado una historia donde el sirviente se enamora del noble, el “agitador” del pueblo defiende al indefenso aristócrata… ¿Qué significa todo esto?
Javi: Creo que los personajes que protagonizan esta historia intentan huir de la vida que tienen. No se sienten felices con el “papel” que les ha tocado representar y ante esa frustración interna, cada uno a su manera, intenta encontrar una vía de escape. Hans, el noble, ansía una vida bohemia y sencilla, mientras que Ben, el sirviente, sueña con una vida acomodada. La eterna búsqueda de la felicidad se repite desde que el hombre es hombre.
Van: Son personajes complejos y llenos de matices. No sólo hay blanco y negro, también muchos grises. Personajes, que en un principio te caen bien, pueden tornarse siniestros y viceversa…
El Librepensador: ¿Qué reacción esperáis de un público que parece pedir tecnología, futuro, violencia y combates de superpoderes cada vez más? ¿Pensáis que hay sitio en el mercado para la ternura y el sentimentalismo del YAOI?
Van: El cómic en general tiene un mercado minoritario en España, no es sólo que se demande poco, sino que el poco que se publica parece tener que encajar en estereotipos para vender. Cuando iniciamos el proyecto no pensábamos en eso, se trataba de trabajar con libertad y comodidad en una historia que a ambos nos gustaba. Y después buscar al editor que apostase por ello (Nowevolution)… Somos conscientes que una obra de estas características tiene detractores antes incluso de salir. Pero el público que sí le ha dado una oportunidad está respondiendo bastante bien y por eso ya merece la pena el esfuerzo.
Javi: Agradecemos mucho la buena acogida que le ha dado la gente que hasta la fecha se la ha leído, pero no buscábamos crear un “producto a medida” basándonos en lo que “más está de moda” o pueda gustar a las “masas”. Si hemos disfrutado tanto dándole forma a este cómic es porque desde el principio nos propusimos no imponernos ninguna clase de presión externa: se trataba de crear una obra con la que ambos disfrutáramos y nos lo pasáramos bien.
El Librepensador: Los dibujos son de una limpieza asombrosa, cada línea cae en su sitio perfecto, generando además una atmósfera deslizante, sedosa, que contribuye a reforzar la imagen pura y frágil del protagonista. Pero también saben describir escenas violentas, sin dejar de ser refinados. ¿Cómo se consigue eso?
Van: Por la parte que me toca, gracias. Dibujar es una acto donde suelo dejarme llevar. En el primer tomo de El Esclavo de la Rosa, que engloba la presentación de personajes y el inicio del drama, el dibujo generalmente es liviano, poco cargado de tinta, porque eso era lo que me transmitían los personajes -claridad, inocencia, esperanza…-. En el segundo tomo, la trama me está forzando a adoptar un estilo más tenebroso.
Javi: Van ha hecho un trabajo increíble. Las páginas del cómic respiran una autenticidad difícil de conseguir. Como guionista resultó muy emocionante ver todo lo que estaba en mi cabeza plasmado con tanta viveza.
El Librepensador: El libro dentro del libro, el joven escritor que protagoniza la historia cuenta en sus novelas la versión imaginaria que crea respecto del secuestrador que le roba el sueño como a medio París: a él porque se ha enamorado y al resto porque temen que sus hijas sean raptadas. La historia es un continuo laberinto de misterios que no pierde ocasión de hacer homenaje a los folletines que las pequeñas editoriales vendían para aquellos que sabían leer. ¿Hay algo de melancolía de esa época y su literatura popular?
Javi: Personalmente me encanta la pasión con la que Hans vive su faceta como escritor y como la defiende por encima de todo, sin importarle el dinero o el reconocimiento que pueda conseguir con ella. Creo que es una de las características que más definen al personaje y que encajan a la perfección con la época en la que está ambientada la obra. Ese espíritu bohemio e inquieto sí que rezuma cierta melancolía. La escena en la que “negocia” con el editor la publicación de su próxima novela es una de mis favoritas.
Van: Pienso que la época encaja muy bien con la trama y va a la par que la vida de los protagonistas. Hoy en día, esta historia, sobre todo la parte del Conde de la Rosa Negra, resultaría poco creíble y temas como el acuerdo matrimonial de Nicolette y Hans, que “arreglan” sus tutores, no darían lugar…
El Librepensador: Una pregunta que supongo os habrán hecho otras veces: el protagonista no parece avergonzarse en absoluto de su homosexualidad, sino de su debilidad, de su incapacidad para reaccionar en el momento adecuado, cuando la tensión le deja paralizado. ¿Anacronismo? ¿Libertad creativa? ¿Apuesta por creer en una homosexualidad no discriminada y libre a finales del silgo XVIII?
Javi: La visión que la sociedad ha tenido de la homosexualidad ha cambiado constantemente a lo largo de la historia. Aunque el sentimiento de culpabilidad o rechazo ante este hecho no resulta algo explícito en la obra, sí que aparece la confusión interna como tema recurrente en todos los personajes, más allá de su tendencia sexual.
Van: En la mayoría de los mangas de temática yaoi -que es un género bastante popular en Japón- la homosexualidad suele ser aceptada y vivida con la misma normalidad que otra opción sexual por sus protagonistas. Aunque no considero que nuestro cómic sea 100% un yaoi -es más una obra “para adultos”por su complejidad- esa característica sí la conserva.
El Librepensador: ¿Cómo se estructura la creación del cómic entre el escritor y la dibujante? ¿La historia se crea a medias o uno de los dos medios está más al “servicio” del otro?
Van: El guión es labor de Javi y el dibujo es mi tarea. Aunque ambos opinamos sobre el trabajo del otro y nos hacemos sugerencias mutuas, el resultado final de cada parte es responsabilidad de cada uno. Pero sí, el dibujo debe de estar al servicio del guión siempre, porque de eso tratan los cómics, de contar historias (visualmente).
Javi: Ha sido muy sencillo trabajar con Van. Creo que el trabajo en equipo aporta muchas cosas en el proceso de creación y, personalmente, he aprendido mucho con esta experiencia.
El Librepensador: ¿Para cuándo la segunda parte?
Van: Estamos en ello. Puliendo detalles de la historia y dibujando páginas. Preparamos también un par de sorpresas para que este segundo y último tomo deje un buen sabor de boca a nuestros lectores 🙂
Javi: Esperamos que el segundo volumen satisfaga a todos los lectores. Será un número intenso, donde la historia llega a su clímax desde las primeras páginas del volumen, sin bajar el nivel de tensión hasta el desenlace. Estamos deseando poder compartirlo con todos vosotros.

