La confianza en el freno motor, de Víctor Manuel Ruiz

La confianza en el freno motor, de Víctor Manuel Ruiz
La confianza en el freno motor, de Víctor Manuel Ruiz

La confianza en el freno motor. Víctor Manuel Ruiz. Stonewall.

“Así era mi condición sexual para mí: un apocalipsis al que no podía dejar de acercarme. Y cuando las trompetas del infierno tocaron a rebato, y mi padre enfermo y cercano a la muerte me reprobaba con su silencio, yo moría”.

Página 51. “Cocula”.

La colección de relatos con la que este autor se bautiza en las librerías españolas es toda la cristalización de un talento muy bien cultivado. Se combinan en estos cuentos numerosas virtudes. Pero si hay una que sobresale por encima de las demás sería la capacidad para la verosimilitud.

Aunque el autor nos pasea por el fin de la Rusia zarista, el México de los años sesenta, la España pre y post franquista y la contemporánea, igual da, pues en todos estos escenarios nos perdemos con la misma fuerza, con el mismo grado de inmersión. Lo que sucede en el mundo real a nuestro alrededor desaparece pues es el universo que se nos describe el que toma la naturaleza de realidad y las páginas el aire que respiramos: frío en Rusia, árido en México, rancio en la vieja España, etc.

Al lector ni se le ocurre pensar si la vida en las tierras mexicanas, por ejemplo era o es de otra forma. Todo encaja con perfección de encaje de bolillos, de puzle con sus cien, doscientas o mil piezas.

Esa es otra de las características del autor: la capacidad para el relato largo o la novela corta. Si el titulado “Cocula” llega casi a las cuarenta páginas, “Viraje” roza las setenta, y parece prometernos una pronta inmersión del autor en la novela, ya que demuestra capacidad para la ambientación, el paso del tiempo, la evolución psicológica de los personajes y la estructura. Nada le falta, pues.

No le falta, tampoco, la capacidad para la expresión sagaz, para la audacia comparativa: “A mí nunca me dejarán de sorprender esas repentinas conversiones religiosas de los geriátricos: se producen a granel, como si de repente la extremaunción fuera la última copa en la barra de un after”, nos dice en “Dos deditos de Viagra”, con descaro pero con acierto. También en “Cocula” hace otra comparación de similar agudeza: “La fiesta y la religión se apoderaban de todo, mezclándose como huevo y harina”.

Además en casi todos estos relatos -donde se trasciende la mera historia de amor como tema fundamental- se pone a los personajes frente a las cuerdas: la vejez, la muerte de los familiares, la enfermedad, la revolución social, los prejuicios circundantes que marginan al individuo. Víctor Manuel Ruiz no es compasivo con sus criaturas. Pero tampoco cruel. Es sencillamente un demiurgo enamorado de la realidad. Y la realidad conjuga la felicidad y la tristeza; el llanto y la sonrisa. Son los momentos de dureza y dolor los que nos transforman en lo que somos, los que propician nuestra reflexión y maduración, y por eso el autor, que estudia en su laboratorio de creador, las reacciones del hombre, los expone a esa prueba continua frente a la adversidad.

Finalmente he de decir -aunque puede decirse mucho más de la obra- que la temática, siendo variada, tiene un leitmotiv -salvo en “La muerte es bizca”: la homosexualidad. La homosexualidad de los personajes configura parte de su drama, de su reto personal. De hecho el conjunto de relatos podría ser, en cierta forma, una historia de la homosexualidad o tener la homosexualidad como protagonista plural y colectivo. La homosexualidad, su asunción y su rechazo en el tiempo y en distintos lugares. Sin ánimo de abarcar la totalidad, sino momentos y lugares puntuales, como si la homosexualidad y su idiosincrasia decidieran aparecer como el Guadiana por esta obra, dejándonos ver parte de sus circunstancias y problemáticas.

Desde este punto de vista “Viraje” es un magnífico estudio de la homosexualidad desde el último franquismo hasta la época, a través de personajes creíbles a niveles inauditos de la citada verosimilitud.

En definitiva un libro de historias de gran calado personal, donde la primera persona predomina, acercándonos a los protagonistas; una magnífica manera de relatar y una capacidad sobresaliente para generar todos los ingredientes que exige la tan complicada credibilidad y otra para mezclarlos sin que nada falte o sobre.

“La confianza en el freno motor” se presentará en Madrid el sábado 6 de abril en la Casa del Libro de la C/Fuencarral, nº 119.