La Fundación 2.1, de Jaime Molina

“Internet hace que se disuelva la distancia entre lo verdadero y lo falso”

La Fundación 2.1, de Jaime MolinaQuizás, de haber sido un observador filósofo nómada en nuestra época, Hermann Hesse se habría armado del absoluto ‘centramiento en sí’ de Demian, el necesario para adentrarse en las más profundas sombras que la Red oculta a los ingenuos que solo son capaces de captar de ella las apariencias que se nos venden como únicas realidades… Unas apariencias que niegan la oscuridad que se envuelve entre ligeros y suaves tules de llamativos colores para desplegar ante nuestra mirada el adecuado y pretendido espejismo; apariencias sumergidas en el seno de sensuales perfumes embriagadores y acunadas por sirénidas melodías capaces de estrellar contra las rocas la nave del más intrépido de los internautas. Ulises solo hubo uno, el resto somos ufanos grumetes…

O tal vez no. Tal vez Hesse no hubiera osado siquiera penetrar en la sucesión de bits que él ni soñar pudo que amenazara en grado tal a la humanidad, y le cediera acobardado el lugar de honor a Orwell, enfrentado a su mayor pesadilla… Una pesadilla hecha realidad… virtual.

“Imagínese un lugar en donde puede hacer reales todos sus sueños. Si se lo ofrecieran en bandeja, ¿Lo despreciaría sin más?”

O puede que hubiera necesitado hacerse acompañar de Huxley, para de ese modo afrontar la lucha con posibilidad de éxito. Porque quizás Huxley conociera con certeza al enemigo que iban a encontrarse frente a ellos, parapetado tras una densa nube de fantasmagóricos datos, dispersos por inextricables nodos gobernados por modernos fenicios de oficina.

Y es que no en vano Un mundo feliz es lo que nos promete La Fundación, esa red social en la que Jaime Molina enreda hasta la duda a su protagonista, Ismael, en su última obra, La Fundación 2.1.

Ismael es el ficticio nombre, el nick que diríamos, bajo el que se oculta un profesor de universidad que, de la farsa que constituye su objeto de investigación (como lo es la vida del ‘negro’ literario, ese espécimen de escritor mercenario cuyos textos son firmados por otros, unos otros que gozarán de la fama y el prestigio que a él le son arrebatados con su consentimiento), salta a otra mentira más íntima y dolorosa: su fracaso como ser humano. Un hombre atrapado ante un muro de impotencia e incapacidad relacional, obstáculo que únicamente se desvanece en su fantasía cuando se  abandona a la Red y resulta engullido por las brumas engañosas de un mundo vivido y sentido a través de la pantalla.

“El ser humano obedece a modelos fijos de comportamiento”

Con Ismael desciframos lo que ocurre cuando la vida ‘conectada’ tiene más valor para el individuo que su propia vida; cuando solo en la ausencia de la física presencia del contacto humano, de la tensión entre la pieles de los amantes y del roce de unos labios, se puede saborear el amor; cuando del diario infantil, secreto e inocente, se pervierten las esencias, y un blog aparece para ocupar el escenario ante el público, cuando la verdades y las mentiras contadas se confunden a caballo entre lo terapéutico y lo exhibicionista… Y descubrimos también que, a la hora de la Verdad, los seres humanos auténticos no tienen suficiente con un mundo feliz a la medida de sus vidas virtuales. Que necesitamos al otro, y lo necesitamos presente… Pero ¿seremos lo suficientemente valientes como para asumir la realidad en toda su crudeza, o volveremos derrotados al autoengaño de ese refugio en el que el dolor se esfuma y el riesgo no existe?

Quizás algunas de las preguntas más angustiosas que me han asaltado  leyendo La Fundación 2.1 sean las mismas que el mismo autor nos incita a hacernos en un determinado pasaje de la novela: ¿Acaso quiero conocer la verdad? ¿No soy feliz así, aun a pesar de la duda que me atenaza de si vivo una mentira o si la realidad existe más allá de la ilusión que me envuelve? ¿Me hará más feliz la verdad, o la felicidad se encuentra en tener fe en una mentira y vivirla como cierta? ¿Y si la mentira se construye a base de pedazos, como un puzle, y yo mismo colaboro en su construcción? ¿Qué derecho mantengo sobre mi privacidad entonces? Si soy a un tiempo el ayudante del ilusionista y el público, ¿puedo exigir que a mí se me desvele el truco? ¿Acaso no soy yo mismo el que me engaño?

“Las convicciones son enemigas más poderosas de la verdad que las mentiras

( Nietzsche, Humano, demasiado humano)          

 

 

Jaime Molina

Jaime Molina

Jaime Molina Linares (Jaén),1969. Licenciado en Informática por la Universidad de Granada, comenzó su carrera literaria a los diecisiete años, especializándose en el relato corto.

Ha escrito más de cincuenta relatos, algunos de los cuáles han recibido menciones honoríficas en distintos festivales literarios como Cártama, Isabel Ovín y Ciudad de Benasque.

En el género de novela destacan sus obras El fantasma de John Wayne, premiada en el Certamen Castillo-Puche 2008, Lejos del cielo, Premio Blasco Ibáñez 2011 y Una casa respetable, Premio Juan Valera 2013. 

 

 

DATOS DE INTERÉS:

Título: La Fundación 2.1

Autor: Jaime Molina

Editorial: Éride Ediciones

ISBN: 978-84-16085-45-3

Páginas: 210

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