Sobre Guillermo Arróniz López

Tuve la suerte de nacer en 1977, el día de san Antón, por más señas. Por tanto bajo el signo de Capricornio y con Saturno danzando alrededor. Desde muy pronto me sentí atraído por las sirenas de las palabras y garabateé hojas y libretas. Desde entonces he estudiado cosas variopintas y trabajado en profesiones extrañas y corrientes, pero siempre ha permanecido la Literatura. Publíqué en septiembre de 2004 "Epitafio del Ángel", novela corta sobre las vidas contemporáneas en punto de metamorfosis. Entre otros temas estaban la colisión generacional (incluso la cercana), la endometriosis como enfermedad maldita, los errores, y la experiencia trágica de la muerte inesperada. Desde hace algunos años he colaborado con algunos medios como las revistas "Mundo Joven" de Fundación Triángulo, "Gehitu Magazine" de la mano de Óscar Hernández, "Eccus", "Adiós", "Iguazú" o "Generación XXI" y su continuación "Generación.Net". Entre otros lujos he tenido la ocasión de entrevistar a Luis Antonio de Villena, Octavio Aceves, Espido Freire, Juan Manuel de Prada, Nuria Rita Sebastián... y de publicar junto a fotógrafos como Eduardo Fernández. Me he decidido a participar en este proyecto por invitación de Raúl Tristán y espero poder aportar visiones gratificantes y artículos que inviten al placer de la lectura y al dolor de la reflexión.

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