Sin salir del barrio

Hace unos días, mi amigo José Antonio y yo, paseábamos por las calles de su barrio y, consternados, comentábamos la cantidad de locales cerrados que pudimos ver. “Y más que habrá” añadió él, conocedor de la historia del barrio y de la vida de aquellos junto a quienes creció situados tras los mostradores de sus negocios. Puerta sí puerta no, lo que fueron las tiendas de toda la vida (panaderías, relojerías, mueblerías, sastrerías, mercadillos…), que hacían barrio y que unían a sus vecinos, se hallaban vacíos, con el triste cartel de SE ALQUILA, y sucumbiendo ante la realidad de un panorama comercial y empresarial que está arrasando con casi todo el tejido mercantil que alegremente nos saludaba no hace mucho a cada paso. Las tiendas de siempre son fundamentales para la salud de nuestros barrios, resolvimos. Es frecuente, además, que sus propietarios vivan en la zona, por lo que el dinero gastado en sus tiendas circula por el barrio varias veces antes de desaparecer en la economía general y acudir a otros circuítos económicos, mientras que la mayor parte de lo gastado en las grandes superficies sale de la región hacia la cuenta de resultados de sus accionistas que suelen estar fuera del país,casi de inmediato.

Los pocos de los de siempre, por ende, que lograban sobrevivir, lo conseguína a duras penas, ahogados entre impuestos, gastos fijos, descenso alarmante de las ventas pese a las rebajas y la agresividad de franquicias de frutos secos, ferreterías alemanas, supermercados belicosos y pijos obradores pan sostenidos por una estructuras empresariales potentes, o por bares y bazares regentados por orientales cuyos métodos de trabajo difieren por mucho de los conocidos por nosotros hasta la fecha, ofreciendo precios y servicios hasta no hace mucho inimaginables y cuyos beneficios huyen también del barrio a toda velocidad.

Y entonces, tomando un café en el bar de siempre, casi el único que queda en el barrio tras cuya barra limpia los vasos una joven pareja de vecinos con más ilusión que sensatez empresarial y que acaban de coger en traspaso, según ellos mismos nos informan debido al escaso horizonte laboral al que se enfrentan,  y nos dio por pensar en qué es lo que sucederá cuando la libertad total de horarios sea implantada al fin. Efectivamente, resolvimos; no nos quedará otro remedio que convertirnos en émulos de esos emprendedores herméticos de ojos rasgados a quienes antes criticábamos por abrir sus puertas todos los días del año. Tocará hacer lo mismo si quien regenta negocios en el barrio quiere rascar bola, como ya lo hacen las franquicias a las que antes hacía referencia o, claro, los grandes centros comerciales, con la diferencia de que el autónomo que regenta su negocio no podrá contratar a nadie, debido al escasísimo margen con el que cuentan, para mantener la persiana arriba diez horas todos los días del año y que además deberá hacerlo sin derecho a enfermar o a llevar a sus hijos al parque los días que otros pueden descansar.

Las familias, por ende, habrán adquirido entonces la insana costumbre de aplazar las compras al fin de semana para acudir al gran centro comercial, en ese monstruo que fagocita ilusiones y billetes, hallando en tal actividad casi la única opción de entretenimiento entre ofertas de restauración, tiendas de marcas multinacionales abiertas a diario, barcas, pistas de hielo y rocódromos, y se habrán olvidado de que en su propio barrio existe la peluquería de toda la vida que le aconsejará el mejor peinado, o esa tienda de muebles en donde un profesional le asesorará, llevará y montará lo que necesite, o la frutería en donde la verdura es más tierna y jugosa y, además, está acompañada de una sonrisa que hace que su sabor sea más especial.

Sin embargo, colcluímos esperanzados al contemplar a la joven pareja de nuevo al salir del bar en cuyos ojos la ilusión parecía brillar, tal vez no todo esté perdido; si ellos han confiado en el barrio y en sus gentes, tal vez haya alguien más que lo haga.

Seguro. ¿Y tú?

Sobre Luis Martínez Pastor

Luis Martínez Pastor
Considerado a si mismo escritor por accidente, comienza su trayectoria literaria allá por el 1997 publicando "La dueña del paraíso" (Egido Editorial). Observador de la realidad y crítico contumaz con cuanto le rodea, espera publicar en breve otra novela y un libro de cuentos.

¡Comenta!

x

Check Also

Marketing online: lo que debes saber para poder convertir a un usuario en un cliente

Marketing online: lo que debes saber para poder convertir a un usuario en un cliente ...

Correos nos engaña con el correo urgente

En los últimos tiempos estoy recibiendo bastante correspondencia urgente, unas veces como cartas urgentes, y ...

Técnicas de Marketing mejor valoradas por las empresas

Los mercados han evolucionado. La entrada de tecnologías y el auge de internet como fuente ...